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DIARIO16 reprocha que un periódico del Estado cometa semejante error

Un ‘bulo’ sobre un accidente del príncipe Felipe despierta las alarmas sobre posible hemofilia en la Familia Real española

HECHOS

El 8.01.1981 el periódico PUEBLO difundió el artículo «Preocupación familiar de los reyes el fin de año. El príncipe de Asturias tuvo que ser atendido en la clínica Covesa» que además anunció en portada.

02 Enero 1981

Preocupación familiar de los reyes el fin de año. El príncipe de Asturias tuvo que ser atendido en la clínica Covesa

Una vez más los Reyes de España eligieron para ellos y su familia las heladas pistas de Baqueira Beret para las vacaciones de Navidad y fin de año como razón principal de la gran afición de su majestad Don Juan Carlos I por los deportes de invierno, en los que se encuentra muy avanzado en la práctica el Príncipe Felipe.

Cuando todo hacia presagiar un fin de año familiar y deportivo, conforme a los deseos que hasta Baqueira los había llevado Su Alteza el Príncipe Felipe sufrió un accidente, que alarmó a toda la familia y a todos los presentes.

Una broma inocente o un descuido involuntario hizo que el niño más querido y admirado de los españoles sufriese un fuerte golpe en la nariz con un bolígrafo, que le produciría una abundante hemorragia, que no había forma de parar. Intentado lo indecible por parte de sus familiares, así como por los médicos encargados del cuidado de la Familia Real, y ante la imposibilidad de contener la hemorragia, el Principado de Asturias fue trasladado por vía séres y urgente a la capital de España.

La ausencia del doctor Antolí Candela de la Península – se encuentra en Suiza – y la orden de que se presentase en Covesa para atender al Príncipe dio lugar a la búsqueda y localización de su hijo médico del mismo nombre, en el aeropuerto de Barajas, donde del mismo nombre, en el aeropuerto de Barajas, donde se encontraba en espera de determinadas personas.

Ingresado el Príncipe en Covesa fue atendido en primera cura de urgencia por la enfermera  principal del doctor Antoli en la operación de cuerdas bucales que sufrió Don Juan Carlos hace unos meses, como asimismo en los ejercicios de recuperación que tras la operación hubo de realizar Su Majestad. El tapón realizado por la enfermera fue suficiente para detener la alarmante hemorragia, y con ella la preocupación de la Familia Real española. Pasado el susto, el Príncipe de Asturias volvió a Baqueira, donde continúa sus vacaciones escolares.

Un susto inesperado que proporcionó el Príncipe de Asturias a su familia, que afortunadamente, al igual le golpeó en un ojo con un bolígrafo estando en clase, no tuvo mayores consecuencias que la del susto.

Y es que los príncipes también son niños a la hora de su comportamiento, aunque puedan dejar a sus padres, por la natural preocupación, sin la celebración de la noche de fin de año.

La falta de gravedad tanto en la operación de cuerdas bucales de Su Majestad, como en el traslado urgente del Príncipe Felipe hasta Covesa, motivaron la falta de nota oficial de la Casa Civil en evitación de alarmas innecesarias.

Paco Jurado

08 Enero 1981

La familia real

Carmen Rico Godoy

Hay que reconocer que podemos darnos con un canto en los dientes por el Rey que tenemos actualmente. En la larga lista de reyes españoles no es fácil encontrar un monarca razonablemente sensato y Juan Carlos I está a la altura de sus colegas europeos. Por eso horroriza un poco esa manía que tiene nuestra Familia Real de viajar todos juntos en el mismo vehículo.

No se trata de ser agorero, pero los accidentes ocurren y más vale prevenir. Anitugamente, los miembros de la Familia Real viajaban separados, precisamente para evitar que la mala pata acabara con la dinastía.

¿Por qué ha sido abandonada esta costumbre? Sólo de pensar en el lío que se organizaría si se nos estropearan al mismo tiempo el Rey, la Reina y el Príncipe Felipe dan ganas de prohibirles que viajen.

Y hablando del Príncipe, también nos gustaría que nos explicaran detalladamente el presunto accidente que tuvo días pasados. Dicen que sufrió una hemorragia de nariz bastante importante, causada por un bolígrafo.

