11 febrero 1989
Al presentador le sorprendió su carta de despido cuando estaba siendo felicitado por el programa por un ministro del Gobierno
Luis Solana suprime ‘Derecho a Discrepar’ y despide a Miguel Ángel Gozalo de TVE por un programa que comentó la vida íntima de Miguel Boyer e Isabel Preysler
Hechos
El 10.02.1989 el director general de RTVE, D. Luis Solana, ordenó la supresión del programa ‘Derecho a Discrepar’ y el despido de su director y presentador D. Miguel Ángel Gozalo por el programa del 9.02.1989.
Lecturas
El 9.02.1989 el programa de coloquio de TVE llamado ‘Derecho a Discrepar’ dirigido y presentado por Miguel Ángel Gozalo Sainz estuvo dedicado a analizar la prensa del corazón. Lo hacía en un momento en que este tipo de prensa se había disparado después de que la revista DIEZ MINUTOS hubiera revelado las relaciones extramatrimoniales del Alberto Cortina Alcocer [consejero delegado de la poderosa empresa Construcciones y Contratas y consejero del Banco Central y del Banco Banesto, cargos que ocupaba en parte por ser el marido de Alicia Koplowitz Romero de Juseu], con la joven Marta Chávarri de Figueroa.
Para comentar ese tema los contertulios seleccionados por Miguel Ángel Gozalo Sainz fueron el catedrático Teodoro González Ballesteros, el abogado experto en temas de familia Luis Zarraluqui Sánchez-Eznarriaga, el juez Xavier O’Callaghan Muñoz y tres periodistas con fama de osados, Antonio Herrero Lima (de Antena 3 Radio), Jaime Peñafiel Núñez (exdirector de la revista La Revista y exredactor jefe de Hola) y Jesús Pérez Mariñas, columnista de cotilleos en Época.
Durante el programa Zarraluqui, O´Callaghan y González Ballesteros trataron de ser respetuosos y no dar nombres, prudencia que no tuvieron los tres periodistas, Antonio Herrero, Peñafiel y Jesús Mariñas, que sí que citaron detalles íntimos de famosos para poner ejemplos. Defendiendo que los famosos que eran víctimas de la prensa rosa era porque ellos se lo habían buscado. Además Herrero, Peñafiel y Mariñas descalificaron especialmente al exministro Miguel Boyer Salvador y a su actual esposa Isabel Preysler.
El 10.02.1989 el director general de RTVE, Luis Solana Madariaga, ordenó la supresión del programa ‘Derecho a Discrepar’ y el despido de su director y presentador D. Miguel Ángel Gozalo como responsable de lo ocurrido.
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PROTAGONISTAS DEL PROGRAMA ‘DERECHO A DISCREPAR’ SOBRE PRENSA DEL CORAZÓN
D. Antonio Herrero, Director de ‘Primera Hora’ en ANTENA 3 RADIO defendió a la prensa del Corazón y aseguró que los famosos que demandaban a periodistas eran generalmente, porque tras haber ganado dinero gracias a la prensa rosa, ahora querían ganar más demandándola. Dijo que a él le interesaba el ‘affaire’ de D. Alberto Cortina, por las connotaciones en el mundo financiero que tenía al ser hasta ese momento el Sr. Cortina la ficha del Gobierno y D. Mariano Rubio para acabar con D. Mario Conde en la lucha por los bancos Banesto y Central. También criticó a D. Miguel Boyer y también a Dña. Isabel Pantoja de la que dijo que había demandado a los medios que difundían las imágenes de la muerte de su difunto marido ‘Paquirri’, no por motivos éticos, sino porque no le estaba permitiendo ganar dinero a ella.
D. Jaime Peñafiel, periodista, ex director de LA REVISTA. Aseguró que él nunca publicaba nada sobre la vida íntima de las persona. Criticó a al fallecido Duque de Cádiz por no haber respetado su apellido real y ‘había hecho tonterías’. Aseguró que D. Miguel Boyer quedó desacreditado cuando fue a ver a la Sra. Preysler al día siguiente de que se oficializara su separación con el marqué de Griñón tapado con una manta. También aseguró que Dña. Isabel Pantoja estaba descalificada para alegar la defensa de la intimidad por haber negociado sus primeras declaraciones a la muerte de su marido por 20 millones de pesetas (a ¡HOLA!).
D. Jesús Mariñas, comentarista de cotilleos en la revista ÉPOCA y en la emisora RADIO ESPAÑA (Cadena Ibérica). Aseguró que Dña. Isabel Preysler había usado como cebo para captar a D. Miguel Boyer había sido ‘el carrete’, que definió como una técnica sexual oriental que había aprendido en Filipinas. Calificó a D. Julio Iglesias como ‘un muerto’ y criticó a Dña. Lola Flores que al poco de morir su madre ya estuviera negociando con los periodistas por la exclusiva por tomarle aquellas fotografías. Sobre D. Alberto Cortina, vicepresidente del banco Banesto, se preguntó «si no puede controlar su corazón, como va a poder controlar el dinero de un banco». Cuando el Sr. Peñafiel aseguró que el periodismo del corazón se estaba corrompiendo, el Sr. Mariñas le recordó que como director de LA REVISTA pagó 23 millones a Dña. Carmen Sevilla por la exclusiva de su segunda boda.
D. Luis Zarraluqui, escritor, fue el que más se enfrentó a los tres periodistas a los que acusó de no dejar hablar y les advirtió que estaban sacando nombres, algo que él, como abogado, no consideraba pertinente, y dijo que que no se podía llamar periodismo a lo que era ‘el cotorreo’. D. Jesús Mariñas le respondió que a él los libros del Sr. Zarraluqui sí que le parecían cotorreos.
