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El periódico de Inda sigue intento canalizar a la vez a periodistas partidarios y detractores del presidente del Real Madrid

Nuevo artículo de Roberto Gómez en defensa de Ramón Calderón «Es un tipo honrado sin afán de lucro», le replica Abellán

HECHOS

  • El 17.09.2008 el diario MARCA publicó el artículo ‘Calderón necesita una victoria en la Champions’ (Sr. Gómez)
  • El 21.09.2008 el diario MARCA publicó el artículo ‘No me salen las cuentas’ (Sr. Abellán)

17 Septiembre 2008

Calderón necesita una victoria en la Champions

Roberto Gómez

Está atravesando los peores momentos desde que llegó a la presidencia. Ha perdido alegría, frescura y hasta, si me apuran, bastante ilusión. Está desmoralizado. Él era consciente desde que llegó al cargo de que no iba a ser un camino de rosas, pero está sufriendo una auténtica tortura.

Calderón, arropado por su guardia pretoriana (Boluda, Suárez, Trapote, Bárcena, Cariñena y Riquelme) está en una situación que no sabe si tirar para adelante o hacia atrás. Era consciente de que le querían mover la silla desde que llegó a la presidencia, pero no entiende cómo desde el primer día le están poniendo palos en las ruedas).

Consciente de que lo importante es el Real Madrid y de que el club ha vivido en los últimos años, tras la huida de Florentino, una situación tormentosa, de momento, Ramón seguirá. ¿Qué pasaría si Calderón, ahora se marchara de la presidencia? El único perjudicado sería el Real Madrid. Otra situación de inestabilidad, luchas fraticidas y hasta barriobajeras por la presidencia llevaría al real Madrid en una fase muy grave.

Calderón ha hecho cosas mal. Seguro. Pero es un tipo honesto que no tiene afán de lucro en el Real Madrid. Que vino a apaciguar, a tranquilizar y que se ha encontrado con un enemigo invisible que le ataca desde todos los frentes y no sabe cómo cortarlo.

Se avecinan tiempos muy complicados para la entidad y lo más triste y preocupante es que van a afectar al equipo. Los jugadores están percibiendo una sensación de inestabilidad y de fragilidad en algunos momentos que están afectando al rendimiento deportivo.

El Real Madrid se puede paralizar en cualquier momento. Es la hora de que los que, de verdad, quieren y sienten el Real Madrid, estén unidos. Si no, volverán los oscuros tiempos del postmendozismo y del posflorentinismo.

Que Calderón sepa que tiene el respaldo de las urnas, de una parte importante de la afición y sobre todo, del sentido común. Un presidente triste y desmotivado no interesa. El madrilismo quiere a un Calderón con fuerza y que sepa llevar el timón del Real Madrid como lo ha hecho las dos últimas temporadas. Queremos a ese Calderón alegre, optimista, cercano, feliz. Un tipo normal, un socio de a pie que ha llegado a la cúspide del club sin tener que pisotear a nadie, sin dejar cadáveres por el camino. Ese es el Ramón Calderón que los socios quieren ver. Un presidente normal, uno de ellos, con el palco y su despacho abierto para todos. Un presidente de consenso que llegó en un momento convulso y que tiene el club limpio y aseado. Vuelve, Ramón.

Roberto Gómez

21 Septiembre 2008

No me salen las cuentas

José Antonio Abellán

Dice mi amigo Roberto Gómez que Ramón Calderón está triste y que el presidente del Madrid está como la princesa de Rubén Darío. Que “los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color”. Que, como aquella princesa, está pálido “en su silla de oro”, porque no le salen las cuentas de los abonos que ha concedido saltándose la lista de peticiones.

Le pasa como a mí. Tampoco me salen las cuentas de esas generosas dádivas aunque supongo que la mayoría haya pagado. Y la culpa de todo la tiene su enemigo invisible. ¿Quién será el enemigo invisible de Calderón en el Madrid? La Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el trabajo asegura que los enemigos invisibles en las instituciones los generan, entre otras cosas, el ritmo de trabajo determinado por las exigencias externas o el caso sexual y moral. Pero no tiene por qué ser éste el caso. Y menos, si Calderón, como dicen, es un hombre honesto que no tiene ánimo de lucro. Estoy seguro de que todo es culpa de ese maligno enemigo invisible. Del que le dijo que dijera, es una nota oficial, que el número de abonos graciables dados ‘por la actual Junta era, únicamente de 796, distribuidos entre los que corresponden a las solicitudes de jugadores, técnicos y amigos y familiares de ellos, y las de otros empleados, así como a los compromisos institucionales del club y los correspondientes a familiares y compromisarios directos de la Junta Directiva y de su presidente”.

Ese es el culpable. Porque Calderón, tal y como se lo dijo, lo mandó publicar en la web del Real Madrid y en algunos diarios. Eso sí, a toda página y a toda pasta. Y ésa fue su perdición. Porque la tristeza le vio cuando un miembro de su Junta le recordó que en la nota hecha pública no se habían contabilizado los abonos que sí se habían concedido por la puerta de atrás del club y a otras personas que no eran jugadores, técnicos y amigos y familiares de ellos, ni por parte de otros empleados del club. Y que esa lista auténtica la tenía yo.

En ese momento fue cuando a Calderón le vino el bajón y se puso triste. Y se desmoralizó. A mí también me hubiera pasado sí, después de abrirme los ojos ante el engaño del enemigo invisible, el miembro acusica de la Junta me hubiese recordado lo que Calderón dijo en la Asamblea de Compromisarios de Madrid. Aquello de que ‘nada de eso es cierto, que es falso eso que también se había oído sobre no haber respetado las listas de espera y sobre no sé cuantos abonos que la Junta Directiva o gente vinculada al club se ha llevado. Eso es, lo digo aquí, rotundamente falso. Solamente gente interesada en hacer daño puede utilizar esa información de la forma de la que se está haciendo.

Calderón tiene que volver

Porque, tras el recuento del desmentido dicen que Calderón se sintió pillado por dónde más le puede doler a un presidente. Por la mentira. Y, a partir de ese momento, supo que el postcalderonismo podría pasar a la historia como una de las más oscuras etapas del Madrid. Y eso no lo podía consentir. Había que pararlo. Calderón tenía (tiene) que volver. Se lo pide su guardia pretoriana (Boluda, Sánchez, Trapote, Bárcena, Cariñena y Riquelme). Se lo piden periodistas, socios, familiares y amigos. Tiene que volver a ser alegre, optimista, cercano y feliz. Sólo necesita, como decía la nota del club, ‘poner, próximamente, a disposición de todos los socios de documentación oficial que acredite la absoluta veracidad de lo manifestado al o largo de toda ella. Y no pasa nada porque haya pasado una semana y no lo haya hecho. Se entiende que todo se deba a su bajada de alegría y que lo hará en los próximos días. De todas formas, esa documentación aclaratoria debería incluir alguna explicación sobre los gastos de algún directivo, incluidos los suyos, a cuenta del club (me cuentan otros directivos que se avergüenzan cuando los han visto), amén de ciertas partidas contables poco transparentes.

Nota: Don Ramón, se lo suplico, no dimita todavía (ni deje que le echen como a Mendoza) que el partido acaba de empezar.

José Antonio Abellán

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