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Teresa Jiménez Becerril, hermana de un asesinado por ETA, estalla contra Antonio Gala por un artículo en EL MUNDO contra la AVT

HECHOS

El 16.06.2006 Dña. Teresa Jiménez-Becerril publicó una carta abierta en EL MUNDO a D. Antonio Gala.

12 Junio 2006

Peligro

Antonio Gala

La manifestación del sábado no ha sido un éxito para nadie. La Asociación de Víctimas fue utilizada por el PP sin consecuencias visibles. Este partido, cuando gobernó, aún tuvo que lamentar atentados; el actual, por fortuna, no asistió a ningún funeral. Lo peor de vociferar y agitar banderas es no saber de verdad qué se quiere. Toda paz tiene un precio y toda negociación hacia ella, un tiempo y un sigilo. El griterío no conduce a parte alguna; y, si es provocado, menos aún. A veces pienso que se están traspasando los límites del partidismo peor entendido. Los del patriotismo, lo fueron ya con creces. Pensar vale más que chillar. También es más difícil.

16 Junio 2006

Carta abierta de Antonio Gala

Teresa Jiménez-Becerril

Señor Gala, aunque usted no me conozca, yo sí he tenido el placer de conversar con usted, cuando aún era una niña, en Chipiona, en La Tani, el bar de un íntimo amigo de mi madre y suyo, Ricardo, donde los que amamos ese pueblo gaditano hemos pasado tan buenos momentos. Me parece verlo, sentado en su taburete, con su bastón, su empaque… y me parece verme allí, mirándole como se mira a los elegidos, a aquellos capaces de escribir cosas tan bellas como las que usted ha escrito.

Quiero decirle que lo que no consiguieron cientos de miles de personas con sus aplausos en la madrileña plaza de Colón, el pasado sábado, lo logró usted el lunes con unas cuantas frases dentro de un recuadro. Usted me hizo llorar. Caminaba sola por una calle de Turín, sin poder evitar las lágrimas. Si su propósito era lastimar a las víctimas del terrorismo con sus comentarios acerca de la manifestación, en lo que a mí respecta, se puede dar por satisfecho. No me he sentido ni humillada, ni enfadada, simplemente he padecido una profunda tristeza y una gran soledad. Por tanto, objetivo alcanzado, señor Gala. Ha logrado que una persona, que estaba lejos de disfrutar de una efímera gloria que ni ansiaba ni merecía, llorase al descubrir no sólo la falta de piedad de algunos de sus compatriotas, sino la falta de respeto de alguien como usted a quien admiraba y a quien me hubiera gustado seguir admirando.

Lo que para usted eran «chillidos», para mí era una voz limpia que intentaba decir de la forma más clara posible cómo había perdido a su hermano y a su cuñada y cómo su madre luchaba a diario con dignidad y valor para sacar a sus nietos adelante. Con hijos o no, sabrá lo cansado que es lidiar con niños en los tiempos que corren. Al hablar de mi familia, yo no buscaba la compasión sino la comprensión. Allí arriba, en medio de la plaza, sentí que la gente me comprendía; quizás no pude evitar que me compadecieran, a pesar de que mi relato evitaba entrar en la dura realidad cotidiana, para no provocar la lágrima fácil. A pesar de ello, mi familia, gracias a ETA, estará siempre marcada por la tragedia y aunque seamos o intentemos ser felices, quien conozca nuestra historia buscará la pena en nuestros ojos.

Que gente como usted me tachara de estar manipulada por el PP era algo a lo que yo me exponía dado el clima político que se respira en España, pero ése es el precio que estaba dispuesta a pagar por mantener mi libertad. Yo no pertenezco a ningún partido, ni sindicato, ni asociación. Mi hermano, que era el político de casa y lo fue de vocación temprana, me decía que yo era «un residuo del 68». Me pregunto qué pensará viendo gente como usted que insiste en que el Partido Popular me dirige. Se reirá y se dirá «¿A mi hermana? ¡Si ni siquiera yo que era su hermano, pude hacer carrera de ella..! (políticamente hablando)». Pero Alberto no está aquí para defenderme, ejerciendo su derecho a opinar. Yo en cambio sí lo estoy, y como ciudadana le recuerdo que vivimos en democracia y que yo esté en contra de la política antiterrorista del señor Rodríguez Zapatero es tan legítimo como que usted esté a favor. Moralmente hablando es difícil que usted y yo terminemos empatados en ese asunto, pero ésa es otra historia. Recuerdo que usted ha criticado duramente la guerra preventiva del actual Gobierno americano, sin que por ello nadie le presente como un títere de Zapatero. Que sus opiniones estén en sintonía con el PSOE no quiere decir que el partido controle sus escritos, ¿no es cierto, señor Gala? Si usted puede seguir escribiendo libros y artículos sin tener que preocuparse de la afiliación política de sus lectores, yo le pediría que permita que yo también hable y escriba sin tener que estar continuamente recordando que soy un espíritu libre e independiente. Si en lo que al terrorismo se refiere, mis palabras agradan a una parte de la sociedad española y desagradan a otra, no es debido a mi filiación política, que sólo está definida para aquellos que, como usted, me critican, sino a la dureza de mi testimonio, que siembra inquietud en quienes están llevando adelante este desconcertante proceso y en quienes les apoyan.

Señor, siga usted escribiendo novelas y crónicas, que yo seguiré recordando a mi hermano en público cuanto me plazca.

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