Sr. González Ballesteros, profesor. Mantuvo un tono de perfil bajo en la tertulia. Cuando D. Antonio Herrero sacó el pleito de D. José Luis Roca contra D. José María García, le recordó que no era un pleito por la información que dio, sino por los calificativos que usó.
D. Xavier O’Callaghan, juez intentó mantener un orden cuando el Sr. Gozalo le pidió ayuda para frenar a los tres periodistas. El defendió el caso de Dña. Isabel Pantoja para acabar con la emisión de las imágenes de la muerte de su marido, a lo que D. Antonio Herrero replicó diciendo que sólo lo hacía porque quería ser ella la que pudiera negociar por la venta de esas imágenes a cambio de dinero.
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REACCIONES EN LA PRENSA
En lo que se refiere a los periódicos el ABC de D. Luis María Anson justificó la cancelación del programa por entender que se había atentado contra la intimidad de personas sin concretar a quienes se refería. En EL PAÍS no hubo un pronunciamiento oficial, aunque la crónica que hizo D. José Miguel Contreras parecía más bien contraria al espacio del Sr. Gozalo. En el lado contrario el DIARIO16 de D. Pedro J. Ramírez defendió al despedido asegurando que le habían usado como ‘chivo expiatorio’.
05 Febrero 1989
El Respeto a la vida privada
En las naciones occidentales democráticas existen ciertas publicaciones sensacionalistas o amarillistas que hozan en las vidas privadas de los personajes políticos, financieros o artísticos, sorteando con audacia las limitaciones de unas leyes cada vez más severas. Pero las revistas de información general, los diarios serios y las emisoras responsables, o bien silencian o bien tratan estos asuntos con la prudencia que exige el rigor informativo. En España, no. En España los buitres plantean en ocasiones desde publicaciones teóricamente serias.
Un asunto protagonizado por un empresario respetable [D. Alberto Cotina], asunto que pertenece a su vida privada y que privadamente debe resolver, ha sido ocasión para que el cielo periodístico se nuble por el aleteo de tanto buitre dispuesto a la más baja insidia, entrando a saco en la vida privada de varias personas a las que, ya se ve que inútilmente, protege, en su privacidad, la Constitución. Es un espectáculo bochornoso. Es un espectáculo que produce vergüenza ajena. Estamos en un patio de monipodio. España se convierte a gran velocidad en una corrala de comadres, maledicentes y calumniadores. Somos ya la nación del chisme, el correveidile y la murmuración. Vivimos en un patio público de comadrejas y habladurías. Son muchos los que piensan que habrá que reaccionar frente a todo esto si no queremos degranar definitivamente la vida en una nación de vieja historia, de profunda cultura, de religiosidad acentrada, de respetabilidad mantenida a lo largo de los siglos, como es España.
La opinión pública responsable reacciona ya con asco ante lo que está ocurriendo en nuestro país.
11 Febrero 1989
"No queremos ser escandalosos"
Cerca ya de las 23.30 del pasado jueves, tras hora y media de debate, el moderador de Derecho a discrepar, Miguel Ángel Gozalo, despidió el programa: «Agradecemos a los invitados que hayan venido a hablar de un tema polémico, pero de inevitable actualidad, el gran debate de esta semana en España. Creo que lo hemos hecho, a pesar de que han salido los nombres, porque era inevitable, de personas a las que nosotros respetamos y no queremos por supuesto ofender». Así finalizaba un coloquio en el que dos grupos de profesionales, del Derecho unos y de un determinado estilo periodístico otros, discutieron desde dos mundos diferentes. No hubo confrontación. Eran dos idiomas diferentes que cada vez que intentaban entenderse se introducían el caos.El sereno magistrado Xavier O’Callaghan relexionaba sobre la dificultad de determinar el concepto jurídico de vida pública y vida privada; el profesor González Ballesteros intentaba desviar la atención sobre las relaciones entre el periodismo y el ordenamiento juridico; Luis Zarraluqui insistía, por su parte, en la importancia de no generalizar para «no juzgar a todo el mundo por el mismo rasero».
Otra batalla
Frente a ellos, los tres periodistas estaban mientras tanto en otra batalla. Jaime Peñafiel discutía sobre «el derecho de Marta Chávarri a su propia sexualidad»; criticaba a Isabel Pantoja «por haber negociado su intimidad» al vender un reportaje sobre la muerte de Paquirri; y afirmaba que «Miguel Boyer estaba descalificado» por haber ido a visitar «tapado con una manta» a Isabel Preysler el día despues de su separación del marqués de Griñón. Jesús Mariñas no aceptaría quedarse por debajo de «el maestro», tal y como calificó a Peñafiel. Explicó su versión delcarrete, «el secreto sexual oriental con el que la Preysler conquistó a Boyer»; resaltó que él fue el que dió la exclusiva de que «Marta Chávarri estaba metida en un lío de cortina» y recordó las tardes que pasaba en casa de una amiga asomado a la ventana situada en frente del apartamento «donde se reunían Isabel Preysler y Miguel Boyer». Antonio Herrero, en un combate particular, no dudaba en enfrentarse a quien fuera: «¡Ese profesor sólo decía tonterías!», «¡Los jueces están en las nubes!».
Gozalo intentaba mediar en ocasiones y cuando la situación se llegó casi a desbordar no dudó en pedir ayuda: «¡Modérese, señor Mariñas! ¡Ayúdeme, señor juez!». Al final renunció a detener aquello y prefirió el recurso del humor para hacer de puente entre los dos planetas que por el destino electrónico compartieron la órbita durante un programa de televisión.
