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La izquierda se pitorrea de la agresión a Wyoming mientras la derecha responsabiliza al Gran Wyominh

Agreden a Hermann Tertsch (TELEMADRID) en un bar y la derecha mediática responsabiliza a ‘El Intermedio’ de Wyoming

HECHOS

El 8.12.2009 el presentador de ‘Diario de la Noche’ de TELEMADRID, D. Hermann Tertsch, fue ingresado en un hospital tras ser agredido.

Dña. Esperanza Aguirre condena la agresión al Sr. Tertsch y también las burlas de ‘El Intermedio’ de Globomedia (LA SEXTA).

 

GRAN WYOMING: «AQUÍ LA VÍCTIMA SOY YO»

wyoming_victima_yo El Gran Wyoming, presentador de ‘El Intermedio’ (Globomedia) dio una rueda de prensa junto al directo del programa, Sr. Sánchez Romero, en la que denunció que él era la verdadera víctima de la agresión al Sr. Tertsch porque se le estaba señalando como culpable de un incidente que le era ajeno. En su intervención el Gran Wyoming pidió que nadie más volviera a votar nunca a la política del PP, Dña. Esperanza Aguirre, a la que el Sr. Wyoming consideró responsable de la campaña.

BURLAS CONTRA TERSTCH

slqh_tertsch En distintos programas de Globomedia hubo burlas contra la agresión al Sr. Tertsch, en el programa ‘Sé lo que Hicistéis’, se emitió una parodia en la que un Tertsch (representado por el actor D. Miki Nadal) fingía burdamente como le agredían una y otra vez.

 

10 Diciembre 2009

tócala otra vez, Hermann

Javier Pérez de Albéniz

El descodificador

¿Imaginan que todo este follón de la agresión a Hermann Tertsch quedase en nada? Es decir, que no se hubiese producido agresión alguna. O sea, que Tertsch no hubiese caído al suelo como consecuencia del traicionero puntapié propinado por algún energúmeno que, encabronado con sus editoriales en Telemadrid y embrutecido por el videomontaje de “El intermedio”, intentase acabar con su vida. Es decir, que Tertsch no hubiese recibido ninguna paliza, en contra de lo que afirma “Periodista digital”. Que no hubiese “sufrido la violencia cuando cumple su trabajo de informar”, como dice la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Que, al no haber sido golpeado por nadie, no necesitase que Telemadrid condene “contundentemente ésta y todas las acciones violentas que atenten contra los derechos más elementales de cualquier ciudadano en un Estado democrático”.

¿Qué sucedería si Tertsch no hubiese recibido, como aseguraba ayer Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, “una patada por la espalda de un profesional”?. Imaginen que Tertsch hubiese dado con sus huesos en la acera cuando, a las cuatro y media de la mañana, después de tomarse unas copas en un piano-bar de la madrileña calle Almirante, un conocido le hubiese dado una fuerte palmada en la espalda. Y nada más. Imaginen que Tertsch hubiese perdido el equilibrio, primero, y el conocimiento después. Y que al despertar, no recordase nada. Que no supiese explicar a la policía lo sucedido. Que no tuviese ninguna costilla rota. Y que por todo ello… no presentase denuncia alguna. Sería un desastre, ¿verdad? Un inconveniente grave, porque en caso de no haberse producido agresión, maldita sea, nos quedaríamos sin guerra civil, sin checas, sin los fusilamientos de Pío Moa, sin Gara apuntando y La Sexta disparando, sin dar la bienvenida a 1934. Nos quedaríamos sin nada de nada.

Sin agresión, Esperanza Aguirre ya no tendría motivo para levantar la voz en nombre de la libertad de expresión. Y su “patada profesional” se convertiría en un chiste sobre el fichaje de Chuck Norris como nuevo portero del Toni 2. Sin agresión, los diarios digitales de medio pelo, los terroristas del micrófono y los tertulianos agresivos se quedarían sin excusa, sin guión.

