27 octubre 1984

Pablo Sebastián Bueno dimite como corresponsal de TVE en París después de que Calviño le reprochara haber publicado un artículo en la revista TIEMPO contra el Gobierno felipista

Hechos

El 27 de octubre de 1984 D. Pablo Sebastián Bueno hizo pública su renuncia como corresponsal de los telediarios de TVE en París.

24 Septiembre 1984

Negociación Infantil

Pablo Sebastián

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“Las negociaciones para la adhesión de España a la Comunidad Europa van mal, entre otras cosas, porque los negociadores españoles son un desastre”, afirmó el pasado día 3 de septiembre el ministro de Asuntos Europeos de Francia y portavoz del Gobierno de París Roland Dumas, al término de la rueda de prensa oficial del consejo de ministros galo. Dumas, hablando de manera relajada con un grupo de periodistas, dijo, más o menos: “Los negociadores españoles son un desastre: a estas alturas de la negociación quieren jugar una partida de póquer pueblerina, enseñando una esquinita de las cartas para asustar al contrario, pactando con un país contra otro, peleándose con la Comisión y divagando con el Consejo. Es una pena que no tengan mayor altura política”, vino a decir Roland Dumas, que es la mano derecha y el confidente del presidente François Mitterrand.

El ministro galo había anunciado, poco antes de hacer estas reflexiones, el deseo de Francia de convocar un consejo de ministros de la CEE extraordinario para debatir a nivel político el problema de la negociación con España, enquistada y sin visos de solución inmediata por culpa, justo es decirlo, de una y otra partes. Por parte comunitaria, por que una vez adoptada en la cumbre de Fontainebleau la decisión política de proceder sin retraso a la adhesión de España y Portugal a la Comunidad Europea, los países europeos se dedican ahora a debatir sus querellas internas y a querer sacar tajada del marco negociador con la Península Ibérica. Ahí están los ejemplos del vino y del aceite, que son terreno de batalla interna de la CEE. Y ahí está por ejemplo, Italia, país que siempre cantó su amor a España y que ahora constituye uno de los obstáculos para concluir la negociación agrícola. París, muchas veces acusó a Roma de esconderse tras la reticencia francesa al ingreso de España. Ello parece cierto. Ahora que París dice que sí, Roma empieza a decir que no.

Pero volvamos a la parte española. Roland Dumas tiene razón al tratar de mal negociador a Manuel Marín. En este proceso estamos pagando los españoles la inexperiencia política del militante del PSOE, que pasó de estudiante de la CEE a negociador oficial del Gobierno. Da la impresión de que le hemos pagado una beca de lujo los españoles para que aprenda a hacerse político a este muchacho que ya habló en las Cortes del ‘inaceptable acuerdo de pesca marroquí sobre las aguas del Sahara firmado por UCD, hoy mantenido íntegro y mejorado en el peor de los sentidos por su propio partido”. Manuel Marín se lleva mal con la Comisión Europea. No le consideran en el Consejo de Ministros. Ha impuesto la militancia en el Palacio de la Trinidad, sacrificando expertos y diplomáticos acreditados en las lides europeas y, para colmo, no para de hacer declaraciones, de hacerse el duro y de criticar (y tengo las pruebas) al propio ministro de Asuntos Exteriores por su interpretación de la negociación.

Tenemos que terminar la negociación ahora, y bien. Resulta ridículo a estas alturas, decir que a España no le interesa el calendario, sino el contenido. Interesan las dos cosas y muy mucho el calendario, porque si España no ingresa el primero de enero de 1986, Europa entera entrará en periodo electoral y corremos el riesgo de quedarnos fuera de la CEE en los próximos diez años y, encima, dentro de la OTAN, gracias al PSOE.

