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Llegó al poder democráticamente en 1957, pero evolucionó a dictador vitalicio. A pesar de sus crímenes, el dictador contó siempre con el apoyo de Estados Unidos, país al que respaldó en su crisis de Cuba

Muere François Duvalier ‘Papa Doc’, dictador absoluto de Haití, que será reemplazado por su hijo

HECHOS

El 22.04.1971 falleció el Presidente Vitalicio de Haití, François Duvalier, que fue reemplazado por su hijo Jean Claude Duvalier.

El dictador de Haití, François Duvalier, también llamado ‘Papa Doc’, ha fallecido en Puerto Príncipe, a los 64 años, después de tres meses de enfermedad.

Su hijo Jean Claude Duvalier, de 19 años, ha tomado posesión inmediata de la presidencia del país, de forma vitalicia, es decir, como nuevo dictador.

En su discurso el joven presidente dijo que continuará con los principios de la revolución establecidos por su padre, o lo que es lo mismo, seguirá manteniendo la más férrea dictadura de América.

Su padre accedió al poder tras derrocar al presidente Paul Mangloire en 1956.

Papa Doc estableció una dictadura personalista basada en la exaltación de la negritud y el vudú, recurriendo al terror político a través de su policía secreta personal, los tonton-macoutes (tonton-macutos) reclutados entre el subproletariado y campesino desarraigado del país.

23 Abril 1971

Papa Doc

Miguel Torres

Con la muerte de Francois Duvalier – o Papa Doc, como le llamó un día su pueblo – desaparece una de las figuras políticas más vituperadas de la historia contemporánea. Se han publicado innumerables libros y reportajes sobre el ‘reinado del terror’ impuesto por quien hasta ayer ocupó, con carácter vitalicio, la Presidencia de Haití. En cabeza de la publicación de estos relatos ha estado siempre Norteamérica, quizá por reacción al hecho de que si François Duvalier se ha mantenido quince años en el Poder se ha debido en gran parte al apoyo que ha recibido de Washington, aunque en algún momento fuera sancionado económicamente. El propio Kennedy solicitó su apoyo en la crisis de Cuba y después se lo agradeció en un cordial mensaje.

Es imposible explicarse el caso de Duvalier sin tener en cuenta el medio en que se ha producido. La historia de Haití es una larga e impresionante serie de turbulencias, crímenes y locuras. Independiente en 1804 (sólo Estados Unidos se le adelantó en aquel Continente), sus primeros jefes de Estado se autoproclamaron emperadores o reyes. Así, el general Jean Jacques Dessalines se autodenominó emperador Jacques I, mientras en el Norte del país el antiguo esclavo Henri Christophe le hacía la competencia como rey Henri I. Ambos tuvieron un final trágico, y Jean Pierre Boyer, primer presidente mulato del país, logró la unificación e impuso un fuerte centralismo. Sigue la lista de presidentes y otro emperador, Faustino I, contemporáneo de Napoleón III, entre una interminable serie de golpes de fuerza, asesinatos y destierros.

En honor de Duvalier hay que decir que llegó a la presidencia en 1957 por un clamoroso veredicto de las urnas. En el país existía una pugna tradicional entre los mulatos, minoritarios, y los negros, abrumadoramente mayoritarios. La minoría compensaba su déficit con una mayor preparación cultural y un más alto nivel económico. Durante mucho tiempo una pequeña minoría de acaudalados mulatos tuvo en sus manos el monopolio político del país. Por ello en un apasionado ambiente el triunfo de Francois Duvalier supuso una especie de revancha de los negros.

Duvalier era muy popular como médico – el doctor Papa Doc – y como especialista en el ‘vudú’, rito mágico procedente del África y practicado en Haití, según el cual es posible volver a la tierra el espíritu de los muertos, enterrarles en jarros y guardarles así eternamente. Al menos así lo creen sus practicantes.

Siguiendo la tradición haitiana, Duvalier se convirtió en un dictador, Impuso el partido único y su milicia privada, los ‘tonton macountes’, aplastaban cualquier género de oposición y recandaban, revólver en mano, unos arbitrarios impuestos. Duvalier resistió todos los intentos hechos por los exiliados para desembarcar en el país y mantuvo pésimas relaciones con la vecina República Dominicana Duvalier, ‘pacificador’ de Haití, y Trujillo, ‘protector’ de la República Dominicana, fueron durante dos años los dos poderosos veicnos de la antigua Isla de la Española.

Dentro de la línea de megalomanía que ha caracterizado a casi todos los jefes de Estado haitiano, Duvalier se hizo proclamar en 1964 presidente vitalicio y no contento con ello, y pese a las prohibiciones constitucionales, designó a su hijo Jean Claude, del que no se sabe si tiene diecinueve o veinte años, como sucesor, y en calidad de tal, ayer mismo tomó posesión de la Presidencia.

Miguel Torres

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