La manipulación es un arte. El arte de la propaganda silenciosa, de la domesticación del pensamiento y la violación de los cerebros. Y como tal arte exige un compromiso: cúrrenselo. Trabajen los guiones. No improvisen. No dejen rastros. No trasnochen.

Tócala otra vez, Hermann.

17 Diciembre 2009

Perro muerde perro

Moncho Alpuente

Dice la sabiduría popular que no debes morder la mano que te da de comer. Los perros incluso la lamen. Esperanza Aguirre ha conseguido reclutar a toda una jauría de fieles canes, híbridos seleccionados de animal de presa y de compañía, como esos bulldogs enanos, tan de moda entre los que utilizan sus mascotas como complementos de diseño. Aunque la autocomplacencia y la sensación de control sobre sus camadas halague el ego superlativo de la presidenta, el exceso de celo de sus irreductibles lacayos puede acarrear más deméritos que réditos. Cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid oye hablar de sindicalistas echa mano a sus prejuicios, neoliberales hasta que no se demuestre lo contrario, y se demuestra cada vez que ella necesita tirar de las riendas e imponerse a golpe de decretazo autoritario. El tren de Albacete, convoy fletado por CCOO, para trasladar a la capital, madre de todas las manifestaciones, a sus militantes y simpatizantes, fue comparada, con desinformación y alevosía, por un presentador de Telemadrid, con las multitudinarias y tumultuarias manifestaciones de la plaza de Oriente de Madrid, baños de masas, orquestados por los turiferarios del caudillísimo para ungir con sus babeantes efusiones al magnífico sátrapa.

Financiar excursiones y repartir bocadillos para incentivar la participación ciudadana en las demostraciones populares es una práctica, mala práctica, anclada en las tradiciones y contradicciones más rancias de la política considerada como una de las malas artes, práctica en la que se curtieron, y se curten, muníficos y prolíficos, caciques y caciquillos, de la derecha ultramontana a la izquierda vergonzante. De los 57.000 manifestantes que se convocaron en Madrid para pedir empleo y medidas sociales, puede que alguno se vendiera, alquilara, por un plato de lentejas y una visita a Madrid, puede que existan individuos dispuestos a abusar de la generosidad de los convocantes, tipos que lo mismo asisten a una concentración apostólica contra el aborto que a una convocatoria contra la guerra de Afganistán y de paso aprovechan para visitar a los parientes y fotografiarse con la Cibeles, pero esos estómagos agradecidos son siempre minoría y apenas hacen bulto. En estos tiempos en los que los líderes de las dos centrales sindicales mayoritarias se muestran melifluos y complacientes, o dialogantes y conciliadores, con los empresarios y comparten con ellos algo más que bocadillos en las mesas de negociación, presentarlos como peligrosos revolucionarios, saboteadores y revanchistas, no pasa de ser una alucinación colectiva, una manipulación extravagante propia de los medios de desinformación, de los medios de formación de masas como les llama el profesor García Calvo.

Entre los últimos rifirrafes crecidos en el entorno y al amparo de nuestra televisión autonómica, el más sonado fue el inducido por la presunta agresión física al legionario Hermann Tertsch, por motivos «ideológicos» en la madrugada bronca de un bar de copas. El incidente, desmentido por el propio incidentado, adquirió proporciones dramáticas tras la intervención de Esperanza Aguirre que, al grito de a mí la Legión, achacó el lamentable suceso a la influencia de ‘El Gran Wyoming’, que en su programa ‘El Intermedio’ había glosado y parodiado el ardor guerrero de Tertsch, dispuesto a terminar, personalmente y de uno en uno, con los terroristas de «Al Queda» y con cuantos se opongan al avance de la civilización cristiana, occidental y neoliberal. No se sabe si el periodista petardista sigue difundiendo su mensaje fuera de horas de trabajo en los bares nocturnos, pero aunque así fuera el «atentado» del bar de la calle del Almirante tuvo poco que ver con cuestiones ideológicas y el agresor no fue un fanático islamista, sino un taburete envenenado que se cruzó en su trayectoria descendente. Hermann siempre ha tenido problemas de equilibrio.

