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El periódico de Prensa Española publicó 'las cartas portuguesas' para desacreditar los testimonios que acusaban al Estado

El ‘caso GAL’ enfrenta a DIARIO16 con ABC: Anson califica la actitud de Melchor Miralles como ‘miserable’ por señalar a Zuloaga

HECHOS

  • El 16.11.1988 el diario ABC acusó en su editorial a D. Melchor Miralles (DIARIO16) de haber deslizado entre líneas una ‘insidia miserable’ contra periodistas del diario ABC en referencia a D. Alfredo Semprún y a D. José María Zuloaga a los que el Sr. Miralles había vinculado con D. Francisco Paesa.

La organización ilegal de mercenarios anti-terroristas Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) habían dejado de matar en 1985 al menos oficialmente (si descontamos el polémico asesinato del Sr. García Goena en 1987). Teóricamente habrían dejado de hacerlo una vez que el Gobierno de Francia empezó a ayudar a la policía española en descabezar las bases etarras en el país ‘galo’, el santuario francés.

No obstante entre finales de 1987 y principios de 1988 el caso GAL ocupó un importante protagonismo político cuando la Audiencia Nacional desde el juzgado del instructor D. Baltasar Garzón abrió un proceso para investigar la posible vinculación de policías de Bilbao a los GAL.

Dado que Alianza Popular no tenía ninguna intención en aquel momento de utilizar el ‘caso GAL’ contra el Gobierno del PSOE, el principal partido que atacaba al gabinete por aquello era Herri Batasuna, la formación pro-etarra y su periódico afín, el EGIN. Sin embargo en ese año 1988 el director de DIARIO16, D. Pedro J. Ramírez, decidió respaldar las teorías batasunas y considerar que el Gobierno estaba obstaculizando la investigación a los GAL. Con ello, el Sr. Ramírez estaba imitando lo que había iniciado su ‘hermanito mayor’ el Sr. Cebrián en sus campañas anti-barrionuevo de 1985-1987, pero llegando aún más lejos de él. Detrás de esta posición de DIARIO16 parecía estar su ‘jefe de investigación’, el periodista D. Melchor Miralles, amigo y colaborador del portavoz de Herri Batasuna, Txema Montero. Ambos lograron que varios de los mercenarios de los GAL aseguraran haber sido contratados por el policía Amedo.

Por tanto el principal periódico defensor de la policía volvía a ser el ABC, que el 15 de septiembre de 1988 publicó las ‘cartas portuguesas’ – en una información de D. Alfredo Semprún y D. José María Zuloaga – unas cartas firmadas por tres de los mercenarios que habían vinculado a Amedo con los GAL en la que aseguraban que habían sido presionados por Txema Montero, que les prometía liberaciones si mentían inculpando a miembros de la Seguridad del Estado.

DIARIO16 no obstante, se apuntó un importante tanto cuando logró demostrar con fotos en una información publicada en su portada el 15 de noviembre de 1987 que un diplomático vinculado al ministerio del Interior, D. Francisco Paesa (señalado como miembro de ‘las cloacas’ del Estado), mantenía reuniones con personas vinculadas al entorno del Sr. Amedo para que testificaran a su favor.

El aquella información del Sr. Miralles hacía una reseña del perfil de D. Francisco Paesa en la que citaba a los periodistas de ABC.

“Francisco Paesa tiene un piso en Madrid, próximo a la vivienda en la que reside José Luis Semprún, aunque el piso no está aún a su nombre. José Luis Semprún trabaja en el diario ABC junto a su hermano Alfredo. Ambos son hijos de Alfredo Semprún, periodista que en su día fue nombrado policía honorario por uno de los Gobiernos del general Franco”.

“Alfredo Semprún hijo fue el redactor de ABC que, junto a José María Zuloga, firmó la información sobre las famosas cartas portuguesas”.

Con ello el periódico de D. Pedro J. Ramírez estaba abiertamente vinculado a ABC y sus periodistas con los servicios secretos del Gobierno socialista en su intento de encubrir el caso GAL. El director de ABC, D. Luis María Anson consideró aquello una ofensa suficiente como para disparar, no contra el Sr. Ramírez, sino concretamente contra el firmante de la información, el Sr. Miralles, al que galardonó con el adjetivo ‘miserable’.

Melchor Miralles, cuyas informaciones han sido reiteradamente calificadas por altas instancias como favorables a ETA y Herri Batasuna, deslizaba ayer entre líneas una insidia miserable contra varios redactores de ABC. Queremos dejar constancia de la acción miserable de este individuo”.

