16 enero 1936
Muere el periodista José Rocamora Fernández, exdirector de EL HERALDO DE MADRID
Hechos
El 16 de enero de 1936 muere D. José Rocamora Fernández.
El Análisis
Con la muerte de José Rocamora Fernández, desaparece no sólo un nombre propio del periodismo español, sino también un símbolo de otra manera de entender la prensa y la política. Fue director de El Heraldo de Madrid en tiempos en que ese diario era más que una tribuna: era el eco del liberalismo regeneracionista de José Canalejas, del parlamentarismo con vocación de reforma, y del intento —fallido, pero honesto— de modernizar España sin desgarrarla.
Rocamora representaba a una generación de periodistas que también eran políticos, y de políticos que no renegaban de la pluma. Diputado liberal, defensor de la monarquía constitucional y reformista, creía que las palabras bien elegidas podían evitar las guerras, que el debate parlamentario era superior al grito de la calle, y que la prensa tenía el deber de ilustrar, no de incendiar. Pero ha muerto en otra España. En una donde El Heraldo de Madrid, que antaño fue la voz templada del liberalismo reformista, se ha alineado hoy con el Frente Popular y sirve de ariete contra la derecha. Y en el otro extremo, los viejos periódicos conservadores han evolucionado hacia una retórica cada vez más cercana al fascismo anticomunista, más beligerante que argumentativa.
Rocamora fallece mientras el país transita de los matices a los eslóganes, de las columnas de opinión al panfleto, de la deliberación al enfrentamiento. Su figura, como la de tantos liberales de la Restauración, queda sepultada por una España de trincheras, donde no hay ya lugar para puentes ni para palabras compartidas. Recordar a Rocamora no es sólo rendir homenaje a un hombre, sino a una idea: la de que el periodista puede ser patriota sin ser fanático, y político sin ser sectario. Una lección que quizás llegue tarde, pero que conviene no olvidar. Porque tras la muerte de estos hombres, también peligra la vida de las ideas que defendieron.
J. F. Lamata