La ironía, escribe Jankelevitch, es una conciencia tranquila que se ríe y ‘El Gran Wyoming’ cultiva esa virtud con aplicación y desparpajo. Pero cuando el receptor de la ironía no puede o no quiere, captar el juego, el recurso irónico se convierte en un insulto inaceptable, la ironía necesita de la inteligencia del público para producirse. Como demostración de lo que es ironía, ‘El Gran Wyoming’ anunció en su programa del pasado lunes que estaba dispuesto a asesinar a Cándido Méndez con un hacha y causando gran efusión de sangre. Que cuente conmigo para recoger sus pedazos.

Moncho Alpuente

17 Diciembre 2009

¡Olé tus c... es, Hermann Tertsch!

Carlos Dávila

Porque el salvaje que te dio tal tunda te los dejó. Las bestias nunca son inteligentes, si ese cafre tuviera la cabeza para algo más que para soportar cuernos te hubiera atacado los huevos, que los tienes cuadrados para cantarle las verdades del barquero al ‘destructor de instituciones’ y ‘generador de pobreza’, son tus palabras, que es Zapatero. El bobo en cuestión te los ha dejado incólumes y se va a arrepentir de ello toda la vida, a no ser que quien le ha mandado sacudirte, le pague otra vez para la fechoría. Así que Hermann, amigo, cuídate, que no están los tiempos para que tus enemigos se descojonen, ellos sí, con un pulmón tan pinchado como un teléfono de Sitel.

Carlos Dávila

16 Diciembre 2009

Sembrar el odio

Javier Algarra

A Berlusconi le parten la cara con un souvenir. A Hermann Tertsch un energúmeno con habilidad de karateka le deja postrado en un hospital con una costilla rota y un pulmón perforado. Y en el horizonte de toda esta violencia, los medios de comunicación y la clase política se enzarzan en la búsqueda de responsabilidades.

Está claro  que ni los periodistas de La Reppublica atacaron a Il Cavaliere, ni Wyoming agredió al director de Diario de la Noche. Pero el grado de crispación que provocan algunos genera un caldo de cultivo en el que se va semillando el odio día tras día. Y el que siembra vientos, recoge tempestades. Quizá ha llegado el momento de hacer una reflexión y sobre todo, un llamamiento a la cordura. ¿Es tolerable que los programas de televisión de ciertas cadenas se dediquen a insultar a periodistas de otros medios? ¿Son esas televisiones las que agitan el árbol provocando que individuos descerebrados recojan las nueces caídas? ¿Está justificado el todo vale en la lucha por conseguir mayores audiencias?

Hubo un tiempo en que los periodista aplicaban la máxima de ‘perro no come carne de perro’. Eso ya no es así. Ahora, hay programas de televisión que invitan a un periodista de otro medio para ponerle una trampa y ridiculizarle en público. Afortunadamente, los profesionales de Intereconomía no se avergüenzan del grupo en el que trabajan, aunque les acosen en la noria de las descalificaciones.

Deberíamos recuperar los valores intrínsecos de los medios de comunicación: ejercer de garantes de las libertades democráticas, fiscalizar la moralidad de los políticos y defender los valores de nuestra sociedad. Los medios que ya están actuando de esta manera se muestran muy satisfechos de los resultados cosechados. Puedo asegurarlo porque lo veo todos los días cuando voy a trabajar.

Javier Algarra

15 Diciembre 2009

Berlusconi y el Gran Wyoming

José Luis Roig

La violencia forma parte de la condición humana. Siempre está ahí, agazapada, esperando su oportunidad para dejar su infame tarjeta de visita. La foto de Berlusconi con la cara partida chorreando sangre impacta por ese rojo escarnecido y delator, por ese dolor que transmite la imagen del siempre repeinado y pulero Berlusconi que aparece hecho un cromo en las portadas de todo el mundo. Pero no hay mal que por bien no venga, Berlusconi podrá aprovechar este incidente y volver a pasar por el quirófano para darse unos nuevos retoques estéticos. Además de recomponer las partes estropeadas por el garrotazo del loco Tartaglia – un mal golpe con un souvenir del Duomo lo da cualquiera – Silvio podrá alisar un poco más la papada y sus otras zonas despendoladas.