El calendario es importantísimo y para que se cumpla dignamente hace falta abordar la negociación con criterios políticos, serios y constructivos para lo intereses europeos y españoles a la vez. Hacerse el duro es infantil a estas alturas de tan elevada apuesta política. Resulta ridículo que el plan de negociación español sobre libre circulación de trabajadores, por ejemplo, incluya una parrilla que diga: propuesta de la CEE, 11 años: de España, cero años; posición intermedia. 7 años: mínima, lo que diga Alemania. Esto es una broma idiota. España debe presentar en cada tema una propuesta seria y realista, teniendo en cuenta nuestros intereses y los de la Comunidad.

Pablo Sebastián

27 Octubre 1984

Carta de renuncia de Pablo Sebastián al director de TVE, Ramón Criado

Pablo Sebastián

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Estimado director y compañero: Informo con esta carta de mi dimisión irrevocable como corresponsal de Televisión Española en París a partir del día 1 de noviembre próximo.

El motivo esencial de mi dimisión parte de la conversación que mantuve a mediados del pasado mes de septiembre con el director general de RTVE, don José María Calviño. En ella, el señor Calviño, después de amenazarme con el cese si no aceptaba el silencio y la sumisión periodística frente a la administración del Estado, me dijo textualmente: “Un periodista de televisión no puede criticar al Gobierno”.

Esta filosofía política e informativa del señor Calviño, que en mi opinión constituye la base del fracaso absoluto de la mal llamada televisión del cambio, contradice la libertad de expresión y pone en tela de juicio la independencia del Ente RTVE y el contenido de su propio estatuto. Asimismo, la sumisión exigida por el Sr. Calviño niega la profesión periodística a estas alturas del proceso democrático español.

Director, te aclaro que esta contundente declaración del Sr. Calviño fue su reacción a un artículo de mi colaboración semanal en la revista TIEMPO, un comentario en el que yo criticaba la incapacidad política del secretario de Estado para las relaciones con la CEE, luego refrendada por un espectacular plantón en Luxemburgo por parte del Consejo de Ministros comunitario y que provocó las iras de este responsable de la política exterior, Manuel Marín, quien, al parecer, pidió mi cese al Sr. Calviño, amén de otras piruetas realizadas por él, como el veto a mi presencia en una rueda de Prensa en París.

El Sr. Calviño me dio textualmente: “Tu artículo sobre Manuel Marín es la gota que derrama el vaso. O dejas de escribir en TIEMPO o te ceso en París. Tienen que escoger. Piénsalo”. Pues bien, ya lo he pensado y he decidido volver a la empresa privada, precisamente a la editora de la revista TIEMPO [Grupo Zeta] donde ahora me ofrecen nuevos e importantes horizontes profesionales.

Y éstos son los hechos que están en el origen de mi dimisión como corresponsal de TVE en París, donde espero haber desarrollado una digna labor periodística en un año crucial para las relaciones hispano-francesas. Una labor que, en todo caso, ha contado con la estimable colaboración de mis compañeros de la corresponsalía de París y con la ayuda de los Servicios Informativos de TVE en Madrid, donde dejo amigos y admirables compañeros de profesión, hoy día sumidos en el desánimo por el fracaso del cambio informativo, pero esperanzados con la llegada de una nueva etapa que deberá estar marcada por la independencia, frente a las intromisiones y presiones periodísticas de algunos portavoces y políticos del Gobierno y del PSOE, presiones que nunca deberían ser aceptadas.

Pablo Sebastián

27 Octubre 1984

Recapitulaciones necesarias

Mauro Muñiz Rodríguez

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El cambio socialista ha significado para el medio más poderoso de información social un escandaloso alineamiento con la política de propaganda del Gobierno y de su presidente que han consumido más tiempo, videos y equipos técnicos en sus comparecencias que en ninguna etapa democrático anterior.

El Estatuto de la Radiotelevisión, de 1980, no sirve nada más que para la cobertura de autoridad, con el respaldo político en el Consejo de Administración, de todo lo que se le ocurra organizar o desorganizar – que a la vista está en la ‘carta de ajuste’ – al director general.

La diáspora de excelentes profesionales – Plaza, Amestoy, Lapeña, Hermida, etcétera – no es de ahora, viene de la primavera de 1983. Las depuraciones políticas duras son anteriores, de diciembre de 1982.

Spectator