Search
Al emitir por satélite desde Gran Bretaña evita las restricciones legales de la televisión privada en España en la que el gobierno sólo autoriza tres que aún no se han concretado

El ex director de RTVE, José María Calviño lanza el CANAL 10 para que sea un canal de pago en España que emita desde Londres

HECHOS

  • El 3.11.1987 se presentó el proyecto de CANAL 10 TV.

Junto con el ex director general de RTVE, D. José María Calviño estaban los ex directivos de TVE D. Enrique Vázquez y D. Ramón Colom en el proyecto.

Según aseguró la Cadena SER (Grupo PRISA), el CANAL 10 TV tendría  su estación emisora en Londres y transmitirá a través de un satélite de Intelsat. Para ello se ha registrado en el Reino Unido la sociedad Film Succes cuya filial en España gestionaría el servicio de instalación de antenas parabólicas y el cobro de la suscripción. A su vez la sociedad Film Sucess España está constituida con un capital social de aproximadamente 1.000 millones de pesetas, por las siguientes entidades: Oris Film, con más del 40% del capital bajo la sombra del empresario judío Jacques Hachuel.; Noara, sociedad española en la que participan empresarios vascos, con el l0%; la Caixa de la Seguridad Social, de Andorra, con el l5%; la Caja de Ahorros de Vitoria, con el 12%; Canal Plus, de Francia, con el 10% H. Capital, con el 5%. y el resto será cubierto por la Compañía de Televisión de Luxemburgo (CTL),

05 - Noviembre - 1987

La burla televisiva

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

La noticia de que José María Calviño, el antiguo fustigador de la televisión privada mientras mandaba en la pública, anima un proyecto de televisión privada, con visos de convertirse en el primero que llegue a funcionar, invita a despachar el asunto dando la razón a quienes piensan que este país es el Palmar de Troya ampliado. Pero tras su apariencia grotesca se esconde una preocupante realidad: la fragilidad del discurso político y moral con que algunos hombres públicos sermonean sin pudor alguno a los españoles. Calviño se hartó de dar lecciones sobre la superioridad moral del modelo público televisivo frente a los “intereses particulares” que invadirían las ondas con el privado, intereses cuya mera evocación servía para descalificar implícitamente cualquier alternativa a lo que había.Por ello, la iniciativa tomada ahora trasciende su particular persona para arrojar una inquietante luz sobre la endeblez de los argumentos trascendentes, arrebatadamente éticos, con que algunos sujetos siempre dispuestos a ayudar al ganador trataron de cubrir la desnudez de su defensa de intereses tan particulares como cualesquiera otros, una vez uncidos al carro del poder. La Oficina del Portavoz del Gobierno se ha apresurado a afirmar que no existe ningún impedimento legal o técnico para poner en marcha el proyecto animado por el ex director general de RTVE, pues la emisión se efectuará desde fuera de España, vía satélite. Eso ya se sabía, aunque choca que estas posibilidades legales y técnicas hayan sido ignoradas por el Gobierno en su restrictivo proyecto, tan minucioso en otros aspectos. Pero choca, sobre todo, el contraste entre la carrera de obstáculos con que ese proyecto gubernamental trata de desanimar a quienes de buena fe pretendían transitar por la vía legal y las facilidades que encuentran quienes demuestran ser más espabilados que nadie a la hora de descubrir los huecos dejados por la ley.

La situación no puede ser más absurda. Tras años de aplazamientos y promesas incumplidas, el Gobierno de Felipe González alumbró un proyecto cuyo secreto designio parecía ser que ninguno de los grupos que se habían interesado por la creación de estaciones privadas de televisión llegase a plantear su candidatura a uno de los tres canales previstos. Simultáneamente, se activan proyectos de televisiones regionales, como las de las comunidades de Madrid y de Andalucía, destinadas a recortar aún más, y por adelantado, el mercado potencial de publicidad, limitado ya por una televisión estatal lanzada a la ocupación de todo el espectro horario, diurno y nocturno. Y finalmente, medio en secreto, hace su aparición este canal con sede en Londres pero destinado a la audiencia española y que pretende comenzar a emitir en enero. Es decir, mucho antes de que quienes se acojan a la legislación pendiente de aprobación parlamentaria puedan comenzar siquiera a planificar sus canales respectivos.

No es extraño, por ello, que la noticia haya dejado estupefactos a los parlamentarios que se aprestaban ayer a discutir, en ponencia, el proyecto gubernamental. Uno de ellos ha definido la situación con una expresiva frase: “Estamos escribiendo en el agua”. Nada hay que añadir a tan desolada conclusión.

05 - Noviembre - 1987

El canal de Calviño

DIARIO16 (Director: Pedro J. Ramírez)

El primer canal de televisión privada en España va a ser puesto en funcionamiento por los que en los últimos años, siguiendo la consigna de la izquierda, se habían erigido en guardianes celosos de la televisión pública y del monopolio estatal. Ni siquiera cuidan las apariencias. El negocio es el negocio y están dispuestos a dar un rodeo y emitir desde Londres antes de que el Parlamento apruebe la restrictiva ley de las emisoras privadas.

Antiguos directores de TVE de la época de Calviño, con Enrique Vázquez a la cabeza, promueven un canal comercial privado – el CANAL 10 – de televisión vía satélite, que emitirá en castellano desde la capital británica, las veinticuatro horas del día, a partir del próximo mes de enero. Sus programas serán captables en España por antena parabólica, previo pago de un canon. Se da el caso de que este negocio sería ilegal si se montara desde España.

Varias sociedades españolas y extranjeras, con notable presencia de empresarios de origen judío – entre ellos el inquietante Jacques Hachuel – y de algunas Cajas de Ahorro, participan en esta empresa, constituida en el despacho y con la asesoría jurídica del ex director general de RTVE, José María Calviño. El portavoz oficial del Gobierno ya ha adelantado que, con tal de que emita desde el extranjero, este canal privado es perfectamente licito y técnicamente posible. Nada, pues, que objetar. Al contrario. Aunque se asegura que no habrá ‘explotación política’, al carácter de espacios informativos propiamente tales, en la Moncloa ven el proyecto con buenos ojos, con razón.

Es difícil en este caso sustraerse a la impresión de que estamos rozando el territorio de la picaresca. Pero el hecho de que exista el CANAL 10 – aunque se le llame maliciosamente, el ‘canal de Calviño’ y se adelante a otros canales privados – es un suceso positivo y hasta regocijante.

Se comprueba así que los que se cerraban a cal y canto a abrir la televisión a la iniciativa privada, porque iba a caer en manos de oligopolios, estaban obcecados, eran unos farsantes o desconocían el futuro. El abuso de las cautelas está trabando aún la acción del Gobierno socialista en este campo. El exceso de restricciones en el proyecto de ley que está en el Parlamento y que ha sido repudiado por la oposición, ignora la ola imparable que viene y demuestra que en el poder anida todavía un cierto miedo a la libertad. Es como encerrar el viento en una caja de madera. Antes se iba a Londres a abortar; ahora se va, a emitir por televisión.

by BeHappy Co.