12 mayo 1910
El Jefe de Estado del Reino Unido será reemplazado por su hijo Jorge Federico
Luto en Reino Unido: Muere el Rey de Inglaterra, Eduardo VII
Hechos
El 7.05.1910 la prensa de todo el mundo informó del fallecimiento del rey Eduardo VII de Inglaterra.
Lecturas
El 20 de mayo de 1910 se realizó ante una multitud de 100.000 personas, las exequias del rey Eduardo VII de Inglaterra, fallecido hace 15 días de una enfermedad cardiaca. La ceremonia ha sido postergada hasta hoy para permitir que asistieran a ella numerosas delegaciones de todo el mundo, que han tenido que cubrir largos trayectos para llegar a la capital del imperio británico para rendir sus tributos.
De Eduardo VII cabe decir que subió al trono a una edad avanzada tras morir la emperatriz Victoria, y muy poco al tanto de la política británica. Sin embargo, en su corto reinado supo imprimir un nuevo estilo a la corona y anudar lazos con las potencias amigas como Francia y Rusia, e influir todo lo posible sobre otras como Alemania.
Tras su muerte será coronado como nuevo Rey de Reino Unido su hijo Jorge V.
El Análisis
Ha fallecido Eduardo VII, Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda y Emperador de la India. Hombre de costumbres mundanas y diplomacia refinada, su breve reinado —de apenas nueve años— fue sin embargo crucial para devolver prestigio a la Corona tras la larga sombra de su madre, la Reina Victoria. Conocido como el “pacificador”, su habilidad para tejer relaciones personales con las casas reales europeas y afianzar la Entente Cordiale con Francia será, con el tiempo, reconocida como uno de los pilares diplomáticos que dieron cierta estabilidad a una Europa ya convulsa.
Eduardo no fue un monarca legislador ni reformador, pero sí un símbolo de un Reino Unido que se modernizaba sin quebrar del todo sus tradiciones. Durante su reinado, se acentuaron los debates sobre el poder de la Cámara de los Lores, creció la presencia del laborismo, y aumentaron las tensiones con Irlanda. Supo mantener la dignidad real sin pretensiones mesiánicas, y su figura fue apreciada por un pueblo que le veía más cercano que la distante majestad de su madre. Ha muerto como vivió: rodeado de cortesanos, diplomáticos y el afecto de su nación.
Llega ahora al trono su hijo, Jorge V, en un momento en que el mundo parece entrar en una nueva etapa, más industrial, más masiva, más incierta. De carácter reservado, poco carismático, pero disciplinado, Jorge V deberá afrontar desafíos que ya no se solucionan con cenas de gala o alianzas familiares. La cuestión irlandesa, el ascenso de los movimientos obreros, el reto de una Alemania armada y pujante… el nuevo Rey no tendrá el privilegio de un reinado decorativo. Hereda una corona brillante, sí, pero rodeada de nubes de tormenta.
J. F. Lamata