15 febrero 1991

Polémica por 'Tutti Frutti'

Abrupta ruptura entre ‘Cruz y Raya’ y TELECINCO: José Mota y Juan Muñoz anuncian que demandarán a Valerio Lazarov por relegarles y este les acusa de incumplimiento de contrato

Abrupta ruptura entre ‘Cruz y Raya’ y TELECINCO: José Mota y Juan Muñoz anuncian que demandarán a Valerio Lazarov por relegarles y este les acusa de incumplimiento de contrato

Hechos

El 15 de febrero de 1991 D. José Sánchez Mota y D. Juan Muñoz dieron una rueda de prensa para anunciar su situación laboral en relación a Telecinco y su consejero delegado Valerio Lazarov.

Lecturas

El 15 de febrero de 1991, los humoristas José Sánchez Mota y Juan Muñoz Martín, integrantes del dúo Cruz y Raya, protagonizaron una sonada ruptura con Telecinco, la cadena privada que apenas un año antes los había convertido en dos de sus principales reclamos. Procedentes de la radio y con experiencias anteriores en Televisión Española, los cómicos habían sido elegidos por el director general de Telecinco, Valerio Lazarov, para participar en la gala inaugural de la cadena, celebrada el 3 de marzo de 1990, y posteriormente conducir el programa de variedades Tutti Frutti, estrenado en abril. Su humor de personajes, imitaciones y diálogos disparatados encajaba con la televisión desenfadada que Lazarov pretendía implantar en España. Sin embargo, la relación se deterioró antes de cumplirse un año. En una rueda de prensa celebrada el 15 de febrero de 1991, Mota y Muñoz anunciaron su intención de emprender acciones legales contra Telecinco, a la que acusaban de incumplir sus compromisos contractuales. La respuesta de la cadena fue inmediata: aquel mismo día anunció que había presentado una demanda contra los humoristas, acusándolos precisamente de incumplir el contrato que habían firmado en abril de 1990 y que, según la empresa, debía mantenerlos vinculados a Telecinco durante dos años. La dirección sostenía que, después del éxito conseguido en Tutti Frutti, Cruz y Raya había solicitado desvincularse alegando cansancio y que, al no obtener autorización, había comenzado a llegar tarde a las grabaciones, rechazar determinados números e incluso reservar sus mejores actuaciones para trabajos ajenos a la cadena. Eran acusaciones de Telecinco, no incumplimientos judicialmente acreditados.

El enfrentamiento evidenciaba la fragilidad de las relaciones entre las nuevas televisiones privadas y los artistas que habían contribuido a popularizarlas. Lazarov consideraba que la cadena había invertido en la promoción de Cruz y Raya y tenía derecho a exigir el cumplimiento del contrato; los humoristas, por su parte, defendían su libertad profesional y cuestionaban el trato recibido. La disputa terminó con la salida del dúo de Telecinco y su posterior consolidación en Televisión Española, donde encontraron un nuevo espacio para desarrollar su humor. Durante 1991 y 1992 participaron en distintas producciones y especiales, y en 1993 estrenaron Abierto por vacaciones, uno de sus primeros programas propios de gran repercusión. Ese mismo año protagonizaron el especial de Nochevieja Este año, Cruz y Raya… ¡Seguro!, iniciando una larga relación con TVE que los convertiría en uno de los dúos humorísticos más populares de la década. La ruptura con Telecinco, por tanto, no perjudicó de manera duradera su carrera, aunque sí supuso un temprano ejemplo de la conflictividad contractual surgida con la competencia televisiva.

El Análisis

Cruz y Raya descubre que ya no existe una sola televisión

JF Lamata

La rueda de prensa de Cruz y Raya contra Telecinco habría resultado difícil de imaginar apenas unos años antes. Durante el monopolio de Televisión Española, enfrentarse públicamente a los responsables de la única cadena de ámbito nacional suponía correr el riesgo de quedarse sin televisión: el artista podía conservar los escenarios, la radio o el cine, pero perdía su principal escaparate audiovisual. Ahora, con la llegada de Antena 3 y Telecinco, la situación ha cambiado. José Mota y Juan Muñoz pueden permitirse desafiar a Valerio Lazarov porque saben que existen otras puertas a las que llamar, incluida la propia TVE, que ya no disfruta de la exclusividad de contratar a los grandes profesionales del entretenimiento. Pero conviene no exagerar el alcance de esa libertad: en febrero de 1991 España dispone de tres grandes operadores televisivos nacionales en abierto —TVE, Antena 3 y Telecinco—, además de Canal Plus, de pago, y las televisiones autonómicas. No es un mercado infinito. Al romper de manera tan estruendosa con Telecinco, Cruz y Raya parece cerrar voluntariamente una de esas puertas y arriesgarse a que las demás cadenas consideren problemático contratar a unos artistas enfrentados judicialmente a su anterior empresa. Por otro lado, también Lazarov descubre que el éxito de una televisión depende de profesionales que, cuando adquieren popularidad, pueden reclamar mejores condiciones o buscar otros horizontes. La competencia televisiva no elimina los conflictos entre empresarios y artistas, pero modifica radicalmente la relación de fuerzas: ahora el poder de decidir quién aparece en pantalla ya no pertenece a un único despacho.

JF