3 mayo 1969

Fue uno de los pocos absueltos en el juicio de Nuremberg

Muere el ex canciller alemán Franz von Papen, que ayudó a Hitler a llegar al poder aunque al final terminó conspirando contra él

Hechos

El 2 de mayo de 1969 falleció Franz von Papen.

03 Mayo 1969

NECROLOGÍA DE VON PAPEN

Andrés Revesz

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Como prueba de su habilidad diplomática se puede mencionar el hecho de que en calidad de embajador de Turquia, puesto muy importante, logró mantener la neutralidad de un país de 1939 hasta agosto de 1944. Era un diplomático nato en el terreno del estilo matizado y todo lo que es necesario para desempeñar tan delicada labor de varias . Si pensamos en su comienzo como brillante oficial, agregado militar en México y en Washington (allí con menos fortuna) y todo el resto de su larga existencia es una interesante y hasta apasionante novela. Una biografía concienzuda y al mismo tiempo amena del personaje podría convertirse en un gran éxito.

Le encantaba España, y no sólo en el sentido convencional de la repetida frase. El mes que pasó en Santa Cruz de Tenerife en el pasado mes de marzo fue uno de sus mayores satisfacciones, y, ciertamente, la última.

Andrés Revesz

El Análisis

MARCADO POR APOSTAR POR EL HOMBRE EQUIVOCADO

JF Lamata
El 2 de mayo de 1969, Franz von Papen, figura clave de la República de Weimar y pieza crucial en el ascenso de Adolf Hitler al poder, murió a los 89 años en Obersasbach, Alemania Occidental, dejando atrás un legado complejo y controvertido. Aristócrata, militar y político conservador, Papen fue canciller de Alemania en 1932 y, como vicecanciller en 1933, jugó un papel decisivo al convencer al presidente Paul von Hindenburg de nombrar a Hitler canciller, creyendo que los conservadores podrían “domesticar” al nacionalsocialismo. Su vida, marcada por alianzas peligrosas, maniobras diplomáticas y una absolución en Núremberg que no borró su complicidad, refleja las ambigüedades de una Alemania que aún lidia con las cicatrices de su pasado nazi. En el contexto de una Guerra Fría que divide al país, la muerte de Papen evoca un pasado que parece remoto, aunque apenas han pasado dos décadas desde el colapso del Tercer Reich.
Papen, un católico devoto y miembro del Partido del Centro, se convirtió en un actor pivotal en la crisis de Weimar. Como canciller en 1932, su gobierno autoritario debilitó las instituciones democráticas, preparando el terreno para Hitler. En 1933, como vicecanciller en el primer gabinete nazi, facilitó el Concordato con el Vaticano, otorgando legitimidad internacional al régimen. Sin embargo, su discurso de Marburgo en 1934, crítico con los excesos nazis, despertó la ira de Hitler, y durante la “Noche de los Cuchillos Largos” temió por su vida, aunque fue protegido por Hindenburg. Forzado a dimitir como vicecanciller en julio de 1934, Papen no abandonó el régimen: sirvió como embajador en Austria (1934-1938), ayudando a orquestar el Anschluss, y en Turquía (1939-1944), donde, según algunos informes, colaboró con figuras como Angelo Roncalli (futuro Juan XXIII) para proteger a judíos turcos de la deportación nazi. Juzgado en Núremberg, fue absuelto en 1946 por falta de pruebas directas de crímenes de guerra, pero los tribunales de desnazificación de la RFA lo condenaron inicialmente, aunque fue liberado en 1949. Retirado, vivió discretamente, publicando memorias en 1952 donde defendió su papel como un intento de salvar Alemania, sin arrepentirse explícitamente de haber apoyado a Hitler.
En sus últimos años, Papen expresó pocas reflexiones públicas profundas sobre Hitler, la partición de Alemania o la Guerra Fría. En entrevistas y en sus memorias, Der Wahrheit eine Gasse, justificó sus acciones como un esfuerzo patriótico para evitar el caos, minimizando su responsabilidad en el ascenso nazi y mostrando una ambigüedad que muchos criticaron como falta de autocrítica. Sobre la división de Alemania, se sabe que lamentó la pérdida de la unidad nacional, pero no se pronunció activamente sobre el enfrentamiento entre el bloque occidental y el soviético, manteniendo un perfil bajo en una RFA enfocada en la reconstrucción. En mayo de 1969, su muerte pasa casi desapercibida en un mundo inmerso en la Guerra Fría y las protestas juveniles. Papen, recordado como un hombre que abrió la puerta al horror nazi pensando que podía controlarlo, encarna un pasado reciente pero que parece lejano, un recordatorio de cómo las decisiones de un político conservador ayudaron a desatar una tragedia que aún resuena en una Alemania dividida.
JF Lamata