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El presidente del Gobierno ofreció presidir él la procesión si permitía ir con él al ministro, pero el cardenal primado respondió que Calvo Sotelo podía estar pero de ninguna manera podría hacerlo el ministro

El Obispo de Toledo Don Marcelo veta la presencia del ministro Fernández Ordoñez (UCD) en la Procesión del Corpus por el divorcio

HECHOS

El 19.06.1981 se hizo público que el ministro de Justicia, D. Francisco Fernández Ordoñez, no participaría en la procesión del Corpus en Toledo por decisión del cardenal primado y arzobispo de Toledo, D. Marcelo González.

Era imposible negar la evidencia de que el partido en el Gobierno, la UCD, se estaba desmoronando. La ley del divorcio fue la puntilla entre los democristianos de don Oscar Alzaga y los socialdemócratas del Sr. Fernández Ordoñez, que como ministro de Justicia se convirtió en el responsable último de que saliera aprobada aquella ley, que contó con la férrea oposición de la Iglesia española. El episodio más tenso se produjo durante la procesión del Corpus de Toledo de 1981, el arzobispo se negó a aceptar que  el ministro presidiera el acto, rompiendo con una tradición de décadas.

CALVO SOTELO SÍ, ORDOÑEZ NO

leopoldo_calvo_sotelo_3FernandezOrdoñez1992 El presidente del Gobierno D. Leopoldo Calvo Sotelo ofreció al obispo de Toledo, Don Marcelo, presidir él la procesión del Corpus en lugar del Sr. Fernández Ordoñez, y que este se limitara a ir a su lado. El obispo respondió que el Sr. Calvo Sotelo podía ir pero que en ningún caso se aceptaría la presencia del ministro de Justicia. Finalmente ninguno de los políticos participó en la procesión, pero si estuvieron en Toledo para seguir el acto religioso desde un balcón.

INTERPRETACIONES DE LA PRENSA

Aunque el DIARIO16, que dirigía don Pedro José Ramírez, veía bien que se rompiera con las tradiciones Iglesia-Estado, calificó al arzobispo de “integrista” y su columnista don Luis Carandell defendió al Sr. Fernández Ordoñez como “el abanderado de una ley progresista”. En el ABC se criticó la actitud del obispo que en el pasado había sido “progre” en Astorga. En EL PAÍS don Miguel Sánchez Mazas define de “intolerable” la actitud del obispo y le acusa de cometer un “agravio al Estado”. Por su parte el director de EL ALCÁZAR defiende al obispo de una manera interesante.

Se trata de una represalia del integrismo católico contra quién considera autor de la ley del Divorcio. Al vetar a Fernández Ordoñez, el cardenal primado a quién en realidad ha vetado es al catolicismo no integrista de su país, es decir, a la mayoría, que no son menos católicos que monseñor y no por ello han abandonado su talante liberal. (DIARIO16, 21-6-1981)

Al ministro de Justicia le ha echado un obispo de la procesión, le ha echado del Corpus, le ha echado de Toledo hacia las tinieblas. Los obispos están en los altares, nadie les ha visto nunca caer del altar de la Banca. Nunca se le ve caer y eso que siempre está cayendo. Cayeron del cielo en la zona nacional de Franco, cayeron del antifranquismo militante en la defensa de sus colegios, sus subvenciones; sus privilegios, y nadie ha visto caer el dinero que caía en las arcas de La Rota, mientras aquí se echa a los ministros de las procesiones por divorcistas. (D. Francisco Pérez Martínez, “Paco Umbral”, EL PAÍS, 23-6-1981).

No sé lo que ha pasado en Toledo. Si don Marcelo González Martín ha vetado la presencia del Sr. Ministro de Justicia de la ceremonia religiosa, don Marcelo ha ofrecido una profunda lección de humildad y de acatamiento al poder civil que, con la constitución de 1978 proclamó la separación radical entre el poder civil y la Iglesia. Nadie puede amonestar al ilustre purpurado porque cumpla como ciudadano su deber constitucional. (D. Antonio Izquierdo, EL ALCÁZAR, 21-6-1981).

 

 

20 - Junio - 1981

Corpus en Toledo

DIARIO 16 (Director: Pedro J. Ramírez)

El primado de España, cardenal Marcelo González Martín, ha roto una costumbre instituida por el régimen franquista: que la presidencia civil de la procesión del Corpus en Toledo sea ostentada por el ministro de Justicia en representación del Gobierno.

Habría que felicitarse por esta iniciativa, ya que en rigor dicha costumbre tenía sentido en un régimen político confesional, y carece de toda lógica constitucional ahora, en la España democrática. Pero las causas concretas del ‘veto’ del arzobispo de Toledo contra la persona del ministro Fernández Ordoñez cambian el panorama.

