En la versión española, dirigida por Julia Martínez, los protagonistas estarán doblados por Nacho López, Dave Rogers, LAura Peña, Adolfo Pastor y Javier Abengozar

Netflix estrena la serie de animación para adultos ‘Big Mouth’ sobre la relación de los adolescentes con sus hormonas

HECHOS

El 29.09.2017 se estrenó en Netflix la serie ‘Big Mouth’.

LOS PERSONAJES Y LAS VOCES DE ESTA SERIE DE NETFLIX

 Andrew es el personaje que más está desarrollando su paso de niño a adulto. Está conectado a un espectro que representa a ‘sus hormonas’, será el personaje que más giros registre durante la serie. En España su voz ha sido puesto por el actor y guionista D. Ignacio López, conocido entre los aficionados del radio-teatro por su partición en las representaciones de la compañía ‘La Última Emisora’ del que es director, antes había sido ayudante de dirección en diversos espectáculos de teatro musical de DDI producciones..

 Nick es un joven lanzado que, lejos de la inseguridad de su amigo Andrew, está deseando hacerse adulto, pero no puede evitar cierto complejo por su baja estatura y por ver con los cambios hormonales de Andrew no se den aún en su organismo. En España tendrá la voz de D. Dave Rogers.

 Jessi. El personaje de Jessi es la ‘sufridora’ oficial de la serie. No tenía inicialmente ninguna gana de hacerse adulta y no llevará nada bien los distintos cambios que tendrá que afrontar, mostrará mucho genio en un mundo injusto, la evolución en la forma de relacionarse con sus hormonas (al igual de Andrew también caracterizados por un monstruo imaginario) es uno de los puntos interesantes de la serie. En España le pondrá la voz Dña. Laura Ramírez, destacada actriz de doblaje desde que saliera de la escuela de Dña. Gloria Cámara.

 Missy personifica la imagen de la inseguridad, de una chica que vive en su propio mundo con padres sobreprotectores pero que está dispuesta a, en su escala, desatarse para intentar integrarse, aunque persona insegura desatada puede tener peligrosas consecuencias. Su actriz de voz será Dña. Laura Pena.

 El último y sin duda el más canalla del grupo es Jey, un personaje que a pesar de vivir en una auténtica casa de los horrores con una familia de delincuentes consigue estar siempre poseído por una extraña vitalidad y un positivismo intentando hacer trucos de magia mientras repite los anuncios publicitarios del criminal de su padre. Grandes momentos de ristas vienen gracias a él. En España le pondrá la voz el actor de doblaje D. Javier Abengozar.

 Si en la obra de Disney ‘Inside Out’ (Del Revés), detro del cerebro de Rilley veíamos a unos personajes que controlaban sus emociones, aquí los principales personajes que sufren cambios (Andrew, Jessi y Missy) son asesorados por sus hormonas, representadas por sendos monstruos, Maurice el masculino (cuyo voz interpreta en España el actor de doblaje y humorista D. Adolfo Pastor) y en el caso de la femenina Coonie, cuya voz pone le actriz Dña. Julia Martínez (famosa por los seguidores de los animes por ser la voz de Meiko en ‘La Familia Crece’, que, de acuerdo a los rótulos que saca la serie al final de cada episodio.

02 - Octubre - 2017

Crítica de ‘Big Mouth’ (Netflix): Festival de hormonas a lo ‘South Park’

David Lorao

Netflix acaba de estrenar ‘Big Mouth’, serie de animación para adultos basada en la vida de pre-adolescentes plagados de dudas y hormonas. Y con una colección de insultos y humor negro que compite con ‘South Park’.

‘Big Mouth‘ es un escándalo. Un escándalo por lo divertida que es, sí. Pero también por lo que llama la atención. Cuando una producción animada se decanta por el humor negro y las palabras malsonantes como sus huellas más llamativas es imposible no pensar en ‘South Park‘. Netflix lleva tiempo adoctrinando a sus masas con series de animación para adultos. Lo hemos comprobado con ‘Rick y Morty‘, una locura de ciencia ficción no apta para menores. Y se ha llevado a su máxima expresión con ‘BoJack Horseman‘, un drama pseudo-humano protagonizado por un caballo que trata temas tremendamente complejos y profundos. Devastadora, sería su mejor definición.