La noticia ni se ha confirmado ni todo lo contrario. Y los libros de historia cuentan que la hemofilia es una enfermedad frecuenta en las familias reales europeas, enfermedad que transmiten las mujeres, pero que sólo la sufren los hombres. Si realmente lo del Príncipe Felipe no fue nada grave, que nos lo describan en HOLA con todo lujo de detalles. Si es otra cosa más importante, que nos lo digan también, que hoy día la medicina está muy avanzada y los espíritus también. Los españoles nos sentimos con derecho a saber exactamente qué hace y que no hace, qué le pasa y qué no le pasa a la Familia Real, porque para eso es nuestra.

14 Enero 1981

¡Ojo con la Corona!

SÁBADO GRÁFICO (Editor: Eugenio Suárez)

La pasada semana saltó a los medios de información un rumor de los que hacen época, concerniente a la salud del príncipe Felipe de Borbón, heredero de la Corona de España. Basado en una ‘información’ de un espontáneo aparecida en un vesperino madrileño – cuyo director estaba, desgraciadamente, ausente – apareció de rebote en otras numerosas publicaciones y fue recogido por las agencias internacionales de prensa, con el inevitable eco en el extranjero. Así funciona la información: una simple gacetilla de penúltima página puede acabar dando la vuelta al mundo, porque hoy el ritmo es trepidamente, el viaje de las noticias (o del os bulos), supersónico, y el daño que se puede hacer, a veces es irreparable.

No está muy claro aún el origen del bulo sobre la herida del príncipe Felipe hecha por un golpe de bolígrafo y de la consiguiente hemorragia pretendidamente ‘incontenible’. Puede, puede que un informador se haya visto sorprendido por su buena fe. Ocurre, por desgracia, con frecuencia. Pero en este caso hay, aparentemente algo más. El bulo fue retocado de toda una serie de datos, de nombres, de circunstancias con visos de bien fundamentados, destinado todo ello a proporcionar credibilidad. Era, sin duda, un bulo bien urdido. Y es difícil de creer que un ‘free lancer’ (informador por libre) que parece vivir de la venta de su producción a los medios informativos se exponga a cerrarse todas las puertas en el futuro para meramente colocar un trabajo. No encaja.

Por lo tanto, como se está haciendo en determinados círculos, si el informador está libre de sospecha habrá que preguntarse por el origen, por las fuentes que propiciaron semejante iniciativa.

Porque, ¿qué se puede deducir de alguien o de algunos que lanzan ese dardo envenenado de que el futuro Rey de España está aquejado de una enfermedad que pondría constantemente su vida en peligro? La respuesta tampoco e un razonamiento exclusivamente nuestro : se busca trasladar la inestabilidad general que acusan las Instituciones del país a la única que hasta ahora ha quedado por encima de arremetidas y desgastes, la Corona.

Está claro, por suerte, que, haya nacido el bulo de un plan malicioso o de una mera irresponsabilidad profesional, no se trata más que de eso: de un bulo. Y los datos médicos que aportamos en este número de SÁBADO GRÁFICO parecen zanjar definitivamente en cuestión.

Pero el calumnia que algo queda es una máxima bien conocida, por ejercitada, en este país. Habrá todavía muchos que, pese a los desmentidos y los datos aportados, opondrán el qué van a decir y continuarán extendiendo el bulo. De alguna manera, el mal hecho no es ya completamente reparable.

Y los españoles, sobre todo los que tenemos responsabilidades innegables es un capítulo tan fundamental para la marcha de un país como es la información, estamos obligados a evitar daños a la Corona. Al menos aquellos que hacemos de la democracia y de las libertades una razón de ser y de existir. Y la razón es clara: hasta los más ciegos y refractarios admiten hoy que la transición del régimen anterior al Estado de Derecho que se está construyendo no hubiera sido posible – y tampoco lo sería hoy – sin el papel fundamental jugando por la monarquía. Y esto lo decimos desde una empresa que nunca ha sido confesionalmente monárquica.

Por tanto, cuando se toca a esta última instancia, a ese refugio final de estabilidad que es la Corona, todas las precauciones son pocas. Ni se pueden lanzar ni recoger rumores, bulos y demás sin acudir antes a una verificación exhaustiva de los hechos y de las fuentes. Y que no se nos diga que eso  va contra la libertad de expresión, porque quien tal afirme demostrará que no tiene ni idea de lo que es el periodismo responsable.

SG

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