Se trata con toda evidencia de una represalia del integrismo católico contra quien considera autor de la ley de Divorcio, persona que no ha hecho otra cosa que gestionar un proyecto de ley de la que no es autor, porque el único autor es el pueblo español a través del refrendo otorgado en las urnas al conjunto de sus representantes.

Pero hay más, al vetar a Fernández Ordoñez, el cardenal primado a quien en realidad a vetado es al catolicismo no integrista de su país, es decir, a la mayoría de los creyentes que, como el ministro, son no menos católicos que monseñor González y no por ello ha abandonado su convicción y su talante liberal.

Con su gesto, el arzobispo de Toledo ha politizado gravemente un acto religioso, pues si el integrismo se apodera de las procesiones, el creyente no integrista – la gran mayoría – subirá con Ordóñez a verlas desde la ventana.

23 - Junio - 1981

Paco y el obispo

Francisco Umbral

Se lo decía yo la otra tarde a José Miguel Ullán:-Uno, huyendo del determinismo de la novela, procura hacer libros que se continúan en la vida.

Tal cual, oigan. Paco Fernández Ordóñez, ministro de la cosa, personaje y persona de A la sombra de las muchachas rojas, acaba de vivir un caso que es el mejor de cuantos yo hubiera podido imaginarle en mi libro: el obispo de Toledo don Marcelo, le ha echado de la procesión, le ha echado del Corpus, le ha echado del entierro del conde de Orgaz.Lo dijo Valle-Inclán, rascándose el brazo que no tenía en La Granja del Henar:

-Mire usted, Umbral, el sentido trágico de la vida española sólo puede darse mediante una estética sistemáticam ente deforinada.

Aquí estamos, deformando y deformando. Pero la naturaleza no sólo imita al arte, tío Oscar, sino que lo supera. Al ministro de Justicia le ha echado un obispo de la procesión, le ha echado del Corpus, le ha echado, corno si dijéramos, de Toledo, le ha echado del heliocentrismo, que sigue siendo el sistema planetario de la Iglesia, hacia las tinieblas exteriores y el frío del Tajo. Joaquín Vila cuenta en Abc que los dos libros de mayor venta en la Feria del Libro hasta el momento, en que se mantiene la pugna, son el de García Márquez y, el mío. Si don Marcelo.llega a echarle antes a Paco, si el Corpus llega a caer en enero, este año, y yo meto la noche toledana en mi libro, sin duda que le habría comido el pan y las ventas al asombroso bo gotano.

Lorenzo López-Sancho, en Abc, le recuerda a don Marcelo sus tiempo de obispo progre de Astorga, cuando los mineros leoneses le tenían por padre y maestro místico. Pero el entonado sepia del Abc ya no es nada para quien vive, como el cardenal primado de España, enceguecido por el heliocentrismo toledano, que quizá por eso lleva siempre gafas negras, obispo leproso de la lepra aurea del sol, cura vallisoletano que absolvía en misa de una, dominical, a los invictos de la capital del dolor fascista, en los 40/40.

Pacordóñez vino la otra tarde a una fiesta mía, con Ramoncín, Virgilio Zapatero, Aranguren, Múgica, Pablo Serrano, María Asquerino, Lázaro Carreter, Areilza, Nuria Espert, Otero Besteiro, José Hierro, Rosa Mateo, Manuel Leguineche, Carmela García Moreno y tanto personal, y dijo Paco una cosa muy suya y muy de los indios:

-Dicen los indios que la naranja está en la rama o en el suelo. Nadie la ve caer. Umbral nos ha contado la caída de la naranja, o sea, la transición.

Los obispos están en los altares o están en la tierra, de poder terrenal, pero nadie les ha visto nunca caer del altar a la Banca, del cielo a las riquezas de légamo, lodo, mundo, demonio y carne, desamortizadas porMendizábal. Es todo el secreto del nacionalcatolicismo: que nunca se le ve c_- y eso que siempre está cayendo. Cayeron del cielo en la zona nacional de Franco, cayeron del antifranquismo militante en la defensa de sus colegios, sus subvenciones; sus privilegios, y nadie ha visto caer nunca la naranja de oro barroco de la Iglesia, ni el dinero que caía en las arcas de La Rota, mientras aquí se echa a los ministros de las procesiones por divorcistas. El Corpus, con esta expulsión, me parece a mí que cobra toda su magnitud nacional y heliócéntrica, pregalileica, porque don Marcelo está en lo cierto y el jueves que reluce más que el sol es una hinchazón teológica, un día en que el Universo vuelve a ser circular, de siete a nueve, con la Tierra en el centro y Toledo en el centro de la Tierra. En toda esa cosmogonía no cabe un señor de gris. Los obispos tocan el cielo con la mitra. No te han echado por laico, Paco, sino por bajo.

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