En un momento tan crítico, Silvio supo mostrarse como un mártir de la violencia. Sin duda, puede rebañar votos, ya que las víctimas sacrificadas por una causa, aunque no tengan buena salud, gozan de buena imagen.

La afición al garrote vil no se detiene. La semana pasada fue Hermann Tertsch quien sufrió una brutal agresión física que le mandó a urgencias. A estas horas no está claro quien ni quién ni por qué, pero los hechos y el dolor están ahí.

De la casualidad, que días antes también sufrió otra agresión, esta vez en forma de broma televisiva en LA SEXTA, que está siendo motivo de debate, como si llamarle a alguien asesino con unas risas de fondo fuera menos culposo que llamarle asesino sin risas de fondo. No hay que ligar la agresión a Tertsch con el mal humor de Wyoming. Pero la patada en la espalda de Tertsch es deplorable, como lo es por otros motivos el vídeo de LA SEXTA.  Ahora sólo falta que Wyoming quiera convertirse en la víctima de todo este lío que su montaje provocó. Vaya morro gasta el abuelo. Wyoming sabe que el humor con escarnio es un arma eficaz para humillar y cargarte la imagen de cualquiera, tanto como nunca hay que emplearlo contra Zapatero o Jaume Roures. Si Wyoming fuera ese gran bufón que se ríe del poder y de los poderosos nadie pondría en duda la honestidad de sus gracias, pero como el viejo Monzón sólo sopla en una dirección, todos andamos bastante decepcionados.

José Luis Roig

12 Diciembre 2009

Vileza y regocijo por la agresión

Federico Jiménez Losantos

El Gran Wyoming, humorista favorito de Gallardón («ess mooy bueeno»), manipuló en su programa de la Sexta unas frases de Herman Tertsch en su informativo nocturno en Telemadrid, llamándole por tres veces «asesino». Acerca del secuestro de los cooperantes en Mauritania, Tertsch dijo que, entre la vida de los rehenes y la de sus captores, él a diferencia de Bono, no vacilaría en cargarse a los secuestradores. Esto fue manipulado por Wyoming en imagen y sonido hasta hacerle decir a Tertsch que mataría a Zapatero por unos dólares.

El lunes, tras su programa, Tertsch estaba en un bar de la calle Almirante cuando, sin mediar palabra, un sujeto lo agredió por la espalda con una patada de kárate que le rompió dos costillas, lesionó una vértebra y perforó la pleura. Herman Tertsch lleva hospitalizado varios días. Público y El País compiten en vileza y regocijo ante la agresión. El Intermedio de Wyoming podría rebautizarse KKK (Ku-kux-Klan) o A paseo, columna satírica en que Alberti y otros señalaban a los intelectuales y periodistas que luego eran paseados, o sea, asesinados.

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17 Diciembre 2009

Las nueces que pretende Zeta

Isabel San Sebastián

UNOS sacuden el árbol y otros recogen las nueces». Esta feliz metáfora, empleada en su día por Arzalluz para definir la relación de mutua asistencia establecida entre el ETA y el PNV, retrata a la perfección el tipo de asociación que vincula a Zapatero con sus hooligans de la comunicación y el espectáculo. Con esa vanguardia armada de dialéctica de combate cuya misión consiste en difundir odio y miedo a partes iguales, con el fin de liquidar cualquier oposición pública al modo de gobernar de quien les protege.

No digo que asalten el árbol de la convivencia empleando Goma 2 o tiros en la nuca, por supuesto. Ellos llevan a cabo la demolición del adversario de un modo físicamente incruento (hasta que llega un exaltado como el que ha agredido a Hermann Tertsch), en ocasiones recurriendo al matonismo verbal de tertulia que practican sus expertos en la descalificación del contrario, pero casi siempre disfrazando los embates de buen rollito, con la coartada del «arte» o de un humor calibre 9 milímetros Parabellum.

