Nuevo episodio de la Guerra entre la prensa falangista y la prensa liberal opusdeista

El ARRIBA califica de ‘ceniza’ la forma en que EL ALCÁZAR opusdeista trata las elecciones a procuradores a Cortes

HECHOS

El 8 de octubre de 1967 el diario ARRIBA dedicó un amplio artículo a analizar la forma en la que EL ALCÁZAR estaba informando sobre la campaña electoral en las elecciones de procuradores en Cortes celebradas el 10 de octubre de 1967.

El 10 de octubre de 1967 se realizaron elecciones a Procuradores en Las Cortes generales franquistas en la representación familiar (se elegían dos procuradores por provincia).

Para el sector franquista-reformista que lideraba D. Manuel Fraga Iribarne, aquellas elecciones suponían un éxito, pues era un primer paso para su deseada ‘evolución’ democratizadora de la dictadura hacia una democracia parlamentaria controlada. No lo veía así un amplio sector del la familia franquista-Opus Deista, que quería una democracia parlamentaria más abierta.

Ese era el contexto en el que el periódico EL ALCÁZAR – gestionado en 1967 por  la empresa Prensa y Ediciones S. A. (PESA), vinculada al sector más aperturista del Opus Dei defensor de la economía liberal y la democracia parlamentaria – realizó la cobertura de aquella campaña electoral, resaltando todas las carencias que tenían aquellas elecciones parciales organizadas por la dictadura franquista.

El diario público ARRIBA, controlado por el ministerio Secretario General del Movimiento, D. José Solís dedicó una página completa a arremeter contra la forma de informar de EL ALCÁZAR de PESA. Para el director del ARRIBA, Sr. Blanco Tobío – que dirigía el diario desde 1966 – era ‘penoso’ ver a EL ALCÁZAR de PESA ejercer de ‘cenizo’ oficial. No sería la última vez que en ARRIBA aparecían artículos contra la prensa liberal-opusdeista, uno de los siguientes lo firmaría D. Cristobal Páez.

08 - Octubre - 1967

LOS CENIZOS

Editorial (Director: Manuel Blanco Tobío)

"ES PENOSO VER A UN DIARIO COMO EL ALCÁZAR, OFICIAR DE CENIZO DEL PANORAMA POLÍTICO"

En el renglón de las vocaciones patológicas hay una que es particularmente lamentable: la del cenizo. Consiste en diagnosticarnos cáncer antes de visitar al médico, en vaticinar pedrisca en vísperas de una excursión, en anticiparnos la mala noticia que puede traer un telegrama antes de abrirlo. En echarle agua al vino, en servir el café frío y el agua caliente y, en general, en hacerle la pascua al género humano, bajo el lema “esperemos que ocurra lo peor”.

Nuestro colega de la tarde EL ALCÁZAR parece haber contraído esta extraña vocación patológica cada vez que consulta su bola de cristal para adivinar los rumbos de la vida política española.

Para el citado colega, España debe ser algo así como un país que saltó de la cama con el pie izquierdo: todo nos va a salir mal. Perderemos nuestros partidos internacionales, el futuro político de la nación quedará inmovilizado y tieso como un garrote y, ya que estamos a ello, todos perderemos las elecciones.

Este nihilismo químicamente puro, ¿qué es lo que se propone? ¿Qué la totalidad del pueblo español emigre a otro país? Leyendo EL ALCÁZAR y su línea editorial es difícil sustraerse a la impresión de que lo que nos propone es que desmontemos a la nación como quien desmonta un mecano pieza a pieza. ¿Qué haríamos después con esas piezas, cuando no quedase títere con cabeza del mecano? Llegado a este punto, EL ALCÁZAR, como el gato de ‘Alicia en el país de las maravillas’ se desvanece. Desde su invisibilidad parece decirnos: ‘Mi trabajo es el de dudar, no el de afirmar; el de demoler, no el de construir; el de dispersar las piedras, no el de poner una sobre otra’.

¿Para qué entonces, desmontar el mecano, pieza a pieza? Mucho nos tememos que la respuesta de EL ALCÁZAR sería esta: ‘Sólo para ver lo que tiene dentro’.

El periodo electoral que estamos viviendo parecía hecho a la medida para producir ilusión entre quienes ambicionaban una apertura democrática. Pero EL ALCÁZAR fiel a la extraña vocación de que hablamos, ha venido cubriendo editorialmente las vísperas electorales con sus más furstradoras premoniciones y presagios y trabucando de paso, hechos y realidades. Así, el 27 de septiembre pasado coloca a cada elector en una hamletiana crisis de conciencia diciéndole, por un lado, que tiene que votar ‘con todo el rigor que se apreciso, para que cada voto represente el recto criterio del elector’ y añadiendo, por otro, que el ciudadano español ha perdido el hábito de votar y que no está preparado para valorar los distintos criterios de pugna y los programas en competencia. Continuando con los reproches escribe que los candidatos ‘asumen única y exclusivamente un compromiso personal, sin otro aval que el de sus méritos personales’ y termina lamentando la falta de información sobre candidatos y programas y aconsejando, para el caso ‘votar en blanco’.

