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Derrota del radical Pat Buchanan

Primarias EEUU 1996: Los Republicanos eligen al senador Robert Dole frente al presidente demócrata Bill Clinton

HECHOS

En el verano de 1996 se realizaron las convenciones para la elección de candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América.

22 Febrero 1996

El ultra republicano

EL PAÍS

«EL QUE gane en New Hampshire obtendrá probablemente la investidura», dijo la pasada semana Robert Dole, en alusión al nombramiento del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos que debe salir de la convención del partido que se celebrará el próximo agosto en San Diego. Dole, jefe de la mayoría republicana en el Senado, cometió una imprudencia con ese comentario. Primero, porque él, que se tenía como favorito, no ha ganado en las primarias republicanas de New Hampshire; segundo, porque es improbable que el vencedor, el ultraderechista Pat Buchanan, sea finalmente el candidato republicano.El varapalo sufrido por Dole en New Hampshire al llegar detrás de Buchanan se suma a la floja victoria de la pasada semana en la primera prueba electoral en lowa. Dole ha tenido un mal arranque en la carrera a la Casa Blanca, y entre los republicanos se multiplican las dudas sobre sus posibilidades. Buchanan, con su mensaje ultra, no parece tampoco un caballo ganador, sino más bien un asustaelectores. Así las cosas, el conservador moderado Lamar Alexander, que llegó en tercera posición en New Hampshire, se perfila como posible solución a la falta de carisma de Dole y al extremismo de Buchanan. El multimillonario Steve Forbes parece ya fuera de la carrera.

Los éxitos iniciales de Buchanan se deben sin duda a que su discurso populista y proteccionista conecta con las angustias de parte importante del electorado. De origen irlandés, convicciones católicas integristas y paradigma del norteamericano ultraderechista, este periodista de 57 años, ex colaborador de Richard Nixon, no tiene el menor empacho en reconocer que fue educado en la admiración al general Francisco Franco y al adalid del anticomunismo norteamericano Joseph McCarthy. Buchanan truena contra la clase política -perverso cosmopolitismo- de Washington, el libre comercio, la inmigración, las multinacionales, el aborto y la permisividad sexual. Furibundo enemigo de la ONU, cuyo cuartel general quiere expulsar de Nueva York, sus declaraciones siempre van teñidas de machismo, homofobia, racismo y antisemitismo.

Buchanan asegura que los acuerdos de libre comercio con Canadá y México (TLC) y a nivel mundial (GATT) han hecho perder decenas de miles de empleos a los «auténticos norteamericanos» y que el mismo efecto tiene la «falta de corazón y de patriotismo» de las compañías estadounidenses que renuevan su tecnología o invierten en el extranjero. Es un mensaje efectista, pero es muy dudoso que, a la hora de la verdad, una mayoría de los norteamericanos decidan enviar a la Casa Blanca a quien así habla y piensa.

Por ello, el Partido Republicano comienza a tener un serio problema. La ausencia de un caballo ganador favorece las posibilidades de Lamar Alexander. También puede alentar la reaparición en la carrera presidencial de personajes como Ross Perot o el general Colin Powell. Pero entretanto, el presidente Bill Clinton, que ganó por unanimidad las primarias demócratas, de New Hampshire, refuerza su imagen de moderación y centrismo y cada vez se puede considerar más seguro. Salvo accidente grave con el asunto Whitewater o nuevos dislates imprevistos, Clinton puede hacer honor a su apodo de Comeback Kid, el chico que, aparentemente derrotado, siempre regresa victorioso. El ultra Buchanan le está ayudando en ello.

10 Marzo 1996

Dole arranca

EL PAÍS

PARA ROBERT Dole, llegar a la final, a las elecciones presidenciales norteamericanas del próximo noviembre, como candidato a desbancar a Bill Clinton será en sí un gran triunfo personal. Porque el veterano senador por Kansas, líder de la mayoría republicana en el Senado, ya se ha quedado a mitad del camino en dos ocasiones: en 1980, Cuando fue designado candidato Ronald Reagan, y en 1988, cuando lo fue George Bush. Dole ya ha llegado, esta vez más lejos que nunca. El senador tiene prácticamente asegurada la designación del Partido Republicano tras sus victorias del jueves en las primarias de Nueva York y del pasado martes en las de otros ocho Estados.Y, sin embargo, Dole parece lejos de estar en condiciones de derrotar en noviembre al candidato demócrata, el presidente Clinton. Sus desventajas son claras:. su edad (72 años), su identificación con la denostada política de pasillos de Washington, donde lleva 35 años, y una falta de carisma apenas compensada por todo el apoyo del aparato del Partido Republicano, que está dispuesto a hacer un gran esfuerzo económico en esta campaña.

