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Se marca como uno de sus objetivos lograr la unión de todos los republicanos en un único partido

Nace el periódico EL PAÍS como órgano de transmisión del Partido Republicano de Ruiz Zorrilla dirigido por Valentín Morán

HECHOS

El 22.06.1887 se publicó el primer número del Diario Republicano-Progresista EL PAÍS.

CARTA DE PRESENTACIÓN

El primer saludo de EL PAÍS se consagra al jefe [D. Manuel Ruiz Zorrilla]. Su misión consistirá principalmente en afirmar, en extender, en acrecer la autoridad de un grande hombre, que, por modo tan poderoso, encarna una gran idea y una causa patriótica. Conservar esa inmensa fuerza motriz de toda la política nacional es un deber, no ya de los republicanos progresistas, sino de todos los republicanos españoles, en cuyo provecho y noo en el de un solo partido, nos arrastra impetuosamente a un glorioso porvenir. 

A los republicanos progresistas

El partido nos conoce. Figuramos hace  ya muchos años en su censo y no tenemos para presentarle nuestra cédula de vecindad.

No es EL PAÍS como se ha dicho en la prensa, periódico que suceda o herede a ningún otro, ni represente esta o la otra redacción extinguida.

EL PAÍS vuelve resueltamente la espalda al pasado y marcha fija la vista en lo futuro.

Si el azar o la simpatía han agrupado en torno de EL PAÍS a personas que colaboraron en otras empresas, no significa esto que pretendamos resucitar ni continuar su tradición; que fuera vano empeño el de encarnar en antiguos organismos, ya muertos, las aspiraciones, la actividad y el juvenil impulso de una nueva empresa viva.

En mucho tenemos las pasadas y gloriosas campañas de los periódicos de nuestro partido. A cada instante las recordamos. En este momento, que es el primero de nuestras tareas, en el silencio de esta media noche, precursora del primer día de EL PAÍS, llenan nuestra memoria con ecos simpáticos, con reminiscencia animadoras, a la manera de estos relatos de antiguas campañas, que en la noche del vivac, en espera del alba y del primer combate, inflaman la fantasía, calientan el corazón y despiertan heroicas emulaciones vigorosas en el ánimo de los soldados bisoños.

Doloroso es que ante un enemigo común no es´ten unidos todos los republicanos. Hubiera convenido quizá; pero cuando no esa sí, sin duda es que no ha llegado el momento.

EL PAÍS se propone apresurar ese momento; y si fuera posible, anticiparlo al triunfo y conseguir que las históricas contiendas pasen a las crónicas viejas y que los hombres nuevos se den leal y cordialmente la mano, puesto que si en el pasado todo les divide, hay algo en el porvenir que a todos une: La República. 

 

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