El 15.12.2009 un total de 131 sacerdotes hizo público su rechazo al nombramiento de Munilla

Amplia repercusión: reemplazo de José María Uriarte por el obispo José Ignaco Munilla como obispo de Guipuzcoa

HECHOS

En diciembre de 2009 se hizo público que monseñor José Ignacio Munilla – hasta entonces obispo de Palencia – era el nuevo obispo de San Sebastián reemplazando a monseñor José María Uriarte. El 9.01.2010 se hizo oficial el cambio.

“Malvenido a Guipuzcoa”

El 15.12.2009 se hizo pública una carta de 131 sacerdotes rechazando a monseñor Munilla como obispo por considerar que ‘no era en modo alguno la persona idónea para desempeñar el cargo de obispo y pastor de nuestra diócesis’. Entre los firmantes había 85 párrocos (un 77% según aseguró el diario EL PAÍS).

17 - Diciembre - 2009

Curas vascos

Raúl de Pozo

Casi todos los curas, incluido la mayoría de los arciprestes, se han amotinado contra el nuevo obispo de Guipúzcoa, mientras, me ha contado Juan (de cuyo apellido no quiero acordarme), que el Papa Benedicto hace ganchillo. A ver si estalla un cisma. Relatan los historiadores que el Cisma de Oriente surgió porque el emperador Miguel III, llamado el Beodo, porque siempre estaba pedo, expulsó de la sede de Constantinopla a San Ignacio, porque daba la vara a los crápulas. El emperador era hijo de Teodora, muy piadosa, aunque contaba Camilo José Cela, que la emperatriz de Bizancio fue objeto de sodomía por su ausencia de formas de mujer. Realizó el coito con los 10 invitados en un festín y con los 30 sirvientes. Se solía tender en el suelo y tras derramar cebada sobre su vulva, permitía a unos gansos que fueran a picotear el cereal. Educó pésimamente a Miguel y éste la recluyó en un convento; después el emperador cocido provocó el cisma de Oriente o de Occidente, depende desde qué parte del mapa se mire.

Apenas creo en los monjes de Silos, que son maravillosos y hacen milagros con humildad, pero también creo, como los racionalistas franceses que cada paso que la inteligencia ha dado en Europa ha sido contra el partido clerical. Eso no cuenta en el País Vasco, donde los curas, han sido algo más que curas, han estado muy cercanos a la gente, han jugado a la pelota en la plaza del pueblo y no sólo han militado en el carlismo y en el PNV, sino que muchos de ellos fueron asesinados en la Guerra Civil, por alinearse con el bando republicano.

En Roma eso no lo han tenido en cuenta a la hora de santificar a los mártires. Ahora mismo su sermón no es de trabucaires, sino de progres. Los Baroja retratan a los sacerdotes vascuences como muy machos, muy hombres, portavoces de la religión judía, en donde la mujer no es más que un vaso de impurezas.

Si es cierto que la insurrección nació en las sacristías, que el PNV fue fundado por Sabino Arana, de ideas teocráticas, y llevaban la soga y la tea en las guerras carlistas, los curas en el País Vasco se mantienen en un estado más o menos sincrético junto a otras creencias. Escribe Don Pío que incluso los piratas y negreros vascos eran católicos, porque algunos descendían de canónigos.

Piensa Voltaire que los hombres originariamente han sido peces; algunos vascos creen que son descendientes de Tubal, nieto de Noé. Cada uno que se lo monte como pueda. Restablezcamos, cuando acabe la violencia, aquella vieja simpatía de cuando todos éramos del Athletic de Bilbao. Está cambiando la tonalidad política en Euskadi.

Pero que tengan cuidado las prima donnas de Roma, porque los curas vascos pueden armar la de Dios.

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