Entrevistado por J. F. Lamata, D. José María Zuloaga, uno de los periodistas de ABC señalados por el Sr. Miralles en aquel momento, recuerda aquel episodio y mantiene un juicio muy crítico contra su ‘colega’:

Zuloaga: “El patrimonio de la verdad no lo tiene nadie ‘persé’ en el periodismo…”

Lamata: “El dijo que como ustedes vivían cerca del Sr. Paesa podían tener algo que ver…”

Zuloaga: “Aquel recuadrito tuvo su aquel ¿sabes? Los periódicos también los leen personas que después te colocan como objetivos”.

Melchor Miralles en la portada de ABC junta a Txema Montero, entonces pro-etarra

abc_miralles_monteroEn enero de 1989 los periódicos de D. Luis María Anson y D. Pedro J. Ramírez volvían a intercambiarse saludos por el mismo tema (los GAL y el Sr. Miralles). El motivo era unas investigaciones de la policía sobre las tramas de ETA a raíz de la detención de su cabecilla Josu Ternera en la que se incluía posibles atentados contra los banqueros Sres. Conde, Alcocer o Cortina y recibos al abogado pro-etarra Txema Montero. Y ¿qué foto ponía en portada el ABC para ilustrar esa información el 14 de enero? Una foto de Txema Montero al lado de su amigo, D. Melchor Miralles que, pese a ocupar el centro de la portada no era mencionado en el pie de foto.

Esta vez el director de DIARIO16, D. Pedro J. Ramírez si respondió al Sr. Anson con un comunicado publicado el 15 de enero en el que denunciaba la ‘intolerable insinuación de ABC’ con el título ‘El ABC de la manipulación:

“La mala intención de ABC es innegable. Su objetivo no puede ser otro que alentar la campaña de calumnias dirigidas contra nuestro redactor jefe, raíz de sus rigurosas investigaciones sobre el GAL”

“Sentimos bochorno ante esta malvada insinuación y exigimos una aclaración inmediata de nuestro competidor. Sería sencillamente siniestro que parte de la prensa se prestara a colaborar en las sucias maniobras que servicios policiales organizan contra los que tratan de cumplir con su sagrado deber de informar”.

En el tema de utilizar la lucha antiterrorista contra el Gobierno por parte de DIARIO16, al menos en aquella fase, el resto de periódicos de ámbito nacional apenas quiso sumarse a las tesis del Sr. Ramírez.

Cuando el Sr. Ramírez fue desalojado de la dirección de DIARIO16 en una maniobra en la que no puede considerarse ajena ni la tensión motivada por el caso GAL como tampoco las guerras bancarias de la época en la que todas las publicaciones de Madrid estaban implicadas, la mayoría de semanarios dieron amplio eco a lo sucedido, entre ellas EL INDEPENDIENTE de D. Pablo Sebastián o la TRIBUNA de D. Julián Lago, con páginas y páginas. EL PAÍS informó con un recuadro en portada y una página completa.

Un gesto de deferencia a su ‘hermanito menor’. El ABC del Sr. Anson se limitaba a publicar una pequeña columna sin foto que informaba del ‘nuevo director de DIARIO16’ sin ningún recuadro de solidaridad ni nada parecido al director destituido.

No obstante, todo cambiaría meses después cuando saliera el periódico EL MUNDO cuando D. Luis María Anson – pese a ser amenazado expresamente por DIARIO16 – para que no lo hiciera – decidió dar gran publicidad, hasta tipográfica, al nuevo periódico. El Sr. Anson seguía la misma técnica que había hecho con el diario EL INDEPENDIENTE: darle bombo (hablando siempre de él como ‘el diario progresista’) para que dividiera a los lectores progresistas haciendo caer a EL PAÍS a la segunda posición y quedándose así ABC con el liderazgo gracias a tener el liderazgo de la prensa conservadora, ya que con EL ALCÁZAR muerto y el YA agonizando, ABC podía lograr el monopolio de todos los lectores de derecha en la capital.

El Análisis

¿PRO-FRANQUISTAS VS PRO-ETARRAS?

JF Lamata

Ni el Sr. Anson (de ABC) era un pro-franquista, ni el Sr. Miralles (de DIARIO16) era un pro-etarra, pero la entre líneas se estaban acusando respectivamente de eso. En el fondo la disparidad se debía al diferente modo de ver a las fuerzas de seguridad del Estado en su lucha contra los terroristas. Desde la derecha mediática que representaba el Sr. Anson, siempre sería más comprensivo contra un posible exceso policial (aunque fuera de ‘guerra sucia’) que con un terrorista. Mientras que en el caso de la izquierda mediática que – entonces – representaba el Sr. Miralles, siempre estaría un poco más cerca de los terroristas, aunque no fuera de ellos, que de los represores policiales.

J. F. Lamata

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