Errores de apreciación
Miguel Ángel Gozalo se equivocó objetivamente en dos apreciaciones. La primera, cuando en el comienzo del espacio afirmó: «Nosotros no queremos ser escandalosos, pero sí claros y divertidos». La realidad fue otra. El escándalo ha surgido, la claridad quedó tapada por el fuego cruzado de las invectivas lanzadas en el coloquio y la diversión quedó ensombrecida por un sentimiento de vergüenza ajena. Su otro error de visión quedó como despedida: «Nos vemos la semana que viene. Nosotros seguiremos contándoles las cosas que pasan en este país».
José Miguel Contreras
11 Febrero 1989
El chivo expiatorio
Al elegir para su programa ‘Derecho a Discrepar’ el tema de la vida privada, el director del espacio, Miguel Ángel Gozalo, no hizo sino responder a la más estricta actualidad. Al seleccionar a los invitados del debate cumplimentó básicamente el abanico de puntos de vista fundamentales implicados en el asunto. DIARIO16 publica hoy mismo, en las páginas siguientes, un conjunto de opiniones sobre la misma inexorable cuestión: el conflicto de límites entre información e intimidad. ¿Por qué ha sido cesado Gozalo si estuvo a la altura de su función como periodista, que no es otra que la de servir el tema adecuado con las personas adecuadas?
En el programa de TVE del jueves se dijeron, desde luego, cosas imrpocentes e indelicadas, si no injuriosas, que afectaban a la imagen de determinadas personas. Cosas que, desde luego, ni en su fondo, ni en su forma cuadran con el concepto que en este periódico tenemos de la información. Pero las cosas dichas no son responsabilidad del moderador del programa, sino de quienes las dijeron, que pueden ser legalmente perseguidos por quienes se consideren o, de hecho, fueren perjudicados. El moderador no puede amordazar materialmente a sus invitados en una emisión en directo.
Gozalo ha sido elegido por Luis Solana como chivo expiatorio de las contradicciones del medio que dirige. Y, por dirigirlo – es decir, por encabezar un monopolio demasiado poderoso dentro de una sociedad plural – la responsabilidad última del impacto de lo dicho en el programa es, o no, que la cabeza de Gozalo caiga cuando las opiniones vertidas el jueves afectan, sobre todo, a una destacada figura del PSOE como es Miguel Boyer. Un profesional, una vez más ,ha pagado con su piel el insostenible carácter monopolístico de TVE y su control por el partido en el poder.
13 Febrero 1989
¿Quién?
¿Quién ha sido? Me negaré a creer, aunque me apliquen la ley antiterrorista, que la decisión de destituir a Gozalo procede de Luis Solana. Una persona tan amante de la libertad de expresión, tan consciente de que la televisión ha de ser el espejo de la realidad, no puede haber cesado al director de Derecho a discrepar precisamente por ejercer la libertad de expresión y por haber abordado una mercancía que está en todos los escaparates del país. Pocas horas después, la dirección de Televisión Española en Cataluña decide prohibir el ritual segundo pase de un programa emitido con anterioridad y dedicado a uno de los personajes de la llamada beautiful people, es decir, la misma proteína pura del programa de Gozalo. ¿Otra vez Solana?Persona tan bondadosa es propensa a ser instrumentalizada y seguro que ha recibido alguna presión, sin duda telefónica, que le ha llevado a tan estrambótica decisión. No haré el chiste fácil de suponer que a Luis Solana se le cruzaron los cables nada más coger el teléfono; es decir, no se lo tomen como un chiste, sino como la constatación de que este hombre es disciplinado y, a pesar de sus convicciones más demostrables, si quien puede hacerlo le ordena que mate al mensajero, lo mata; con una sonrisaprofidén, pero lo mata. Y piense el astuto lector que este admirable Solana se lía la manta a la cabeza pocas semanas después de ocupar el cargo, cuando aún todo eran sonrisas, las suyas y las nuestras. ¿Quién? ¿Quién tiene sobre Solana el poder suficiente como para congelarle el tímpano y merecer un desmayado pero decidido: ¡a tus órdenes!?
Pues, sin duda, el espíritu santo. Todo poder tiene su espíritu santo, y durante el franquismo se valía sobre todo de los confesores privados de algunas damas del régimen para proteger la imagen de la nueva clase. Pero ahora, en plena democracia, se trata de un espíritu santo laico que ha telefoneado a Solana y quizá le ha amenazado con la pérdida del carné de beautiful people, con la consiguiente pérdida también del derecho de antigüedad. La nueva clase. El espíritu santo. La nueva clase se sucede a sí misma.
17 Febrero 1989
Del derecho a discrepar a la obligación de coincidir
El polémico programa de la televisión única ‘Derecho a Discrepar’ sobre ‘Vidas Públicas, vidas privadas’, no fue otra cosa que el fiel reflejo de este patio de vecindad que es la España de hoy.
El espectador, tanto femenino como masculino, se quedó sólo con la letra de la anécdota fácil y burda y no con el fondo musical que se dejó oír – para quien quiso escucharlo – a lo largo de la hora y media que duró la emisión.
Entristece a los que intentamos ejercer el periodismo con valor, con rigor y con verdad, que al personal, sólo le ha interesado lo del carrete como en su día sólo le interesó la mantequilla de ‘El último tango’.
Las razones alegadas por la Dirección General del Ente Público para ‘matar al mensajero’ no son en modo alguno de recibo ya que ‘todo lo que allí se dijo, ya lo conocían las gentes a las que tradicionalmente embaucan desde las portadas de las revistas, llamadas hasta ahora del corazón’ (don Teodoro González Ballesteros, catedrático de Historia y Teoría de las Libertades Públicas en la Información) ‘y era clarísimo que no atentaban a la intimidad, la expresión de hechos y opiniones que eran ya conocidas con anterioridad’ (don Xavier O´Callagham, juez, magistrado y catedrático de derecho civil.
