26 febrero 1997
Muere Josep Palau Balletbò, el pacifista que evolucionó del comunismo a apoyar a Estados Unidos en la primera Guerra de Irak de 1991
Hechos
El 25.02.1997 falleció D. Josep Palau.
01 Marzo 1997
Un activista del pacifismo
Con apenas 41 años ha muerto Josep Palau Balletbó, cuya desaparición prematura no es quizá sino un signo más de la trayectoria intensísima y dinámica de este hombre joven, forjado en el activismo político y el periodismo. De muy joven, en Cornellà, simultaneaba su trabajo en un banco con colaboraciones en la prensa local; sus últimos años los pudo dedicar a su auténtica pasión: trasladar al papel los análisis que su viva inteligencia producía con una velocidad que admiraba a quienes le conocían.
Palau se inició en la política al calor de las luchas estudiantiles contra la Ley General de Educación, la ley Villar Palasí. Al final de la dictadura se trasladó a Madrid para encabezar la Unión de Juventudes Comunistas de España, de la que fue secretario general hasta 1984. Allí, su actividad fue siempre reconocida por sus interlocutores de la Administración y de otras entidades juveniles, porque siempre encontraba el mínimo común denominador que permitía desbloquear cada obstáculo en el proceso de formación del Consejo de la Juventud. También fue unitaria su iniciativa tras el 23-F, cuando promovió una campaña de las cuatro organizaciones juveniles en defensa de la democracia y la Constitución. También junto a las Juventudes Socialistas organizaría en 1983 el I Festival de la Juventud del Mediterráneo en Valencia.
No abandonaría ya las tareas de construcción de espacios de cooperación diseñados para prevenir conflictos bélicos, y dedicó cada vez más sus energías a la defensa de la paz. Desde 1984, en que fue elegido miembro del comité central del PCE y responsable de movimientos sociales, centraría sus esfuerzos en la lucha contra la permanencia de España en la OTAN y contra el despliegue de euromisiles en Alemania Occidental. Gradualmente fue retirándose de la actividad de partido mientras intensificaba su labor pacifista.
A comienzos de 1989, Josep Palau carecía de carné de afiliado a un partido político, por primera vez desde su adolescencia. Había dimitido de sus cargos en el PCE y dejado la militancia en su querido PSUC. Como voluntario, contribuyó durante varios años a desarrollar el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad. Finalmente, se desligó de toda organización y, de manera independiente, se dedicó a trabajar por la paz en la ex Yugoslavia, a la que estaba muy unido desde su etapa de dirigente juvenil.
Quizá sin reconocerlo conscientemente, mientras la vida se iba apagando en él, también se oscurecía su confianza en los dirigentes políticos europeos al tiempo que esperaba sin excesiva fe una reacción ciudadana que detuviese la guerra en los Balcanes. Decidido a jugar a favor de la paz, eligió el único camino que veía: el de recoger información, analizarla y escribir un ensayo riguroso e independiente, El espejismo yugoslavo. En él, más allá del análisis del conflicto y de lo que él veía como tendenciosidad en la formación de opiniones occidentales sobre el mismo (no rehuía la polémica, denunciando el respaldo unívoco del bando croata que se producía en Europa), trataba de aportar un antídoto para guerras futuras. Josep Palau creía que las guerras se pueden prevenir a base de cauces para la confianza mutua y la cooperación. Es el testimonio que más recordarán quienes le conocieron su generosa humanidad.
Josep Palau Balletbó, político, pacifista y ensayista, nacido en Cornellà (Barcelona) en 1956, falleció en Barcelona el 26 de febrero de 1997.