 

Pero, con ‘Big Mouth‘, la plataforma streaming ha querido desmarcarse y buscar otro enfoque distinto sin salir del mismo líquido amniótico que impregna las series mencionadas. Aquí no hay temas profundos, sino conocidos. No hay homenajes a obras históricas de la ci-fi, pero sí hay referencias al pasado de los adultos que deberían consumir el producto. Y digo deberían porque ‘Big Mouth’ no es para menores de edad. Aunque luego nunca se sabe quién está detrás de la pantalla observando lo que Nick Kroll y Andrew Goldberg, creadores de la serie, tienen que decir al respecto de la época más dura de un pre-adolescente. La de las hormonas, el sexo y el encontrarse a sí mismo en su propio cuerpo. Sí. Hablamos de masturbaciones.

Esta serie de animación es gamberra y macarra. Pero, detrás de esa maleducada forma de expresión y ese humor negro, ‘Big Mouth’ es un reflejo fiel -aunque deformado- de la durísima etapa de cambios y pulsiones hormonales que componen la pubertad.

‘Big Mouth’ narra la vida de unos pre-adolescentes de 12 y 13 años. Estos empiezan a tener las pulsiones sexuales que todos hemos sentido en aquella época. Una etapa de la vida humana muy complicada. Uno debe empezar por aceptarse a sí mismo tras comprobar y sufrir las modificaciones que su cuerpo está haciendo. Y lo que este le pide. En ‘Big Mouth‘, el proceso hormonal está descrito como un Monstruo de las Hormonas. Este incita sexualmente al portador a dejarse llevar por esas pulsiones. Pero, a veces, lo hace en el peor momento posible. Y resistirse a él es prácticamente imposible.

Esta serie de Netflix es gamberra y macarra. Los insultos son la nota predominante. En ella habitan personajes secundarios adultos que no parecen haber alcanzado la madurez definitiva. O quizá es la visión que tienen esos personajes pre-adolescentes de sus propios progenitores. Existen animales con la capacidad de hablar y expresarse. Hay una mariquita que tiene síndrome de Tourette y no puede dejar de insultar a los transeúntes que pasan por su lado. También un perro que se parece a Nathan Fillion. Y, por encima de todo, hay muchas ganas de llamar la atención.

‘Big Mouth‘ refleja todo ese proceso con humor negro y comedia maleducada no apta para todos los públicos. Un retrato deformado, pero fehaciente. Pero todo es tan divertido y tiene un ritmo tan trepidante que no puedes dejar de ver los episodios de 25 minutos sin parar. ¡Nunca una maratón de Netflix me duró tan poco y me supo tan bien!

02 - Octubre - 2017

Crítica de Big Mouth, la nueva comedia de animación de Netflix

Jesús Delgado

Big Mouth la nueva comedia de animación de Netflix. La serie de Nick Kroll y Andrew Goldberg está basada libremente en la adolescencia de ambos, con mucho, mucho surrealismo añadido al relato. Empezando por un “Monstruo de las hormonas”.

Big Mouth aterrizó el viernes 29 de septiembre en Netflix. La nueva serie de Nick Kroll (actor de voz y cómico) y Andrew Goldberg (uno de los guionistas de Padre de Familia) se prometía como una nueva propuesta de serie de animación para adultos, uno de esos productos más y más populares, que a su vez comienzan a ser tantos que ya comienza a ser complicado diferenciarlos entre sí.

Big Mouth parte de la premisa del viaje de la niñez a la madurez. Esto es, la adolescencia. Para ello, nos hace seguir las peripecias de los jóvenes Nick Birch y Andrew Glouberman, selfinserts de los co-creadores de la serie. Durante la primera temporada de la serie animada asistimos a los problemas derivados de entrar en la pubertad. Algo que nos ha pasado a todos. Cambios de olor, crecimiento de vello en partes que antes no teníamos, desarrollo de las características sexuales secundarias, los amoríos juveniles, el primer beso y… sobre todo, sendos monstruos de las hormonas (que responden a los nombres de Maurice y Connie), más salidos que el pico de una mesa y tan calientes como la freidora de un McDonalds.

La serie se divide, inicialmente, en diez episodios, a través de los cuales vamos viendo una evolución de los personajes a lo largo de una trama que culmina en cierta maduración emocional y mental de uno de sus protagonista.