Quien esto escribe y que, a estas alturas no sabe si tuvo la suerte o la desgracia, de participar como invitado en el debate, puede dar testimonio en los entresijos y lo que ocurrió en realidad en dicho programa. Lo que ocurrió es que, como el viejo chiste de Otto y Fritz, que cuenta don Luis Zarraluqui, sobre la mesa en torno a la que nos sentamos los invitados, ‘había más luz’ que la que ilumina habitualmente a las revistas del corazón y a las de opinión-política-corazón, que son lo mismo.
La elección de los invitados, siempre discutible y no del agrado de todos, se realizó buscando una representación de especialistas en el tema a debatir, tanto de la prensa escrita como hablada: uno del mundo de la radio, Antonio Herrero, director del programa de cinco horas: ‘El Primero de la mañana’ de ANTENA 3 RADIO, otro obligatoriamente inevitable, el malicioso Jesús Mariñas, de ÉPOCA y el tercero, un servidor de la prensa de opinión, EL INDEPENDIENTE, cuyo único mérito son los treinta años de experiencia al frente de esas revistas amables y cordiales conocidas como ‘del corazón’. Esto en lo que a medios de difusión se refiere. Como oponentes: un juez-magistrado de la categoría de don Xavier O´Callagham, un abogado matrimonialista, don Luis Zarraluqui y un catedrático de Historia y Teoría de las Libertades Públicas en la Información, don Teodoro González Ballesteros.
Es una reunión previa a la emisión del programa que, como se sabe, es en directo, con toda la grandeza y todo el riesgo de los problemas no grabados previamente, se discutió el tema de los nombres propios. Había partidarios, como el juez O´Callagham, y el abogado señor Zarraluqui, de no mencionar a nadie. Los tres periodistas invitados nos opusimos rotundamente ya que ello suponía obligarnos a marear la perdiz sin atrevernos a disparar mientras el telespectador intuiría, en el mejor de los casos, a quiénes nos estábamos refiriendo. Aceptamos nuestra propia responsabilidad, a sabiendas que, nada nuevo queda ya que contar que no se haya contado de la vida pública, particular, privada e íntima de las eminencias, los poderosos, los famosos y los personajillos de nuestro país.
Y como reconocieron juez, catedrático y abogado, nada que no se supiera ya, se puso sobre la mesa a debate hasta el extremo de que más que discrepar como exigía el anunciado programa, yo diría que hubo consenso a la hora de juzgar. Posiblemente porque todos los participantes en el programa sabíamos, como Amando de Miguel, que las eminencias pueden negarse a que se les investigue en su vida fuera de los aspectos públicos por los que destacan, mientras que los famosos no pueden oponerse a que se conozca su vida particular aunque sí tienen derecho a preservar algunos aspectos de sus vidas privadas. Los poderosos como todo ciudadanos tienen derecho a su vida íntima, pero no a sus otras vidas que van desde la privada a la pública, pasando por la particular. Quienes no pueden negarse a nada, y en esto coinciden De Miguel, O´Callagham, Zarraluqui y el profesor González Ballesteros y todos los que ejercemos el periodismo son los ‘personajllos’, esos que viven de airear su vida sentimental, familiar y todas las vidas que son capaces de vivir con tal de comerciar con ellas. Son los personajillos vergonzantes que mercantilizan con su porpia intimidad.
Lo que ignorábamos, sobre todo el moderador Miguel Ángel Gozalo, es que el que tiene el poder político, económico o social aplasta al que ha expresado lo que a él le ha disgustado como recoge en su artículo a pie de esta página el juez-magistrado señor O´Callagham.
Y ese poder, lo ejerció el señor Boyer al siguiente día de la emisión del programa, pidiendo a quien podía hacerlo, la decapitación del moderador, por la sencilla razón de que se había atentado a su intimidad y a la intimidad de su esposa. Posiblemente el famoso ex ministro ignora – y debía saberlo – que algunos de los periodistas invitados al programa valemos más por lo que callamos que por lo que contamos.
No se sabe si el Presidente González había visto el programa, pero se da la circunstancia que quien tuvo que tomar la decisión de cesar al señor Gozalo – don Luis Solana – y quien se la comunicó – el señor Carcedo – no habían visto ‘Derecho a Discrepar’.
EL INDEPENDIENTE ha sabido que el nuevo jefe de los Informativos de Televisión, Diego Carcedo, intentó durante dos horas convencer al señor Solana para que dejara ‘enfriar’ el tema y no tomara una decisión tan drástica, pero no pudo. Todo eso de ‘las presiones de un sector conservador’ no se lo cree nadie. El famoso escritor Manuel Vázquez Montalbán en un artículo publicado en EL PAÍS el lunes día 13 se preguntaba: “¿Quién tiene sobre Solana el poder suficiente como para congelarle el tímpano y merecer un desmayado pero decidido: “¡a tus órdenes!?”.