Es la especialidad en la que se ha doctorado un tal Monzón, más conocido como Wyoming, que no sólo se gana así el amor declarado del presidente, sino que incrementa sus pobres índices de audiencia. De ahí que a su jefe, García Ferreras, le parezca que se queda corto con la munición. ¡Más madera! A mayor crispación, más espectadores y mejores servicios prestados al repartidor de licencias. El objetivo es incendiar la red, enardecer a las masas, atraer a todos los desesperados en busca de alguien en quien descargar su ira, y conseguir votos radicales para ZP, que anda muy necesitado según dicen las encuestas.

Perdido el centro político, desmovilizado el electorado tradicional de izquierdas que ve cómo la gestión de este Gobierno nos empobrece día a día, no les queda más remedio a los propagandistas del PSOE que pescar en los caladeros de IU, ERC y, en general, de todos los grupos presuntamente antifascistas que siguen, en su actuación, el manual del más puro nazi-fascismo estalinista. No en vano, su insulto favorito es «facha». Saben mejor que nadie de lo que hablan. A falta de fuerza en las razones, justifican la razón de la fuerza achacando a la víctima el papel de verdugo de sí mismo: «Tú te lo has buscado, amigo, si no pensaras como piensas o no te atrevieras a decirlo…».

Rebaten los argumentos que les disgustan con ataques a quién los esgrime, sin reparar en gastos: manipulación, mentira, calumnia, injuria, todo vale. Sacuden con furia el árbol cuyas nueces pretende Zeta. Son tan eficaces como despiadados, aunque tampoco ellos van a callarnos.

17 Diciembre 2009

Las dos orillas

Carmen Rigalt

A VECES los periodistas somos el cogollo de la noticia. Estos días, con los mandobles que se cruzan TELEMADRID y LA SEXTA desde sus respectivas barricadas, el personal no para de frotarse las manos. Los que arriesgan el careto son Hermann Tertsch y el Gran Wyoming, pero ninguno de los dos posee esa virtud evangélica y atontolinada que consiste en poner la otra mejilla. Ellos son de una casta más brava. En cuanto se mueve una hoja, ya están llevándose la mano a la pistola.

Desde que salió de PRISA, Hermann ha experimentado un cambio bastante abrupto. En cuanto a Wyoming, él no es exactamente periodista, pero trabaja con material inflamable (la actualidad) y el fuego le alcanza cuando menos se lo espera. Tertsch representa una orilla de la vida y Wyoming, otra. Si se odiaran como caballeros la cosa tendría enjundia, pero enredados en la política de partido todo queda bastante chungo. No quiero parecer cínica. A los ojos de la audiencia el espectáculo resulta gozoso. Prueba de ello es que nadie ha intentado conciliar a los protagonistas gritándoles «que se besen».

A Hermann lo descubrí en EL PAÍS durante la guerra de los Balcanes (soy de efectos retardados). Él es medio croata y se sabía bien la lección. Hasta entonces yo sólo había conocido a dos croatas: el marido de Norma Duval (Marc Ostarcevic) y Luka Brajnovic, que fue profesor mío en la universidad y era de una bondad beatífica. A los catalanes siempre les han caído bien los croatas, y en esa inercia me crié yo. Luego conocí Croacia (recuerdo sobre todo el sector croata de Mostar, que en plena guerra mantenía cierta dignidad urbana y era como Manresa). Corrían tiempos duros. La CNN nos obsequiaba con informaciones exquisitas y en todo Occidente se instaló la creencia de que los croatas eran buenos y los serbios, malos.

Un día le hice una entrevista al serbio Radomir Antic, entonces entrenador del Atlético de Madrid, que se despachó a gusto: puso a parir a Hermann Tertsch, a la CNN y a todos los croatas del mundo mundial. Aquellas palabras no pasaron inadvertidas. Tertsch llevó a los tribunales a Radomir Antic y a la mensajera que pasaba por allí (servidora).