La jod**nda de hacerse adulto
Lo cierto es que la primera vez que te aproximas a Big Mouth, la primera reacción es la de pensar que vamos a estar frente a una especie de equivalente de Padre de Familia u otras series de dibujos animados para adultos, cuya definición de madurez es la de soltar la mayor burrada en pantalla, pasándose de escatológico y de transgresor. Algo que tampoco ayuda el hecho de tener un discurso y una narración muy surrealista, digna de Rick y Morty.

Hablando de series para adultos, estas son las mejores del género
Sin embargo, a poco que se le de una oportunidad, encontramos una serie bastante inteligente y con cierta injundia, que va más allá de los chistes sobre sexo, eyaculaciones, pedos y demás elementos humorísticos propios de la adolescencia. De hecho, esto no es sino la grasa que hacer que los engranajes de la historia logren moverse, para relatar la complicada etapa de ser un adolescente o preadolescente.

Como ocurren con productos similares, como South Park (o salvando las distancias, Gravity Falls) los autores parten de sus propias experiencias para enriquecer una historia que logra conectar con el espectador, al mostrar problemas por los que prácticamente todos los adultos hemos pasado. Eso sí, con un discurso excesivo e hiperbólico, bastante surrealista, que no necesariamente tragarán todos los espectadores. De hecho, se nota que uno de sus creadores es precisamente guionista de Family Guy, ya que algunos recursos narrativos beben precisamente de la serie de Seth MacFarlane.

Ahora, que a diferencia de estas otras series sobre humor gamberro, dado a lo grosero de manera gratuita, en Big Mouth el discurso está plenamente justificado, ya que precisamente enlaza con la propia mentalidad del adolescente, tan extrema para unas cosas y a la vez tan tímida para otras. Además, el hecho de que la propia historia suela tener una cierta moraleja y que, en esencia, los personajes se hagan querer, volviéndose entrañables y de fácil empatización, ayuda bastante a tragar más de dos capítulos de seguido.

Por esta misma razón, os recomendamos que si la veis, deis un poco de cancha a esta serie de Netflix. La cosa, de he hecho, empieza fuertecita, con un primer episodio que responde al título de “Eyaculación” y que si somos mal pensados nos puede dar a entender que la serie va por unos derroteros soeces y vacuos, destinados a perpetuar un discurso sucio, en lugar de un relato próximo, protagonizado por unos seres humanos tan imperfectos como el propio público. Y es que la serie no pretende soltar obscenidades a diestro y siniestro sin sentido ni razón, sino para ejemplificar, dentro de ciertos límites, lo difícil que puede llegar a ser la pubertad

Aparte de esta consideración, la serie se construye de manera bastante ágil, con un montón de referencias a la cultura popular, giros de tuercas y salidas inesperadas, que al pillarnos de sorpresa nos arrancará más de una carcajada. De hecho, el procaz Monstruo de las Hormonas es un valor de la serie, que comienza como un secundario apestoso y pesado, y acaba robando el show. Casi tanto como su contrapartida femenina, Connie, autora de grandes citas de la serie.

Ah, y no olvidemos la banda sonora, esa gran olvidada de las reviews. Los directores y creativos de la serie han tenido a bien realizar una brillantísima selección de temas, empezando por el de cabecera y acabando por los números musicales ad hoc (que los hay). De la misma manera, tampoco olvidemos el doblaje castellano, que le da mucha vidilla a este show, gracias a la enorme calidad y a las inteligentes traducciones. De hecho, tiene tanta gracia y vida que, de seguro, dividirá aún más a los defensores y críticos con esta práctica.

Concluyendo, que tenéis que ver Big Mouth. Es una serie que no os defraudará y que os hará reír, llorar y llevaros las manos a la cara tras exclamar un sonoro What the fuck? frente a la pantalla. Posiblemente, lo mejor de ella sea que no os va a dejar indiferentes. O acabáis odiándola o acabáis amándola. En cualquier caso, el aquí firmante espera que Netflix se de prisa en renovarla para una segunda temporada, aún sin concretar. Aunque por el final “abierto” del último episodio, bien podríamos pensar que Andrew y Nick volverán dentro de no mucho. Y es que dentro del catálogo de Netflix, esta serie es una serie competidora de otra grande, BoJack Horseman. Y hasta aquí os contamos.

by BeHappy Co.