9 septiembre 1978

Muere Jack Warner [Jacob Leonard Warner], el empresario judío que elevó a los altares la industria del Cine en Estados Unidos y el mundo con sus estudios WARNER BROS

Hechos

El 9 de septiembre de 1978 muere Jack Leonard Warner.

Lecturas

SU IMPERIO CONTINUARÁ…

Jack Warner fundó los estudios cinematográficos Warner Bros en 1923.

A su muerte estos continuarán siendo uno de los grupos líderes en la producción de películas a nivel mundial.

Además, Warner no sería testigo de como la empresa que fundó también entraría en el sector de la información periodística al formar el Grupo Time Warner en 1989.

El Análisis

El fin de un titán de Hollywood

JF Lamata
El 9 de septiembre de 1978, Jack Leonard Warner, el último de los hermanos fundadores de Warner Bros., falleció a los 86 años en Los Ángeles, dejando un legado que transformó Hollywood y el entretenimiento global. Nacido en una familia de inmigrantes judíos polacos en Ontario, Canadá, en 1892, Jack, junto con sus hermanos Harry, Albert y Sam, construyó Warner Bros. desde una modesta distribuidora hasta un coloso del cine, desafiando las adversidades del “Nuevo Mundo”. Su visión, que combinó innovación tecnológica, como el sonido en El cantante de jazz (1927), con un olfato para el talento—estrellas como Errol Flynn, Bette Davis y Ronald Reagan—lo situó al nivel de magnates como Harry Cohn (Columbia), Walt Disney, Adolph Zukor (Paramount) y Carl Laemmle (Universal). Sin embargo, su trayectoria también estuvo marcada por controversias, desde su cruzada antisindical contra Herb Sorrell hasta su papel en el macartismo. En el momento de su muerte, Warner Bros. era una potencia mundial, sentando las bases para su fusión con Time Inc., mientras Jack dejaba un imperio sin heredero directo, pero con un futuro que redefiniría el entretenimiento y el periodismo.
Jack Warner fue un pionero que marcó la historia del cine. El cantante de jazz, el primer largometraje sonoro, revolucionó la industria, seguido por éxitos como Casablanca (1942), un hito del cine clásico; Rebelde sin causa (1955), que capturó la angustia juvenil; y Bonnie and Clyde (1967), que inauguró el Nuevo Hollywood. Su estudio albergó a leyendas como Errol Flynn (Las aventuras de Robin Hood), Humphrey Bogart (El halcón maltés), y Ronald Reagan, quien antes de ser presidente protagonizó filmes como Knute Rockne, All American. Pero Jack también fue un patrón implacable: su guerra contra Herb Sorrell, líder de la Conference of Studio Unions, culminó en las violentas huelgas de Hollywood de 1945-46, donde Warner apoyó tácticas antisindicales, acusando a Sorrell de comunista. Durante el macartismo, Warner colaboró con el FBI y la HUAC, delatando a guionistas y actores sospechosos de simpatías con la URSS, como Dalton Trumbo, lo que le valió críticas por traicionar a su propia industria. Estas sombras, junto con acusaciones de prácticas monopólicas, no opacaron su habilidad para mantener a Warner Bros. competitivo frente a la caída de estudios como RKO y MGM, que sucumbieron ante la televisión y la ruptura del sistema de estudios.
A su muerte, Warner Bros. era una potencia global, aunque Jack había vendido su participación en 1967 a Seven Arts y se había retirado del control directo. Sin herederos directos—su hijo Jack Jr. fue distanciado del negocio—, la compañía quedó en manos de ejecutivos como Ted Ashley, quien revitalizó el estudio con éxitos como El exorcista (1973). La fusión con Time Inc. en 1989, que formaría Time Warner, ya se gestaba, integrando cine, televisión y periodismo (con revistas como Time y Fortune), lo que consolidaría a Warner como un imperio multimedia. En 1978, Warner Bros. seguía siendo un pilar de Hollywood, compitiendo con Paramount (bajo Gulf+Western de Charles Bluhdorn), Universal (propiedad de MCA y Lew Wasserman), Columbia (de Cohn hasta 1959, luego en declive) y Disney, mientras RKO y MGM languidecían. Jack Warner, con su instinto y su dureza, fue un amo de Hollywood que navegó crisis y transformaciones, dejando un legado que, aunque manchado por el macartismo y sus métodos, sentó las bases para un gigante que trascendería el cine. En este septiembre de 1978, su muerte cierra la era de los pioneros, pero su estudio mira hacia un futuro donde el entretenimiento y el periodismo se fundirán en un nuevo coloso global.
JF Lamata