La caída de Galdón podría suponer el retorno a los micrófonos del apartado José Ramón de la Morena

El Grupo PRISA prescinde de Eugenio Galdón como Director General de la Cadena SER y lo reemplaza por Augusto Delkader

HECHOS

El 20.12.1991 el Grupo PRISA informó del nombramiento de D. Augusto Delkader como nuevo Director General de la Cadena SER reemplazando a D. Eugenio Galdón.

29 - Noviembre - 1991

Galdón, Vázquez y Cerón

Aurora Pavón (Pablo Sebastián)

"La audiencia del a SER ha ido hacia abajo de manera permanente (salvo los '40 principales'); el programa estrella de informativos, 'Hora 25', ha perdido el liderazgo de la noche y su audiencia fue rebasada por otros; CANAL PLUS no acaba de cuajar, a Galdón no le gustaba la programación porno, etc".

Algo pasa en CANAL PLUS. Algo se mueve en la SER. ¿Quién anda ahí, en los pasillos de EL PAÍS? La ficha de Eugenio Galdón ha caído suavemente sobre el marmol impoluto de una mesa de juego donde el poder tiene la blanca doble en la manga de su primer jugador. La dimisión / cese del consejero delegado de la SER y responsable audiovisual del Grupo PRISA, de momento, no tiene visible explicación. Sólo la excusa tradición de ‘motivos personales’ o ‘una nueva etapa en su brillante carrera profesional’. Pero ¿cuál es la causa suprema de la eliminació? Las fichas de marfil se tambalean en fila y temen el efecto dominó. Como en el caso de Javier Baviano, primero han llegado los elogios, luego aparecerá la explicación de fondo aunque mi sabuesa blanca, Rebeca, mueve el rabo y pide paso para entrar en el ordenador donde se esconden todos los secretos. Algunas maldades quieren ya enturbiar el éxito de la gestión del señor Galdón: “La audiencia del a SER ha ido hacia abajo de manera permanente (salvo los ’40 principales’); el programa estrella de informativos, ‘Hora 25’, ha perdido el liderazgo de la noche y su audiencia fue rebasada por otros; CANAL PLUS no acaba de cuajar, a Galdón no le gustaba la programación porno, etc”.

El moro Augusto Delkader reflexiona nervioso en su rincón mientras que José María Calviño tiene enfilado su catalejo hacia la planta imperial de Torre Picasso, la blanca torre, fálica y virginal, cuyos sótanos corre despavorida Mandy la perversa, desnuda y acosada por el sátiro Juan Cueto, campeón urbano de este videoclub, abierto en canal, que se llama televisión.

Al multimedia felipista le está llegando lentamente su San Martín, como lo prometió Alfonso Guerra en aquella entrevista a EL SOL para vengarse de quienes, desde el diario oficial, lo han querido poner a la sombra. Algo se mueve en los cimientos de la torre ufana y pecadora donde el dinero, los cuernos, las fotos y Mandy hicieron tambalearse toda una ambición. El diario gubernamental ya no es lo que era. Los editoriales son flácidos y tontos. Se aprieta suavemente el cogote de García Valverde, pero no se pide la dimisión. Silencio sobre la ley Felipe-Corcuera, chistes malos sobre Yañez y el racismo: ¿Por qué no puede haber jugadores negros en la Real Sociedad? Porque es el equipo de Pradera y Sabater. No hay investigación, van en el furgón de cola de Renfe, Filesa, GAL, Iberia, etcétera. Se les ve el plumero solchaguista contra el guerrismo. Se las tragan dobladas y cae la credibilidad y la difusión. El bueno de Polanco tiene que sustituir con mapas las carencias informativas y editorialistas de la Redacción. Y si alguien se atreve a decir algo sobre la connivencia con el poder político y financiero (¿dónde está Sol Gallego?), cese o dimisión. El que se mueve no sale en la mancheta. ¿Se movió o la movieron?

¡Y viva Julio Cerón! El poeta sintético cuya mejor frase no fue recogida en la antología de su cumpleaños, pero para estoy estoy yo: “Daría un ojo por ser tuerto o dos por ser Narcís Serra”.
“Aurora, si te ve el ciego te mata”, me avisa un amigo. ¡Vaya que si me mata! Pero, de momento, o. ¿Y si me ve Cebrián? Ni imaninarlo quiero, de juzgado de guardia, acoso sexual, ‘la rusa dos’.
Aurora Pavón

Primera página

Juan Luis Cebrián

Dueños ya del control de la primera cadena de radio española nos planteamos a quien habríamos de poner al frente de esta. Baviano rechazó el ofrecimiento, si bien aceptó en cambio la responsabilidad de controlar o vigilar a quien designáramos. Terció en el debate un colaborador de Jesús en sus empresas familiares, que sugirió contratar a Eugenio Galdón – antiguo jefe de gabinete del presidente Calvo Sotelo – consejero delegado de la emisora episcopal COPE a la que había logrado dar un considerable impulso. La imagen pública de Eugenio era la de un buen gestor absolutamente implicado con los intereses de la derecha más conservadora. Le pretendían relacionar también con el Opus, pero su militancia religiosa no me inquietaba porque de antaño había mantenido, y mantengo, cordiales e incluso estrechas relaciones con miembros de dicha institución y aun reconociendo sus perfiles sectarios, para nada padezco las obsesiones y manías persecutorias que despierta entre los progresistas españoles. Galdón poseía un currículum político y profesional que de ninguna manera encajaba con el perfil que y había imaginado para nuestra radio, en cuya adquisición había comprometido mi propio prestigio. Polanco no atendió mis puntos de vista y decidió nombrarle pese a la oposición abierta que sostuve ante los principales miembros del consejo de PRISA, reunidos en un sanedrín particular en el que tomábamos las principales decisiones. Como hubo finalmente una especie de votación anuncié en el último minuto mi asentimiento para no romper la unanimidad. Años más tarde, ya como consejero delegado de la empresa, decidí el cese de Galdón al frente de la radio con la total aquiescencia y cierta indisimulada satisfacción de Jesús.

Javier Baviano participaba calladamente de mis puntos de vista por lo que me rogó casi de modo imperativo que aceptara nombrar a Delkáder, entonces director adjunto del periódico, al frente de los servicios informativos de la SER. “Sólo así puedo comprometerme a mantener aquello bajo control”, aseguró. Augusto había sido mi brazo derecho desde el nacimiento del periódico y aceptar la propuesta era como proceder a una amputación. Sin embargo comprendí las razones y la conveniencia de poner a un hombre nuestro en la vecindad de Galdón, especialmente en la dirección editorial de las noticias. La medida podía contribuir, como así fue, a desarrollar el futuro profesional de Delkader sin que mi sombra le protegiera y le ahogara a un tiempo. No estoy seguro de que él lo entendiera así en aquel momento, pero su presencia en la emisora de Gran Vía resultó fundamental para garantizar que sus destinos no fueran divergentes de los del periódico. Lideró una tarea inconmensurable en la evolución de la empresa y en el perfil de sus contenidos. Uno de los grandes éxitos editoriales y comerciales de PRISA; nuestra expansión internacional en las ondas, se debe en gran medida a él.

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