Se da la paradoja que el señor Boyer y su grávida esposa que exigieron la cabeza del señor Gozalo, por intromisión en su vida privada ofrecen, esta misma semana y en la revista donde Isabel se realiza como inefable reportera, los secretos de la alcoba de su futuro hijo, una niña según la ecografía vendida, también en exclusiva. ¡La criatura aún tiene que nacer y ya están mercadeando con ella! Los Boyer, ese manantial que no cesa, están negociando con su vida. Ya toda España conoce su cama…
Jaime Peñafiel
17 Febrero 1987
Censura y derecho a la información y a la intimidad
Una frase que se ha hecho clásica: «Donde no hay libertad de expresarse, no es de extrañar la adulación». Un principio que ha repetido insistentemente el Tribunal Constitucional es que libertad de expresión es un derecho constitucional, sin el cual quedarían vacíos de contenido otros derechos constitucionales y falseado el principio de legitimidad democrática. Pero una libertad de expresión parte necesariamente de un derecho de información. Y el ciudadano, a su vez, tiene el derecho a ser informado.
La libertad de expresión y el derecho de información están expresados en el artículo 20 de la Constitución, pero este mismo artículo proclama que uno de los límites a los mismos es el derecho a la intimidad. Intimidad cuyos contornos son muy poco precisos. Ni la ley los suministra con claridad ni la jurisprudencia ha tenido ocasión de hacerlo. Lo que sí es clarísimo es que no atenta a la intimidad, la expresión de hechos u opiniones que eran ya conocidos con anterioridad. Refiriéndonos a las personas, aquellas cuya vida tiene una proyección pública, son objeto de información veraz – derecho y deber – bajo libertad de expresión y su intimidad queda muy delimitada por un círculo muy estricto, sin que se puedan dar reglas generales.
Todo ello trae consigo riesgos, ciertamente la lleva toda libertad, y desde luego, los conlleva la libertad de expresión. Pero es preferible soportarlos que sufrir el uso y el abuso de la censura. Así la constitución dice (artículo 20.2). «El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa». La Constitución no añade ¡ay! que tampoco cabe la censura posterior: el que detenta el poder, mediante la censura previa, hace expresar lo que a él le gusta: en la censura posterior, el que tiene el poder – político, económico o social – aplasta al que ha expresado lo que a él le ha disgustado. En todo caso, censura, no se sabe cuál peor, con cuya práctica ‘…no es de extrañas la adulación’.
17 Febrero 1987
Las conductas públicas de las vidas privadas
La cuestión fue que reunidos públicamente a discutir sobre ‘Vidas públicas-vidas privadas’, un grupo de profesionales, del Derecho unos y de la Comunicación otro, alguien debió sentirse molesto, no por las cosas que en el debate se dijeron, porque no cabe ofensa para quien ha comercializado con su dignidad, sino porque todo aquello lo conocieron las gentes a las que tradicionalmente embaucan desde las portadas de las revistas, llamadas, hasta ahora, del corazón.
Lo que se dijo de esos personajillos vergonzantes que viven de sus noviazgos matrimonios, nacimientos, separaciones y hasta defunciones, mercantilizando su propia intimidad, dinero fácil que les permite seguir inventando la ficción de la jet set es público y repetido en medios de comunicación públicos y privados. No hay intromisión ilegítima cuando la persona de que se trate tiene un comportamiento social tal que ha puesto en almoneda lo más íntimo de sí misma.
La grandeza de nuestra Constitución, que establece como límites a los Derechos de Libertad de Expresión y de Información, los también Derechos al Honor, a la intimidad y a la propia imagen, no es otra que preservar la vida privada de quienes no desean pregonar sus intimidades, concediéndoles la facultad de recurrir a los tribunales contra aquello que la norma llama con acierto intromisiones ilegítimas.
Y para que haya intromisión tiene que haber previamente un bien lesionado, pero si ese bien no existe porque se ha vendido o porque con la conducta social no se ha hecho valoración suficiente de él, no caben reclamaciones posibles, y si se interponen no tienen otro fin que un intento de recomponer reputaciones mercantilizadas.
17 Febrero 1987
En la cabecera de la mesa había más luz
El cese fulminante de Miguel Ángel Gozalo ha actuado como instrumento de megafonía para todo lo acaecido en el programa de televisión ‘Derecho a Discrepar’. Ante la imposibilidad de arremeter contra los invitados se ha hecho responsable de sus actuaciones al portador-director-moderador del espacio. Ocurre como en el viejo chiste de Otto y Fritz, en que el primero sorprende al segundo en cuelillas buscando algo bajo la luz de un farol. «¿Qué buscas?», pregunto Otto. «Mi encendedor que se ha caído allí enfrente». «Entonces, ¿por qué lo buscas aquí?». «Porque en este lugar hay más luz». Concluyó Fritz.
Lo que ocurre es que así no se soluciona nada. Existe un derecho a la información que es básico en una sociedad democrática, al igual que existe una libertad de expresión. De su reconocimiento se deriva la prohibición total de la censura previa. Cada cual puede decir lo que quiera. Pero como al propio tiempo pueden existir unos intereses generales o individuales, dignos de protección, que primen sobre la liberad de expresión o el derecho a la información, la transgresión de tales derechos fundamentales de la sociedad o del individuo es ilegítima.
Ahora bien, es preciso recordar que la ilegítimidad tiene que ser declarada por el Poder Judicial, a instancia de quien puede pedirlo y frente a quien sea responsable de la infracción: su autor. Extender esta responsabilidad al director de un programa en directo de televisión o radio sólo es posible si tuviera facultades para amordazar a los demás partícipes y omitiera hacerlo.
Cada uno – y en ello consiste la libertad de expresión – es responsable de lo que dice y si sus expresiones infringen el derecho al honor o a la intimidad de un ciudadano, éste puede ejercitar las acciones que correspondan en contra de aquel.
En todo caso, no cabe duda de que para poner orden en el caos amarillo, no puede tomare medidas porque en la cabecera de la mesa ‘haya más luz’.