Nuestro colega, tras descalificar a la inmensa mayoría de los electores por incapacidad, les aconseja el voto en blanco, cosa que, al parecer, no le plantea ningún problema de conciencia a él mismo. Y con todo, lo más sorprendente aún es prejuzgar a los candidatos en la forma que lo hace. Un compromiso personal es el que contraen siempre los candidatos ante el Cuerpo electoral, como muy bien saben, por ejemplo, los P. M. ingleses y los ‘congressmen’ americanos, independientemente de la ‘plataforma’ del partido. Y en cuanto a ‘méritos personales’, ¿qué otra clase de méritos debe exhibir un candidat? ¿El llevar un apellido que hizo famoso a su abuelo, por ejemplo?

El 3 de octubre (‘Una carrera de obstáculos’) EL ALCÁZAR continúa al pie de su muro de las lamentaciones, hablando de las dificultades de comunicación entre electores y candidatos y de que los periódicos tienen limitadas posibilidades para facilitar esa comunicación. Casi todo en este mundo tiene límites, cierto; pero ¿ha apurado EL ALCÁZAR los suyos? ¿Existe alguna coherencia entre invocar el 27 de septiembre tantas obligaciones éticas, tanto ‘con arreglo a conciencia’, tanto ‘recto criterio’ y tanto ‘con todo rigor’ para el 3 de octubre lamentarse de las ‘limitadas posibilidades’ de los periódicos, al tiempo que en ese mismo número, pee a tales solemnes invocaciones, dedicar dos columnas a las elecciones y cuatro páginas a los deportes? Si esa incomunicación preocupaba tanto a EL ALCÁZAR, ¿por qué no hizo lo que ARRIBA, abriendo sus páginas a los candidatos, no a los de un sector, sino a todos por igual?

Finalmente (por ahora), el 5 de octubre EL ALCÁZAR hace profecías al revés y escribe: ‘Ya nos empeamos a temer que en representación de los municipios de las distintas provincias sean designados los alcaldes de su respectiva capital’. Sólo que cuando EL ALCÁZAR se dedicaba a su deporte favorito de ‘empezar a temer’ ya el día antes, el 4, se sabía que, descontando las siete provincias de Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia, Bilbao y Zaragoza, de las 43 provincias restantes, en 11 no salieron designados los alcaldes ‘de sus respectivas capitales’; esto es, más de un 25 por 100.

Y si más arriba escribíamos sobre lo de trabucar hechos y realidades, en el mismo editorial del 5 de octubre nuestro colega dice que las disposiciones adicionales de la Ley Orgánica del Estado modificaron el artículo 2º, apartado e) de la ley de Cortes, cosa que es falso; como lo es el que a partir de ella los presidentes de las Diputaciones dejaron de ser Procuradores natos, porque la verdad es que nunca lo fueron. El apartado e) del artículo 2º de la ley de Cortes del 17 de julio de 1942 decía entonces lo mismo que hoy, sin variación alguna: ‘Un representante por cada Diputación Provincial y Mancomunidad Interinsular Canaria, elegido por las Corporaciones respectivas entre sus miembros’.

Que el lector juzgue por sí mismo. Sólo deseamos añadir que es penoso ver a un buen diario como es EL ALCÁZAR, oficiar de cenizo en cuanto se refiere al panorama político español, poniendo una orla de luto en cada editorial, escribiendo como Polifemo con un solo ojo, indiferente, además a lo que tiene delante y asignándole al pueblo español, ya que no el papel de novio en todas las bodas, sí el de muerto en todos los entierros. Decía Goethe que es cruel denunciar males, si a renglón seguido no se ponen remedios; pero esta otra parece que no es vocación de EL ALCÁZAR. La suya, si hemos de juzgar por lo que vemos puede que sea la de ondear a media asta sobre una inmensa frustración nacional.

El Análisis

LA SEGUNDA GRAN GUERRA DE LA PRENSA APUNTO DE ESTALLAR

JF Lamata

En prensa escrita de ámbito nacional de la historia contemporánea ha habido constantes ‘guerras’ y choques político-comerciales (la tirada de EL ALCÁZAR había subido desde que lo gestionaba PESA, en 1967 alcanzó 91.000 ejemplares)  Pero sólo en tres ocasiones se han alcanzado unos niveles de agresividad con suficiente visceral como para ser clasificados como ‘gran guerra periodística’. La de 1917, la de 1967-1969 y la de 1995-1997.

Así pues, la de 1967-1969 podría ser clasificada como ‘La Segunda Gran Guerra de la Prensa’, la prensa falangista y la prensa opusdeista iban a protagonizar una gran serie de enfrentamientos en los que este de ARRIBA contra EL ALCÁZAR fue tan sólo uno de los primeros episodios de esa guerra, contienda en la que – todo sea dicho – EL ALCÁZAR se verá forzado a cambiar de bando a mitad de la batalla.

J. F. Lamata

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