7 enero 1987

IU ha intentando disimular las deserciones presentando las marchas de PH y Carlistas como 'voluntarias' aunque ambos grupos fueron apartados por los comunistas que consideraban que aquellos partidos aportaban pocos votos y, por contra, podían lastrar su imagen

Izquierda Unida confirma la exclusión del Partido Carlista de la coalición quedando formada por PCE, PCPE, IR, PASOC y FP

Hechos

  • El 7.01.1987 la coalición Izquierda Unida presentó sus listas. En su presentación se definió como una plataforma formada por PCE, PASOC, Federación Progresista, Izquierda Republicana y PCPE, quedando así confirmada la exclusión del Partido Humanista y el Partido Carlista.

Lecturas

El 29 de abril de 1986 se constituyó oficialmente la coalición Izquierda Unida, la coalición liderada por el Partido Comunista de España que dirige D. Gerardo Iglesias. Entre los partidos fundacionales de esta coalición se encuentra el Partido Carlista.  D. Enrique Cordero de Ciria firmó el acta fundacional de IU en nombre del Partido Carlista, que había ido girando hacia a la izquierda en los últimos años de la dictadura bajo la batuta de D. Carlos Hugo de Borbón, que se había retirado de la política tras su fracaso electoral 1979. Su líder, D. Juan Francisco Martín de Aguilera, irá de número 14 de Izquierda Unida por Madrid, un puesto con nulas opciones de salir elegido.

A partir de ese momento será frecuente que los enemigos políticos y mediáticos de Izquierda Unida a la hora de referirse a la coalición se refieran a ella en parte como «la coalición en la que está el Partido Carlista», o «esa coalición de carlistas», a sabiendas de que para gran parte de la sociedad el carlismo está vinculado a algo arcaico, lucha por el trono, etc. Más estigmatizado aún tras la tragedia de Montejurra de 1976.

Los otros dirigentes de Izquierda Unida, hartos de que en la mayoría de actos y ruedas de prensa de la coalición se preguntara siempre por el Partido Humanista y por el Partido Carlista en IU, cuando estas dos formaciones apenas aportaban electorado a la marca IU, se decidió prescindir de ambos socios. El 7.01.1987 la coalición Izquierda Unida presentó sus listas para elecciones municipales, autonómicas y europeas, explicando que los partidos que formaban parte de esta eran PCE, PASOC, Federación Progresista, Izquierda Republicana y PCPE, así como el grupo de independientes de Dña. Cristina Almeida, quedando así confirmada la exclusión del Partido Humanista y el Partido Carlista de Izquierda Unida, pese a ser fundadores.

06 Junio 1986

Partido Carlista

José María Tercero

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Los señores Alfonso Guerra, Santiago Carrillo y otros se extrañan de que el Partido Carlista forme parte de la coalición Izquierda Unida, y este hecho es uno de sus principales argumentos para descalificar a dicha coalición.Pero conviene recordar a los desagradecidos y olvidadizos políticos que la historia más reciente nos dice: que en los años sesenta, en el carlismo se realizó una evolución, llevada a cabo por las bases del partido junto a sus líderes, volviendo a sus orígenes populares, y asumió una ideología democrática, socialista, autogestionaria y federal; que en dicha década y la siguiente, claramente se manifestó opuesto al régimen franquista, sufriendo como consecuencia persecuciones de todo tipo; que en 1974 entró a formar parte de la Junta Democrática de España junto, entre otros, al PCE, del señor Carrillo; que al año siguiente formó parte de la Plataforma Democrática, junto al PSOE y otros; que posteriormente se unió toda la oposición al régimen en Coordinación Democrática, donde también se encontraba el Partido Carlista; que su sede de la calle del Limón de Madrid fue centro de reunión clandestina de los líderes de la oposición sindical y política; que en el primer año de la transición fue discriminado por la derecha democrática, no siendo legalizado hasta después de las primeras elecciones. ¿Por qué esos señores no pusieron objecciones entonces, cuando estaba con ellos, y ahora les parece una locura o aberración que esté en Izquierda Unida?-

José María Tercero. Miembro del Consejo Federal del Partido Carlista.

11 Junio 1986

Carlismo y tratamiento sectario

María Teresa García

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Como militante de base del Partido Carlista y, lectora asidua de EL PAÍS (y por qué sigo leyendo EL PAÍS es algo que cada vez comprendo menos) quiero manifestarle mi indignación por el tratamiento que en ese diario recibe el Partido Carlista. Al silencio continuado sobre su existencia, al que ya estábamos acostumbrados y nada nos importaba, ha sucedido, desde que nos integrarnos en Izquierda Unida (IU), una campaña ya reiterativa y monótona de insultos, de los ,que, por cierto, Izquierda Unida lleva también una buena ración en sus páginas. Empezaron por resucitarnos en el editorial en el que saludaban, con escasa cortesía (ya se sabe que al PSOE no le hizo pizca de gracia), la constitución de IU, e inmediatamente se olvidaron del Partido Carlista como componente de esa coalición; pero no se olvidaron de él: a diario sigue apareciendo en la column de enfrente, la que dedican a la MUC de Carrilo, y con poca menor frecuencia, en la sección de exabruptos que habitualmente firma Guerra.Acordándose sólo del Partido Carlista cuando es calumniado por alguien e ignorándole sistemáticamente en todo lo demás, no dando nunca ocasión al Partido Carlista de responder a los ataques de los que sí se hacen eco con presteza, están ustedes comportándose de una forma que sólo puedo calificar de sectaría

El Análisis

El Partido Carlista: de fundador de IU a desaparecido en combate

JF Lamata

La historia del Partido Carlista en Izquierda Unida fue como una visita incómoda a una fiesta en la que nadie te ha invitado pero igual decides bailar. En abril de 1986, los carlistas se apuntaron a la coalición liderada por el PCE, firmando el acta fundacional como quien se cuela en una foto de grupo. Su líder, Juan Francisco Martín de Aguilera, hasta consiguió un simbólico número 14 en la lista por Madrid, puesto que garantizaba pasar la campaña haciendo cola en cafeterías y no en el Congreso. Pero los rivales políticos no tardaron en sacar la artillería pesada: Alfonso Guerra y Santiago Carrillo se lanzaron a descalificar a IU llamándola, entre otras cosas, “la coalición de los carlistas”, como si Enrique Cordero de Ciria fuera a salir con trabuco y boina roja en los mítines.

Cansados de que en cada rueda de prensa solo les preguntaran por los carlistas y por el Partido Humanista (acusado de ser una secta), los dirigentes de IU decidieron cortar por lo sano: fuera los dos. En enero de 1987, el Partido Carlista fue oficialmente desterrado de la coalición. La respuesta no se hizo esperar: cartas airadas a El País firmadas por militantes ofendidos, que recordaban a propios y extraños que el carlismo llevaba décadas siendo más rojo que el vino de Rioja. Pero el daño estaba hecho. Los carlistas pasaron de ser fundadores a nota al pie de página en la historia de la izquierda, y los comunistas volvieron a respirar tranquilos, libre de boinas, genealogías borbónicas y preguntas incómodas.

J. F. Lamata