17 Febrero 1989
Ceses privados, decisiones públicas
La explicación de lo que pasó en TVE al día siguiente de emitirse el programa ‘Derecho a Discrepar’ sobre ‘Vidas públicas, vidas privadas’ es bien simple, y en periodismo viene definida desde hace tiempo por un tópico muy adecuado: “Matar al mensajero”. El infierno son los demás. Lo que digan libremente unos personajes cualificados en torno a cuestiones de actualidad sólo tiene repercusiones, desde la perspectiva del poder, para el intemediario del mensaje. El culpable esta vez es el teléfono, no lo que se dice a través del aparato. La tolerancia del ex director general de Telefónica con el funcionamiento insufrible de las líneas telefónicas, no la ha aplicado al nuevo medio que ha pasado bajo su control. Aquí más bien se ha mostrado como el ministro de Defensa que, según dicen, quiere ser algún día. Ordeno y mando, y nada de discrepancias.
Sucede, sin embargo, que los ceses privados en televisión, son siempre ceses públicos, porque este medio monopolístico, necesitado de urgentes correcciones en su ordenamiento legal, es una alta caja de resonancia, en la que se mira el país entero. Ya lo decía ‘stendhalianamente’ alguien que otra vez corta el bacalao en Torrespaña: Televisión Española es un espejo a lo largo del camino. Un espejo en el que nos vemos todos y sobre el que opinamos todos. Como decía un lector de EL PAÍS el pasado día 25 de enero, “La televisión de Pilar Miró, al darle al botón, se encendía y, ahora, conocido, conocido el récord del señor Solana, ya veremos lo que pasa al apretar el botoncito…”.
Lo que tenemos que preguntarnos, dado que el asunto en su aspecto plebiscitario – aun aceptando que la emisión de marras hubiera podido molestar a algunas personas – está visto para sentencia, con abrumadora absolución popular para el mensajero, es si, con recortes de este talante, se garantiza la imparcialidad y el pluralismo de la televisión pública en plena precampaña electoral.
TRANSCRIPCIÓN DEL DEBATE
Jaime Peñafiel– Un político, un banquero, un hombre público, no vamos a hacer la lista de españoles que se considera ‘hombres públicos’ de la palabra, aunque algunas veces también se les podría aplicar otros calificativos. Pero, el presidente del Gobierno, el vicepresidente, los banqueros, el Sr. Alberto Cortina, son personajes públicos y tienen derecho a que la vida privada y la prensa bucee hasta donde pueda bucear en su vida privada, que es la familia, sus entradas, sus salidas, sus amistades. Lo que la prensa no tiene derecho, y eso se lo digo a mí querido amigo Jesús, a lo que no tiene derecho es a entrar en la intimidad de las personas.
Jesús Mariñas- ¡Perdona, pero yo no entro en la intimidad de las personas!
Jaime Peñafiel- Sí. En la intimidad de las personas yo tengo. Cuando yo dirigía LA REVISTA, recuerdo que al producirse la separación de Isabel Preysler y del marqués de Griñón, una persona que había sido su ama de llaves me escribió un delicioso serial en el que yo le puse una única condición: separar la vida privada de lo que había sido entre Isabel Preysler y el marqués de Griñón – y últimamente del Sr. Boyer, del que habría mucho que contar- y puse como condición de que no quería secretos de alcoba, en los que ningún periodista tiene derecho a entrar jamás.
Jesús Mariñas- Bueno, pero yo comenté en su época la historia del carrete, que era una historia que estaba en la calle y a cualquier fiesta que ibas y a cualquier reunión te contaban que uno de los cebos de Isabel Preysler para enganchar al Sr. Boyer, hoy felizmente casados con un matrimonio con mucha armonía era el carrete, que era una técnica sexual oriental que ella había aprendido en Filipinas.
Miguel Ángel Gozalo- Le ruego… Jaime Peñafiel- Por eso, creo que te demandaron. Jesús Mariñas- ¡Me demandaron!
Jaime Peñafiel- El derecho a la intimidad lo tiene el Sr. Alberto Cortina. El Sr. Alberto Cortina no ha negociado su vida privada, el artículo 18 de la Constitución le ampara y no deja de ampararle, pero en el momento en el que el Sr. Cortina no es discreto… cuando se tiene un cargo o un apellido estamos obligados a muchas cosas. No quiero citar a una persona recientemente fallecida que llevaba un apellido muy próximo a la Familia Real española, pero el solo hecho de llevar ese apellido, el sólo hecho de ser primo hermano del Jefe del Estado, eso obliga muchísimo. El hecho de llamarse Alberto Cortina y ser una persona que controla, que domina, un paquete muy importante de la economía española, también tiene la obligación de mantener un comportamiento discreto. Los famosos, como la mujer del César, no necesariamente tienen que ser eso – que me da igual, es su vida privada – pero deben parecerlo.
Jesús Mariñas- Jaime, en el caso concreto que el Duque de Cádiz, al que tú no has querido nombrar, no sé por qué.
Jaime Peñafiel- Bueno, pues el Duque de Cádiz.
Jesús Mariñas- Yo creo que sí llevó una vida privada discretísima. Todos sabíamos su relación de ocho años, su convivencia casi diaria con Mirta Miller y nadie les hizo un reportaje…
Jaime Peñafiel- Yo no me refiero a ese tema… Jesús Mariñas- Yo sí me refiero a las temas… Jaime Peñafiel- Sino a las tontería que hacía…
Jesús Mariñas- También los políticos hacen tontería. Jaime Peñafiel- El Sr. Boyer ha mantenido una actitud seria, digna y ha habido un momento en el que se le han roto los esquemas. Y el Sr. Boyer hoy tampoco cuida su vida privada… también ha colaborado con su mujer con reportajes gráficos donde habla de su perspectiva de vida…
Jesús Mariñas- Pero Jaime…
Miguel Ángel Gozalo- ¡Pero no monopolicen ustedes el debate!
