3 mayo 2011
En opinión del columnista de EL MUNDO, lo del programa Polònia con el PP "va mucho más allá de la crítica y la parodia de lo que un político tiene que saber encajar. Es un ataque frontal y propagandístico, rabioso, muy cobarde"
Salvador Sostres acusa al programa ‘Polonia’ de TV3 de telebasura: «Saca a los dirigentes del PP poseidos de un odio a Catalunya»
Hechos
El 03.05.2011 el diario EL MUNDO publicó un artículo contra el programa de TV3 ‘Polonia’ definiéndolo como ‘la auténtica telebasura’
Lecturas
El diario El Mundo publica un artículo de Salvador Sostres Tarrida el 3 de mayo de 2011 contra el programa de TV3 ‘Polonia’ que la productora Minoría Absoluta realiza para la televisión publica catalana y que Sostres publica como ‘auténtica telebasura’.
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En opinión del columnista de EL MUNDO, lo del programa Polònia con el PP «va mucho más allá de la crítica y la parodia de lo que un político tiene que saber encajar. Es un ataque frontal y propagandístico, rabioso, muy cobarde»
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SOSTRES TAMBIÉN ATACA A LA DIRECTORA DE TV3
03 Mayo 2011
LA AUTÉNTICA TELEBASURA
TV3 emite semanalmente un programa de imitaciones de políticos bajo el título de Polònia. Lo dirige y presenta Toni Soler, que ha basado su carrera profesional en la bromita y la risita. Siempre esa clase de preguntas absurdas con que se pretende pasar por más listo que los invitados y, si es posible, ridiculizarlos; siempre la insinuación cobarde de lo que no se atreve a decir, aunque su mayor cobardía es, sin duda, que sólo ataca al que no puede defenderse. Durante el tripartito, convirtió en entrañable a Montilla y en un arrogante insoportable al hoy presidente Artur Mas.
Pero quienes sin duda reciben un trato peor son los representantes del Partido Popular. Cuando escribo peor no me refiero a que la crítica sea más mordaz o más ácida, sino a que traspasan sin ningún rubor las fronteras de la difamación y del insulto. Los representantes del PP aparecen siempre como dementes enloquecidos, como poseídos por un odio feroz hacia Cataluña. Se les ha hecho aparecer en grotescas escenas de cama, en contextos siempre humillantes que no pretenden parodiar una acción política concreta, sino negar su legitimidad como representantes y su dignidad como personas. Es lo que hace siempre la izquierda orgánica: convertir a los adversarios en enemigos e intentar echarlos del tablero.
Lo del programa Polònia con el PP va mucho más allá de la crítica y la parodia de lo que un político tiene que saber encajar. Es un ataque frontal y propagandístico, rabioso, muy cobarde.
Polònia no es un mal programa de humor por el trato atroz que le da a los políticos del PP; por eso, el programa y sus autores demuestran ser unos miserables. Polònia es un mal programa porque su sátira es barata y cobarde, de una obviedad insufrible; se ceba siempre con los mismos y siempre con los mismos y simplísimos argumentos. La sátira, cuando no es valiente, no es sátira: es un linchamiento.
Polònia no es ninguna excepción en la línea de TV3, que tanto en sus programas como en los informativos trata a los líderes del PP como a auténticos apestados, como si todo lo que dijeran o hicieran estuviese manchado de inquina y de maldad. Es lo mismo que hacen con los Estados Unidos, especialmente con cualquier comentario sobre el Partido Republicano; y lo mismo que también hacen con Israel, presentándola siempre como un Estado criminal, con un antisemitismo furibundo que entronca con los discursos de las épocas más oscuras de la Historia. Sin ir más lejos, ayer dieron la noticia de la muerte de Bin Laden como si de su héroe caído se tratara.
TV3 fue la principal herramienta propagandística del tripartito, y ahora que CiU ha ganado, intenta patéticamente resituarse y recurre al servilismo más vergonzoso. La directora del ente, Mònica Terribas, que le practicaba durísimas entrevistas a Mas cuando era jefe de la oposición y era suave como una masajista con el presidente Montilla, es ahora la masajista de Mas y se gusta con el actual líder del PSC, Joaquim Nadal. No entiendo por qué cuando hablamos de telebasura nos referimos siempre a las televisiones privadas y a sus inofensivas tertulias; y nunca a la agitación y propaganda que hacen con nuestro dinero las televisiones públicas.
Salvador Sostres