27 febrero 1987
José Ramón Caso volverá a ser Secretario General del CDS para reemplazar a Viana y Alfredo Marco le reemplazará al frente del CDS vasco
Muere de un derrame cerebral Jesús María Viana, Secretario General del CDS, brazo derecho del Duque de Suárez
Hechos
El 25.02.1986 murió D. Jesús María Viana, Secretario General del Centro Democrático y Social (CDS), presidente del CDS en el Parlamento Vasco y diputado electo en el Parlamento Vasco.
Lecturas
El 25 de febrero de 1987 fallece de un derrame cerebral D. Jesús María Viana Santacruz, secretario general del CDS y líder del partido en el País Vasco. Muy conocido por su afición a la gastronomía “Chus, el gordo” era conocido por su lealtad al Duque de Suárez. Ocupaba el cargo de secretario general desde hacía apenas unos meses, dado que fue elegido en el II Congreso celebrado en septiembre de 1986.
El 13 de marzo de 1987 D. José Ramón Caso García es elegido por el Comité Nacional nuevamente secretario general del CDS para reemplazar al Sr. Viana Santacruz, recuperando así el cargo que ya ocupó entre 1982 y 1986-
D. Alfredo Marco Tabar le reemplazará como líder del CDS en el País Vasco.
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JOSÉ RAMÓN CASO, DE NUEVO SECRETARIO GENERAL DEL CDS
Durante este segundo mandato del Sr. Caso el CDS se definirá como un partido liberal y entrará en la Internacional Liberal en septiembre de 1988.
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26 Febrero 1987
Historia de un hechizo
Es difícil encontrar un político sin enemigos. Él hacía gala de ello y de haber hecho docenas de amigos en el País Vasco y en toda España estando en política. Y era cierto. Todos querían a Jesús María Viana. Chus era hombre de lenguaje espontáneo y sincero. Alegre siempre, campechano, tremendamente humano, dotado de un humor contagioso, que exteriorizaba con risotadas estentóreas. Viana estaba en política por pura afición. Jamás vivió de ella, pero gozó con ella.Licenciado en derecho y titulado mercantil, estuvo al frente de diversas empresas (en la actualidad era gerente de dos firmas de carbónico), algunas de las cuales tuvo que dejar por culpa de la política. Nadie diría que en esa anatomía de un centenar de kilos, de prototipo de tripero vasco, se escondía un hombre vital, capaz de trabajar sin descanso por un proyecto político creado por Adolfo Suárez y del que se colgó en 1977.
Contaba con orgullo cómo aquel año -cuando montó una candidatura independiente, foral y alavesa en Vitoria- fue captado por Martín Villa para UCD y conoció a Suárez. Y se produjo el hechizo.
Su carrera política y su vida estuvo desde entonces íntimamente ligada a Suárez. Fue el amigo fiel y el colaborador leal irrepetible, como el propio ex presidente reconocía ayer. Chus acompañó a Adolfo en el poder y ocupó todo tipo de cargos políticos. Estuvo a su. lado en la desintegración de UCD y le siguió en la larga travesía del desierto hasta que el CDS se convirtió en junio pasado en la tercera fuerza parlamentaria.
Suárez convenció a Viana para que asumiera la secretaría general del partido. A regañadientes aceptó trasladarse a vivir a Madrid y dejar su querida Vitoria, donde era una institución con más solera que el Parlamento vasco. El edificio no existía hace ocho años cuando Viana, un vasquista convencido, pero con España en la cabeza, fue uno de los principales impulsores del estatuto de autonomía vasco. Siendo Suárez presidente del Gobierno Viana jugó un importante papel en el desarrollo autonómico y en la adopción de dos decisiones claves: la restauración de los conciertos económicos y la creación de la policía autónoma.
En las interminables negociaciones en Moncloa, su talante constructivo jugó un papel fundamental para desbloquear la negociación en puntos difíciles. Su papel de árbitro no era nuevo. Su primera gran pasión, antes del suarismo, fue el arbitraje de futbol. Fue trencilla de categoria regional y corrió la banda como linier con quien llegó a ser árbitro internacional José Emilio Guruceta. Coincidencia trágica la muerte de los dos el mismo día.
El Análisis
Los problemas con la báscula de Chus Viana, hombre adicto a la gastronomía, acabaron con su vida a comienzos de 1987. Aquel político vasco, querido y gordinflón podían permitirle despedirse con la cabeza bien alta de la política. En la transición contribuyó al Estatuto de Autonomía vasco siempre desde posiciones moderadas. Y contribuyó como nadie a la segunda vida política del Duque, convertirle en la tercera fuerza política de España. El triunfo del CDS en las generales de 1986, con casi 20 escaños, como el triunfo en las elecciones vascas de ese mismo año, de entrar en el parlamento de Vitoria con él como cabeza de lista fueron, sin duda, triunfos del ‘gordo’.
Murió entonces y por tanto se libró de ver como todo lo que el construyó se derrumbaba en pocos años y el CDS se iba al carajo. Sería bonito pensar que Chus Viana hubiera podido impedirlo si hubiera seguido vivo, pero es difícil pensar que alguien tan leal al Duque como él hubiera sido capaz de impedir que este cometiera su política de bandazos que sentenció al partido.
J. F. Lamata