Para tener alguna posibilidad de vencer a Clinton en noviembre, Dole necesita desplazar su campaña hacia el centro político. Pero a un tiempo debe recuperar el voto ultraderechista y del movimiento conservador religioso movilizado por Buchanan. Los partidarios de este comentarista político de ideas religiosas y políticas radicales van a llegar con cierta fuerza a la convención republicana de San Diego. Y exigirán a Dole concesiones en las cuestiones que les son prioritarias, como el freno a la inmigración, el cuestionamiento del libre comercio y el fomento de valores religiosos y patrióticos. Ronald Reagan fue un maestro en el arte de asimilar retóricamente las inquietudes de los ultras republicanos sin darles plenamente curso real en la acción de gobierno. Pero Dole no ha mostrado todavía esa capacidad.

Serán los próximos meses los que demuestren si Dole puede remontar estas desventajas frente a Clinton como ha hecho con sus rivales para la nominación republicana. Falta aún mucho tiempo para las elecciones, y anteriores campañas demuestran que el candidato ‘que parte en posición de perdedor puede recuperar terreno de modo espectacular y terminar victorioso. Dole intentará rehacer su imagen, y nada excluye que Clinton pueda tener problemas con el asunto Whitewater o con el mero ejercicio del poder.

11 Agosto 1996

Dole y su derecha

EL PAÍS

ROBERT DOLE, a sus 73 años y a su tercera intentona, va a ser finalmente elegido candidato a presidente de EE UU por el Partido Repúblicano, en la convención espectáculo que se abre mañana en San Diego. Dole lleva haciendo campaña desde hace meses, sin que hasta los últimos días haya empezado a perfilar de verdad sus opciones. Sabe que para ganar en noviembre tiene que conquistar el centro político. Pero no tendrá las manos libres. Su propio partido, dominado por una minoría más a la derecha que él, le puede atar en corto.Dole es un moderado con un largo historial parlamentario a sus espaldas. La herida recibida durante la Segunda Guerra Mundial le impidió usar las manos para tomar notas, por lo que se acostumbró a escuchar. Se le suele describir como una persona que actúa más en reacción a los acontecimientos que anticipándose a ello. Suele decidir por eliminación de opciones más que por convencimiento hacia una de ellas. Así lo ha hecho a la hora de elegir a su compañero de ticket y candidato a vicepresidente, el también moderado y con un aroma progresista Jack Kemp. Pero ningún candidato a vicepresidente ha cambiado el signo negativo de una campaña. Dole lo sabe bien. Fue número dos en la fracasada candidatura de Gerald Ford en 1976.

La batalla, en San Diego, no va a girar en tomo a las personas, aunque Pat Buchanan y la poderosa coalición cristiana venderán muy caro su apoyo a cambio de introducir sus ideas en la plataforma con que Dole y el Partido Repúblicano concurrirán a las elecciones. No se trata de un programa al estilo de los partidos europeos. No obstante, en 1994, por vez primera, Newt Gingrich sí logró aunar al Partido Republicano en tomo a un programa -el Contrato con América-, con el que arrasó en las elecciones al Congreso.

La plataforma de 1996 estará probablemente mucho más a la derecha que Dole. Tres son los temas más delicados que se van a debatir en San Diego: impuestos, aborto e inmigración. En materia fiscal, Dole, que en tiempos se opuso a estas ideas, ha terminado por abrazar lo que George Bush llamó economía vudú y proponer una reducción de impuestos al estilo Reagan, acompañada de una promesa de presupuesto equilibrado para el 2002. Dole no tiene la credibilidad política de Reagan. La reducción de los impuestos para la clase media era también una promesa de Clinton, y éste puede no resistirse a retomarla.

En materia de aborto, el ala radical del partido republicano quiere imponer su tesis de eliminar -por enmienda constitucional- el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, tesis a la que se oponía Dole y, que puede provocar un rechazo del voto femenino a los republicanos. Éste puede ser un problema explosivo en San Diego. Finalmente, en materia de inmigración, los radicales proponen negar la ciudadanía estadounidense a los hijos nacidos en EE UU de inmigrantes ilegales, una medida que vulnera claramente uno de. los principios básicos de este país.

Clinton le ha robado a Dole muchos temas sobre los que el antiguo senador quería centrar la campaña: la reforma de la ayuda a los pobres, el orden público y la lucha contra el terrorismo. La situación, a día de hoy, favorece a Clinton -la economía va bien, los escándalos remiten- y así lo reflejan las encuestas, que otorgan al actual morador de la Casa Blanca una ventaja de 15 a 20 puntos, que se ampliaría de concurrir también Ross Perot. Pero incluso, así, sería arriesgado no conceder un margen de probabilidades al nuevo ticket republicano.

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