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Violencia en El Líbano: Asesinato del General François Al Hajj,

HECHOS

Fue noticia el 13 de diciembre de 2007.

13 Diciembre 2007

Golpe a Líbano

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

El asesinato del general Al Hajj aumenta la inestabilidad en el país de los cedros

El asesinato ayer en Beirut del general François Al Hajj, cuyo nombre se barajaba para encabezar en breve el Ejército libanés, la única institución neutral que verdaderamente queda en pie en el país, agrava la crisis política que vive Líbano. ¿A quién beneficia este crimen, condenado por todos los partidos libaneses, que alimenta aún más el caos en el país de los cedros? En primer lugar, a la marca Al Qaeda. Justamente, Al Hajj había estado al frente de la intervención del Ejército contra militantes del grupo salafista Fatah Al Islam, en un campo de refugiados palestinos que se saldó la primavera pasada con 400 muertos y millares de desplazados. El general asesinado también tuvo un papel esencial en el despliegue del Ejército tras la guerra de Israel contra Hezbolá en el verano de 2006 y en la coordinación con las fuerzas de la ONU, la Finul en la que participa España.

Damasco acusó veladamente a Israel de estar detrás de este asesinato al ser, en su opinión, el actor más beneficiado por la caótica situación política en Líbano. Pero Siria es aún la potencia dominante en Líbano, tanto que, pese a la retirada de sus tropas, sigue sin haber abierto Embajada en Beirut, pues considera que no la necesita. Los últimos asesinatos, desde el del ex primer ministro Hariri en febrero de 2005, han sido casi todos de políticos antisirios.

Pero es difícil asegurar quién puede estar realmente detrás del coche bomba que acabó con la vida del general Al Hajj. En todo caso, los asesinos contaban con excelente información y organización, pues el atentado se produjo en la zona más vigilada de la capital. Que estuviera dirigido contra un mando del Ejército indica el intento de dinamitar esta institución neutral, que aún cuenta con un respeto general entre la población, pese a su debilidad intrínseca.

Desde noviembre, cuando Emile Lahoud cumplió su plazo, el puesto de presidente está vacío. De hecho, parecía que se estaba fraguando un posible acuerdo entre los prooccidentales y Hezbolá para elegir al actual jefe del Ejército, el general Suleiman, lo que requeriría un cambio de la Constitución para permitir a un funcionario en activo acceder a tal puesto y un acuerdo paralelo sobre la composición del Gobierno. En la cumbre de Annapolis, tal posibilidad contó con el apoyo de Siria, que, sin embargo, posteriormente se ha mostrado reticente. Al frente del Ejército debía quedarse el general Al Hajj, siempre discreto sobre sus simpatías políticas.

La reacción a este asesinato debería ser la de elegir finalmente a un nuevo presidente y Suleiman parece un buen y neutral candidato. En un país que podría sufrir una recaída en la guerra civil, el asesinato del general Al Hajj es un golpe contra la estabilidad. Aunque en realidad es la inestabilidad de la zona la que está afectando a Líbano, convertido en campo de batalla de todas las tensiones desatadas en Oriente Próximo.

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