6 mayo 1910
Es nieto de la histórica reina Victoria
Jorge V se convierte en el nuevo Rey de Reino Unido a la muerte de su padre, Eduardo VII
Hechos
El 6.05.1910 comenzó en Reino Unido el reinado de Jorge V
Lecturas
Los festejos organizados para la coronación del nuevo rey de Inglaterra, Jorge V, que se inician hoy, se prolongarán durante una semana. (sustituye al fallecido Rey Eduardo VII)
La coronación ha dado lugar a sorprendentes especulaciones por parte de los propietarios de los edificios situados a lo largo del trayecto real: un norteamericano ha pagado más de 25.000 francos por un pequeño apartamento que sólo podrá utilizar el día de la coronación.
Uno de los momentos culminantes de los festejos previstos es el rito de la unción: el rey estará sentado en la silla de san Eduardo y se le acercará el arzobispo de Canterbury, provisto con los santos óleos, para ungirlo en la cabeza, la frente y las palmas de las manos.
Luego, el rey recogerá el manto real y la corona; en ese momento repicarán las campanas y se dispararán los cañones.
El rey no sólo tiene preocupaciones ceremoniales: el gobierno le ha sugerido que nombre sin tardanza nuevos pares del reino, para poner fin al obstruccionismo de los lores que se oponen a la política elaborada por los partidos en la cámara.
El reinado de Jorge V se prolongará durará hasta enero de 1936.
El Análisis
Con la solemne coronación de Jorge V, el Reino Unido ha recibido a su nuevo monarca, heredero no sólo de una corona sino de un tiempo de incertidumbres. La muerte de Eduardo VII, el diplomático del viejo orden europeo, deja a su hijo un trono firme en apariencia, pero no ajeno a las tormentas políticas que cruzan ya el horizonte del siglo XX.
En el interior, el Reino Unido se encuentra dividido. Irlanda, siempre herida, sigue clamando por su Home Rule; Escocia y Gales comienzan a afirmar sus identidades políticas, y la propia Inglaterra debate la reforma de los Lores tras una tensa crisis constitucional. Las nuevas fuerzas obreras, los sindicatos y los laboristas presionan con creciente fuerza en las calles y en el Parlamento, mientras las mujeres exigen con persistencia y valor su derecho al sufragio. El nuevo Rey deberá sostener su neutralidad constitucional con habilidad, pero también ser símbolo de una unidad nacional en evolución.
En el tablero internacional, la Pax Britannica se debilita. El imperio aún parece vasto e incontestable, pero la sombra del Káiser Guillermo II, su flota en expansión y el nacionalismo agresivo en Europa presagian una carrera armamentística sin precedentes. Mientras las alianzas se endurecen y los polvorines se multiplican en los Balcanes, el Reino Unido se ve obligado a mirar con recelo hacia el continente, donde se decide el futuro equilibrio del poder mundial. El Rey Jorge V no es un reformista ni un agitador, pero es consciente de su papel. Heredero de la tradición, pero coronado en una era de cambios, necesitará más que la majestad de la corona para conservar el respeto de su pueblo. La estabilidad de la monarquía dependerá, no de su inmovilidad, sino de su capacidad de representar, sin resistirse, a un país que cambia. Su reinado, aún joven, será puesto a prueba antes de lo que muchos imaginan.
J. F. Lamata