Jaime Peñafiel- Hay un caso muy concreto. El otro día salió de una junta de propietairos que manifestaron su disgusto de que el matrimonio Boyer vaya a vivir ahí porque van a ser causa de que la intimidad de las personas que viven en esa zona residencial de Madrid se vea invadida por los teleobjetivos, los parados, por la indignación
Jesús Mariñas- Y por los cerdos, que también les echaron cerdos en la parcela. Zarraluqui- Yo tengo la sensación de que los tres queridos periodistas no van a dejar hablar… (…)
González Ballesteros- El Sr. Boyer cada cosa que hace la convierte en pública. Porque lo público es en función a la persona y en función al hecho en sí, por lo que cada cosa que haga se convertirá en pública.
Antonio Herrero- Si quiere.
González Ballesteros- No, no, quiera o no quiera
Antonio Herrero- ¡No! ¡Sí quiere! Fíjese, yo le pongo ejemplos. La mujer de Miguel Boyer, estamos citando ejemplos concretos
Jesús Mariñas- ¿Cuál de ellas?
Antonio Herrero- La primera, Elena. Esta mujer estaba casada con Miguel Boyer, se tendría que haber vuelto popular porque la arrastraba toda la vorágine periodista a la que estamos aludiendo, pero esta señora es una mujer discreta, se ha querido quitar de en medio y se ha quitado de en medio. No habrá visto usted en las revistas, ni en las del corazón, ni en las otras, ni su casa, ni nada.
Jaime Peñafiel- Antonio, y la mujer de Mariano Rubio.
Antonio Herrero- ¿Carmen Posada?
Jaime Peñafiel- No, la primera Jesús Mariñas- Y la primera mujer de Federico Carvajal lo mismo.
Antonio Herrero- ¿Qué es lo que ocurre con Miguel Boyer? Que Miguel Boyer no se ha quitado de en medio, Miguel Boyer ha estado o por desconomimiento o por las cosa de su mujer ha estado veraneando en Marbella, en la vorágine del volcán, no iba a comer a sitios discretos sino a la Fonda donde estaban todos. No puede reclamar vida privada yo lo siento mucho. Un señor que sale en una revista con una regla midiendo cuando mide su casa…
Jesús Mariñas- Y en programas de radio (11:50) En cambio,. (…)
Jesús Mariñas- Y luego hubo dos, de los que puedo dar los nombres: Otero y Agustín, de la agencia EFE, que rompieron ese plante de cámaras para retratar a Julio Iglesias, que los compañeros les decían ‘¡Esquiroles, cabrones! Etc’. Y ellos seguían haciendo fotos, unas fotos que no interesaban nada porque era Julio Iglesias saliendo del hotel Andalucía Palace para ir a cenar a las cinco de la mañana…
Antonio Herrero- Estaba invirtiendo para luego…
Jesús Mariñas- Exacto, pero luego Julio siempre se queda sólo. Aquí, Jaime y yo podemos hablar de la historia de Julio Iglesias, pero bueno, es un muerto, dejémosle descansar en paz. Jaime Peñafiel- Los famosos, los populares, las personas de vida pública, ya no solamente porque vendan su vida privada y su intimidad, a veces también sus comportamientos… tienen que hacerse ellos merecedores de un respeto. Yo, Miguel tú lo sabes, he tenido siempre un gran respeto por todo el mundo y procurado respetar, todos aquellos que, como dice Antonio Herrero…
Antonio Herrero- Como se merecen
Jaime Peñafiel- Y como se merece y como se hace respetar.
Miguel Ángel Gozalo- He leído en algún lado que uno de los lemas del Sr. Peñafiel es ‘para el pan como hermanos, pero en las noticias como gitanos’. ¿Es cierto? Jaime Peñafiel- Eso, como diría un pedante, está sacado de contexto.
Jesús Mariñas- Pero está en la conversación
Miguel Ángel Gozalo- Sigan, sigan…
Jaime Peñafiel- Una persona que hemos sacado varias veces porque coinciden lo económico, por la venta de su vida privada y por sus comportamientos, yo cuando dirigía LA REVISTA, el mismo día de la separación del marqués de Griñón, el Sr. Boyer intenta entrar en Arga uno para convivir con Isabel Preysler después de haber salido el marqués.
Jesús Mariñas- Tenía prisa ¿eh?
Jaime Peñafiel- Y el Sr. Boyer, que ve en su primer intento que la casa está sitiada por los reporteros, se ve que comunica por teléfono que la cosa es imposible si no quiere ser fotografiado. Y no sé qué presiones personales tuvo que tener – desde ese día, el Sr. Boyer está descalificado – el Sr. Boyer entró en la casa tapado con una sábana en el asiento trasero del coche. Yo tuve esa fotografía porque fue un fotógrafo de mi revista el que la hizo. Yo tengo un gran respeto por la vida privada y por la intimidad y eso sí que pertenece a la intimidad más grande del Sr. Boyer y decidí no publicarla, pero el Sr. Boyer en un alarde de respeto a la libertad, intentó presionar a una persona que tenía mucho que ver con LA REVISTA para que yo interrumpiera la publicación del serial al que me he referido antes de la persona que había estado a su servicio durante 20 años en casa de los marqueses de Griñón. Yo, ahí le dije al intermediario que le dijera al Sr. Boyer, que no se preocupara que yo no iba a publicar eso jamás, porque creo que no se deben publicar jamás los secretos de alcoba. Los secretos de alcoba, que se queden en la alcoba que es su lugar. Se quedó tranquilo. Ni yo publiqué nunca los secretos de alcoba, ni la fotografía aquella, pero para mí desde ese día el Sr. Boyer quedó descalificado. Como está descalificado el Sr. presidente del primer banco de España, un señor, que no es capaz de aguantar un día o diez en una situación de crisis emocional por parte de los perdedores y por parte de la ganadora, ese señor creo que él mismo se ha calificado.
