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Artículo: "El Timo de Wismichu, el youtuber con más de 1.000 millones de reproducciones"

Polémica del ‘youtuber’ Wismichu, que engañó a sus propios seguidores sobre el estreno inminente de una película que no existía: «la gente se cree cualquier cosa de Internet»

HECHOS

Publicado el 21 de octubre de 2018.

Su nombre real es Ismael [Prego] nació en La Coruña y se hizo famoso en Barcelona grabándose mientras jugaba a videojuegos hace ya seis años. Ahora, con 25, tiene casi ocho millones de seguidores en Youtube. EL domingo pasado levantó ira en la Red: engañó a los suyos, la ‘generación Z’, convocándoles a la presentación en Sitges de su priemra película, inexistente. Su mensaje: «La gente se cree cualqueir cosa que lee en Internet». 

Y Wismichu lo hizo. Con astucia, burla y un «bocadillo» en forma de película ficticia. Usando sus armas dialécticas y digitales, engañó a su público, la llamada generación Z —chavales nacidos en este siglo— y a sus padres. También a la industria del cine y a la prensa. Todos cayeron en la trampa de un youtuber de 25 años: crear un bucle del mismo chiste durante una hora haciéndolo pasar por una superproducción para un experimento sociológico que dará forma a una película de verdad. La moraleja de esta historia, dicha y provocada por su protagonista: «La gente se cree cualquier cosa que lee en internet mientras la diga una persona influyente».

Y esa persona es un joven nacido en La Coruña que se llama Ismael Prego. Su alias laboral, Wismichu, ha cautivado a casi ocho millones de personas que están suscritas a su canal de YouTube, a más de dos millones y medio que le siguen en Twitter y a otros más de dos millones que lo hacen en Instagram.

Todos ellos han reproducido mil millones de veces sus vídeos. Empezó en 2012 retransmitiendo sus hazañas mientras jugaba a videojuegos con amigos. Después se grababa usando el Chatroulette (un programa de videochat) para vacilar a otros chavales conectados en distintos puntos del planeta. Su siguiente paso fue convertirse en humorista detrás de un ordenador. Sus bromas, ironía y provocación sobre temas de actualidad engatusaron rápido al usuario joven. Y hace no mucho tiempo decidió salir de la cueva de internet para pisar los escenarios y montar shows por toda España acompañado de otros colegas de un gremio que muchos no entienden.

El fenómeno youtuber —celebrities de la Red que protagonizan vídeos temáticos— ha sustituido a la televisión en las habitaciones de muchos adolescentes. También ha llenado los bolsillos de unos cuantos jóvenes (cuantos más millones de seguidores, más publicidad y más dinero) que un día decidieron hacer entretenimiento sentados frente a la cámara de su juguete favorito. Son las estrellas 2.0.

Un fenómeno que en España tiene a su mayor representante en El Rubius (Rubén Doblas, con más de 30 millones de suscriptores en su canal de YouTube). Dentro del top 10 está Wismichu. El hijo de una pescadera y un comerciante que salió de Galicia, cuando aún era Ismael, para estudiar Telecomunicaciones en Madrid, y que ha acabado en Barcelona con tres perros, dos gatos y su novia protagonizando unos vídeos que se consumen como bricks de leche. El chico creativo que ha escrito cómics de superhéroes y publicado un libro (Si te rindes, pierdes) sobre cómo crear contenido en internet. El provocador al que le gusta bañarse en polémica y al que mucha gente —adulta— ha puesto nombre y rostro esta semana.

Todo empezó el viernes 12 de octubre en el Festival de Sitges. Uno de los platos fuertes era la presentación de Bocadillo, la primera película como director de Wismichu. La sala del Cine Retiro estaba llena de niños y veinteañeros con sus padres. Algunos de ellos habían cruzado media España para estar allí. Las entradas (que costaban 5,50 euros por internet) se habían agotado un mes antes, cuando el youtuber hizo un vídeo anunciando la presentación de su película. La expectación era máxima. Y la decepción fue aún mayor. El filme consiste en una secuencia de cinco minutos en la que sale Wismichu entrando en un bar y pidiendo un bocadillo vegetariano. El camarero, de nombre Joaquín, grita: «¡Un vegetal con atún!». Y cuando Wismichu le corrige, pide un «vegetal con pollo». Y así en un bucle de una hora.

«Wismichu, cabrón, devuélveme el dinero», se escuchaba entre un público indignado. Nadie entendía nada. En el universo paralelo de las redes sociales, las críticas al youtuber se dispararon. Incluso el director del Festival, Ángel Sala, pidió disculpas reconociendo que a la organización del evento le pareció una idea interesante. Y el protagonista también se «disculpó», a su manera, horas después: «Vosotros sois mi película», dejó caer en Twitter. Sólo unos pocos fans sospecharon que había algo detrás del gran timo de Bocadillo. Y no se equivocaban.

El martes, en el programa La Resistencia de Movistar, Wismichu reconoció que su filme formaba parte de una película que estaba en manos del director Carlo Padial, y que se estrenará a finales de este año o a principios de 2019. Un día después, el youtuber subió un vídeo de 12 minutos dando algo de sentido, orgulloso, a su hazaña. «Se trata de una película documental sobre esta gran broma que ha sido Bocadillo», empieza diciendo en una explicación que ya tiene más de dos millones y medio de visualizaciones.

VÍDEO PROMOCIONAL

«Actualmente, en el mundo valen más los números que el talento. Desde que anunciamos la película falsa, con el vídeo promocional, nos pusieron en bandeja el hecho de promocionarla y venderla sin haberla visto, todo por ser quien soy y no por el talento que pudiese tener. Un montón de medios españoles nos hicieron entrevistas. Y, luego, cuando un director novel de verdad saca una película, le ignoran completamente. También hubo distribuidoras que nos ofrecieron jugosas cantidades de dinero por la peli sin haberla visto, nos la ofrecieron simplemente por tener muchos seguidores. Muchísima gente se habría dejado la piel por aquello que a nosotros nos dieron sin esfuerzo alguno. Todo esto ha quedado grabado para la película de verdad».

Wismichu se recrea diciendo que dejó un montón de pistas de que todo era falso durante sus vídeos previos o entrevistas que concedió antes del festival. «Era muy fácil desmontar este montaje», alardea. También responde a la gente que le acusa de haberse quedado con el dinero de las entradas, insistiendo en que todo se lo quedó la organización del festival. Y añadió que compensaría a todos aquellos que asistieron a la proyección con un pase especial cuando se presente la película real.

«La gente sigue teniendo muchos prejuicios sobre los creadores nativos de internet (youtubers, influencers). Cuando anuncié que iba a hacer una película ya había gente criticándome… y ahora hemos demostrado lo que somos capaces de hacer».

Este es el timo de Wismichu. O un truco cinematográfico que busca la genialidad.

Lucas de la Cal

by BeHappy Co.