El martes, Hermann hizo su comentario del Diario de la noche desde la cama del hospital. Un momento televisivo histórico, dijo este periódico. Y dijo bien. En uno y otro bando han puesto el talento a funcionar para dar momentos televisivos históricos. Seguro que Wyoming también prepara algo. Qué fructífero es el odio.

16 Diciembre 2009

Fue ella

Alfonso Ussía Muñoz-Seca

Después de oír las explicaciones de Monzón, el «Gran Wyoming», mis ojos han recuperado la luz. La patada de kárate propinada por la espalda a Hermann Tertsch se la dio Esperanza Aguirre. Y es que Esperanza Aguirre es así. Llega a su casa por la noche, se disfraza de rockera marginal, se adapta una peluca verde, toma una copa en el Círculo de Bellas Artes, y se mezcla con la humanidad nocherniega para liarse a patadas con la pacífica ciudadanía. Porque «Wyoming», al que hemos afeado su ingeniosa broma de manipular unas imágenes en las que Hermann Tertsch confesaba ser un asesino, es en realidad la gran víctima del suceso. Linchamiento mediático, como él dice, y persecución política por parte de Esperanza Aguirre, la de las patadas.

A este hombre tenemos que ayudarlo entre todos. No me refiero a Tertsch, que allá él con sus costillas rotas, sino a Monzón, que está pasando por una mala temporada. Para colmo, le hacen hablar en la manifestación de los sindicatos contra los empresarios, con lo bien que se portan con él los empresarios de «La Sexta». Con Andrés Montes no sucedió lo mismo, vaya por Dios. En los círculos de las cadenas de televisión, a «Wyoming» le dicen «el corcho», porque siempre flota. Y en momentos de gran tribulación, le ponen un micrófono para que les diga a unos pocos  miles de turistas sabatinos que los empresarios son los culpables de los cuatro millones de parados que hay en España y que Zapatero es un incomprendido. Esas cosas no se le hacen a quien transcurre por sendas de hondo dolor, y no me refiero a Hermann Tertsch, que si le duelen las costillas que se aguante, sino a Monzón, víctima de un brutal y programado linchamiento.

¿Detener al autor de la profesional patada? Imposible. La Delegación del Gobierno en Madrid no puede perder el tiempo en esas bobadas, y además, como he revelado al inicio de este escrito, todas las sospechas recaen sobre Esperanza Aguirre, la culpable de todo, según Monzón.

Nos lo advirtió a los madrileños en su comparecencia ante los medios. «Que nadie vote a Esperanza Aguirre». Porque no hay derecho. Se dedica a dar patadas por la noche a periodistas libres e independientes, y encima le votan y saca las mayorías absolutas con facilidad pasmosa, cuando al que hay que votar es a Gómez, el de Parla, un tipo formidable, que nadie sabe lo que hace, pero lo hace muy bien.

Con Gómez, hay que reconocerlo, «Wyoming» podría tener nuevos trabajos para que, al alcanzar los cinco millones de parados, volviera a manifestarse contra los empresarios, excepto los suyos, que son muy cumplidores con los contratos y con quienes le ordenan a quién hay que contratar.

Todos a su lado. No al lado de Tertsch, que al fin y al cabo es víctima de su carácter. Todos al lado de Monzón, que  está padeciendo el hondo dolor de la incomprensión y el desconsuelo. En el fondo, por culpa de la falta de sentido del humor en nuestra sociedad. ¿Qué importa manipular unas imágenes en las que un periodista se reconoce asesino? Es graciosísimo. Que le den al periodista. Pero que a él no le atribuyan ni le acusen de nada, porque es una víctima de la intolerancia.

Y usted, señora Presidenta de Madrid, cuidadito con las patadas. Figúrese la que se habría armado si en lugar de llevársela Tertsch, se la da a «Wyoming». ¡Cómo estarían los de la ceja! Pues eso.

EL VERDADERO AGRESOR

Ramon_Narvaez_agresor D. Ramón Narvaez fue el ‘agresor’ de D. Hermann Tertsch. Según el reportaje de ‘Callejeros’ y otro artículo en INTERVIÚ le agredió porque el Sr. Tertsch ‘le entró a su pareja’.

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