Antonio Herrero- Hay otros muchos casos en el Gobierno de gente que se ha separado y lo ha hecho con una discreción ejemplar. Un ministro de la época de Boyer, Lluch, que fuera ministro de Sanidad. Este señor se ha separado ¿ha aparecido alguna fotografía? ¿Hace ostentación de su situación?
Miguel Ángel Gozalo- Pero algo estará pasando sobre ese tema, Señor Juez, señor Zarraluqui, señor González Ballesteros, cuando en Inglaterra estos días según información que hemos podido ver estos días en los periódicos, se está discutiendo en el Parlamento Británico, una ley que regule la libertad de expresión y armonice el derecho a la información con el derecho a la intimidad. ¿Usted conoce esta ley?
Juez- En España lo que ha habido en ese tema, no es tanto demandas por la intimidad, que son pocas, como demandas del honor. Alguien que se considera herido en su honor porque se ha dicho esto o lo otro y resulta que es verdad, el honor aquí no existe. El honor lo perdió cuando hizo eso.
Antonio Herrero- Eso es muy importante…
Zarraluqui- La injuria y la calumnia. La calumnia permite precisamente la prueba de la veracidad.
Antonio Herrero- Es que nosotros, por ejemplo, en ANTENA 3 yo tenía el caso de José María García, ni el famoso Porta ya desaparecido que resucitará , por asunto de estos tuvo a José María García en solfa durante mucho tiempo, con una constatación plena, un video emitido en la televisión, en el programa de Tola famoso en el que el perrito Oscar aquel, ya fallecido iba a hacer pipi, García lo grabó y lo emitió
González Ballesteros- Realmente la condena civil a José María García fue… ¿por los hechos que explicó o por la forma en que dijo los hechos que explicó?
Antonio Herrero- Aquella vez por los hechos que explicó, pero no hubo condena porque por defecto de forma el caso salió adelante. Ahora hay otro que está en cartera, que es el caso del turista este, Roca, este hombre de Alianza Popular y presidente de la federación, que es un hombre que ha estado tomando el pelo a todos los españoles diciendo que vivía en un pueblo y cobrando unas dietas, cuando en realidad vivía en Zaragoza, José María García a acreditado ante los tribunales donde vivía este hombre y como ha cobrado dietas irregularmente, engañando al parlamento, a los aragoneses, a todos los españoles y llevándose un dinero que no tenía que haberse llevado y está todavía pendiente en el Tribunal Constitucional este asunto…
González Ballesteros- ¿Pero cómo se dice?
Antonio Herrero- ¿Cómo se dicen las cosas? Pues de una manera que te entiendan. Cuando se llama chorizo a una persona o se dice que es un sinvergüenza dicen que hayy un ánimo de atentar contra su honor. ¡Que se lo hubiera pensado antes de cobrar las dietas y no le llamarían nada! Estamos hablando del lenguaje de la calle.
Zarraluqui- Estamos hablando de dos cosas diferentes.
Juez- (…) Se debe ser optimista. Hay que ver la ética profesiona de los propios profesionales de la información y la creación de unos criterios profesionales claros, que pueden matizar los conceptos de honor, intimidad e imagen y dar una situación más segura
Miguel Ángel Gozalo- Pues lo celebraremos, señor juez, yo agradezco a los seis invitados que hayan acudido a ‘Derecho a Discrepar’ a hablar de un tema polémico pero de ineludible actualidad, el gran debate de esta semana en España. Creo que lo hemos hecho, a pesar de que han salido los nombres, porque era inevitable, un poco como nos pedía Valler en LA VANGUARDIA, no deslizarlos por la senda de la demagogia basada en el juico a personas públicas y la intimidad expuesta en evidencia, a la que nosotros, naturalmente respetamos nosotros y no queremos en modo alguno ofender. El derecho a la información estará en el punto en el que deba estar, sin duda. Y nosotros seguiremos contándoles las cosas que pasan en este país. La semana que viene hay un tema también controvertido para ustedes, es el legado Dalí, algo sobre lo que ha habido distintas opiniones, como saben ustedes muy bien y que nos gustará mucho conocer a fondo con opiniones diversas aquí, en ‘Derecho a Discrepar’. Una hora más de radio a través de Radio 5 y, deseándoles una noche feliz, agradeciéndoles su compañía, les deseo muy buenas noches.
El Análisis
En un país aún no muy acostumbrado a que los temas rosas fueran tratados de la manera cruda en la que lo hacían periodistas como Jesús Mariñas parece lógico que a Gozalo se le diera un toque de atención. Pero lo que parece menos proporcional es la supresión del programa y el despido de su presentador (esto último, además de desproporcional fue ilegal, de acuerdo a sentencia de los tribunales).
El hecho que lo explica todo es que acababa de producirse un cambio en la dirección general de RTVE. Era Pilar Miró la que había colocado a ese puesto a Gozalo. Y, lógicamente, el nuevo director quería formar su propia alineación. Pero no era fácil despedir a un presentador sin motivo, con aquel programa ‘rosa’ Gozalo le dio la excusa perfecta a Solana para despedirlo.
Gozalo no tardaría en volver a TVE, pero ya no sería como presentador, sino como consejero respaldado por la oposición, el PP.
J. F. Lamata