14 noviembre 1994
El "reportero total", Santiago Urrialde, una de las principales estrellas del programa
Pepe Navarro hará doblete en ANTENA 3 TV: Asensio le encarga el programa nocturno ‘Estamos Todos Locos’, que presentará de manera simultánea a su ‘Todo Va Bien’

Hechos
El 12.11.1994 a las doce de la noche se estrena el programa ‘Estamos Todos Locos’ de ANTENA 3 TV.
Lecturas
Pepe Navarro ya no se conforma con las mañanas. Antena 3 estrena a las doce de la noche del sábado Estamos todos locos, un nuevo espacio semanal dirigido, producido y presentado por José Navarro Prieto que pretende trasladar parte del universo humorístico de Todo va bien a una franja en la que las reglas son considerablemente más permisivas. Si por la mañana Navarro debe hacer convivir entrevistas, actualidad, sociedad y humor, el nuevo programa invierte las proporciones: aquí el disparate es el formato y la actualidad proporciona principalmente material para los chistes.
Antena 3 había anunciado el espacio como una mirada a las «carencias y excesos de la sociedad». La definición resulta deliberadamente amplia porque Estamos todos locos no parece interesado en respetar demasiadas categorías. Actualidad política, sexo, sociedad, deporte, entrevistas, personajes, reportajes callejeros y sketches aparecen mezclados dentro de un programa que se comporta como si alguien hubiera desmontado un magacín tradicional y hubiese vuelto a montarlo siguiendo únicamente las reglas del humor.
Su ubicación resulta fundamental: sábado a medianoche. No es la televisión familiar de las once de la mañana. Las bromas sexuales son más explícitas, los personajes más grotescos y el ritmo pretende transmitir una sensación de desorden permanente. Una investigación académica posterior situará precisamente Estamos todos locos entre los primeros intentos de adaptar a la televisión española la lógica del late show estadounidense: un presentador central, entrevistas y actualidad rodeadas de comedia, sketches y personajes recurrentes.
EL EQUIPO DE NAVARRO SE VUELVE LOCO
Navarro conserva parte de su compañía habitual. Aitor Mazo Etxaniz, Carlos Iglesias Serrano, Maribel Ripoll Ysern y Daniel Delacámara Salazar, procedentes de su etapa matinal, participan también en esta nueva aventura. Pero Estamos todos locos incorpora dos nombres particularmente importantes para comprender hacia dónde evolucionará posteriormente el estilo del presentador: Santiago Urrialde Castillo entra como actor y reportero y Santiago Segura Silva trabaja como guionista.
Segura todavía no es el director cinematográfico popular que llegará a ser años después. Aquí trabaja detrás de las cámaras proporcionando material a una fórmula que apuesta por un humor más irreverente que el habitual en los grandes programas de variedades. Su presencia ayuda a explicar el gusto del espacio por personajes grotescos, referencias cinematográficas, provocación y deliberado mal gusto.
Pero el descubrimiento visible es Santiago Urrialde.
NACE EL REPORTERO TOTAL
Urrialde sale a la calle convertido en una especie de periodista sin vergüenza, dispuesto a formular a cualquier transeúnte la pregunta más absurda, incómoda o improcedente posible. Es El Reportero Total. En el estreno, por ejemplo, aparece abordando ciudadanos con el micrófono para plantearles preguntas sexuales de forma abrupta. La gracia no está en obtener información: está en contemplar el desconcierto de una persona normal ante un reportero que incumple deliberadamente todas las convenciones de una entrevista televisiva. Una crítica contemporánea describió precisamente a Urrialde como una especie de «reporter Tribulete» que recorría la calle incrustando prácticamente el micrófono en la cara de los transeúntes.
El personaje tiene importancia histórica porque no nace en Esta noche cruzamos el Mississippi. Cuando Navarro y Urrialde vuelvan a encontrarse posteriormente, recuperarán una criatura que ya está siendo ensayada aquí. Lo mismo sucede con otra de las creaciones de Urrialde: Rambo, parodia del traumatizado veterano cinematográfico que también comienza en esta etapa y que más adelante alcanzará una popularidad mucho mayor. Las fuentes biográficas del propio Navarro sitúan expresamente la incorporación de Urrialde a Estamos todos locos para interpretar a Rambo y El Reportero Total.
UNA GALERÍA DE PERSONAJES
El programa no depende únicamente de Urrialde. Los personajes entran y salen del plató casi sin transición. En su primera emisión aparece, por ejemplo, un tal Gaviotino, presentado humorísticamente como «cuñadísimo de Aznar», mientras otros personajes atraviesan el decorado, entran en los lavabos o interrumpen el desarrollo aparente del programa.
La política proporciona abundante materia prima. No se pretende realizar una tertulia política tradicional, sino reducir a políticos y acontecimientos a caricaturas reconocibles. La actualidad sirve como guion para el espectáculo. El resultado está mucho más cerca de una revista satírica televisada que del magacín informativo de la mañana.
Y ahí se encuentra la principal diferencia con Todo va bien. Si Navarro entrevista por la mañana a una personalidad, la entrevista es el contenido y el humor puede irrumpir en ella. En Estamos todos locos, por el contrario, la actualidad parece existir fundamentalmente para alimentar el espectáculo cómico.
EL LABORATORIO DE LO QUE VENDRÁ
Es posible que el programa parezca simplemente una colección de sketches, pero contiene algo más interesante: Navarro está experimentando con una franja prácticamente virgen para las cadenas privadas españolas. El presentador puede hablar directamente al espectador adulto, mezclar una entrevista con un personaje ficticio, mandar a un reportero cómico a la calle y utilizar la actualidad del mismo día como material humorístico.
El programa nace además con un equipo que ya comienza a parecer una pequeña factoría: Navarro como director y maestro de ceremonias; Carlos Iglesias, Aitor Mazo, Maribel Ripoll y Dani Delacámara como actores de su compañía; Santiago Urrialde aportando personajes y reportajes; y Santiago Segura entre los guionistas.
Por eso Estamos todos locos puede terminar teniendo más importancia de la que indique su duración. Todo va bien es el magacín que Navarro ha construido durante varias temporadas; Estamos todos locos es otra cosa: un laboratorio nocturno. Aquí aparecen ya el Reportero Total, Rambo, el humor adulto, la actualidad convertida en espectáculo y un grupo de actores y guionistas que Navarro podrá volver a utilizar.
Quizá todavía no tenga nombre el género exacto que pretende hacer. De momento Antena 3 lo llama Estamos todos locos. Pero la fórmula empieza a resultar reconocible: medianoche, actualidad, entrevistas, personajes, reporteros y humor irreverente alrededor de Pepe Navarro.


14 Noviembre 1994
Leña, virutas, amigos
Cuando más necesitamos la cordura, Pepe Navarro inventa la locura (Estamos todos locos, Antena 3 TV). Se estrenó el sábado noche, madrugada del domingo. Hora justa para un espacio que, estando llenísimo de cosas, nos provoca el vacío. Es un trajín. Un señor que pasa y pide por el lavabo. Un reporter Tribulete por la calle [Santiago Urrialde] estampando el micro en la boca de los transeúntes (“¿Qué es el clítoris?”). Otro que circula por el plató y dice ser Gaviotino, cuñadísimo de Aznar. Una señora (travestido) sacudiéndosela en el lavabo de caballeros. Más Tribulete en la calle preguntando: “¿Cómo se imagina a Pujol en la intimidad?” “¿Qué opina de De la Rosa?” “Caballero, un momentito, ¿es usted gay?” “Señor, señor ¿lleva ropa interior femenina?” Respuestas sin sentido, sal gorda, destellos de mal gusto. El búnker de la Moncloa: un caricato haciendo de Narcís disfrazado de guía. Más gente en el mingitorio. Un remedo de la ministra Alborch y los siete enanitos. Otro haciendo de Felipe… Acabemos: nos acordamos de las chirigotas de Cádiz, las murgas de Tenerife, pero sin ser carnavales, que es lo terrible. Son los antípodas de aquel camarote de los hermanos Marx, en el que siempre cabía más madera. Y Pepe Navarro –carpintero, no ebanista– metiendo leña comprimida. Conglomerado de virutas. Un minuto ahora en los ratos no codificados de Canal+. Ayer se le hizo un retrato a Aznar (Una vida muy seria). Trabajo de perversa cirugía. Dejaban hablar a los antiguos conocidos, compañeros del Colegio del Pilar, profesores, paisajística de sus primeras amistades de la vida… “Era un chico normal, no destacaba, término medio, serio, introvertido (…) Era un buen centrocampista. Pero falló un penalti en un partido decisivo (…) Fue sorprendente que pudiera ligarse a Ana Botella, una mujer guapísima”. Cabe el dicho: que Dios me libre de los amigos, que de los enemigos ya me encargo yo.