17 diciembre 1957
Manuel Tarín Iglesias será su mano derecha
Andreu Roselló Pamies elegido Director de EL CORREO CATALÁN, el periódico del carlismo en Catalunya
Hechos
El 17 de diciembre de 1957 se anunció la nueva dirección de EL CORREO CATALÁN.
Lecturas
El periódico EL CORREO CATALÁN había sido fundado en 1876
El ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado acepta el 17 de diciembre de 1957 el nombramiento de Andreu Roselló Pamies como nuevo director del periódico El Correo Catalán con José Tarín Iglesias como Subdirector.
El Correo Catalán, antiguo órgano del carlismo en Catalunya, ahora periódico privado competidor de La Vanguardia, Diario de Barcelona y Solidaridad Nacional en la prensa de la mañana. Roselló Pamies reemplaza en el cargo a Claudio Colomer Marqués, que ha ocupado el cargo desde 1945 y ocupará cargos políticos durante la dictadura franquista.
D. José María Baygual, cuya familia dominaría en el diario a partir de 1952 y se convertirían en los principales accionistas, explicó el ejemplo de su familia con estas palabras: «[Mi padre] había tenido una formación carlista, pero a partir de 1939 eso ya era historia, durante la República había sido carlista porque el carlismo era católico, igual que durante la dictadura fue franquista porque el franquismo era católico; el carlismo nunca estuvo presente en mi educación ni en la de mis hermanos.
Con la entrada de D. Andreu Roselló y D. Manuel Ibáñez Escofet, el diario dio un rumbo hacia el catalanismo moderado y democrático entre los años 1958 y 1963. El cambio también llegó al formato del diario, tipografía e incluso empezó a ser repartido en otras comarcas catalanas convirtiéndose en 1965 en uno de los diarios predilectos de la oposición al franquismo y llegando a ser el segundo más importante de Cataluña, detrás de La Vanguardia y por delante de El Noticiero Universal.
Desde 1974 se evidenciará que el periódico ha pasado a ser propiedad de D. Jordi Pujol.
El Análisis
La Guerra CIvil española supuso un terremoto en el campo mediático, como en todos los demás. Y un gran número de periódicos desaparecieron para no volver. No sólo todos aquellos que pudieran considerarse izquierdistas, progresistas o nacionalistas-regionalistas, sino también aquellos que aunque pudieran ser clasificados de conservadores fueron clausurados por el Frente Popular y, acabada la guerra, no lograron el favor del régimen para reaparecer. En Madrid ese sería el caso de el monárquico LA ÉPOCA, el vaticanista EL DEBATE o el carlista EL SIGLO FUTURO.
En Barcelona sí se autorizó la reaparición acabada la guerra de EL CORREO CATALÁN, el periódico carlista por excelencia de Catalunya, con el problema de que el carlismo catalán era cada vez más débil. La dictadura de Franco había maniobrado para tratar de hacer desaparecer todas las ‘familias’ de la derecha haciendo desaparecer legalmente a la Comunión Tradicionalista e integrando todos sus activos en el partido único: el Movimiento Nacional. sin embargo eso no impidió que, moralmente, en Navarra el carlismo siguiera teniendo fuerza y el periódico EL PENSAMIENTO NAVARRO fuera, en gran medida, su portavoz.
No era ese el caso de EL CORREO CATALÁN en cuya línea editorial posterior a la guerra era cada vez más difícil apreciar mensajes carlistas, y más difícil distinguirlo de sus competidores, principalmente los diarios LA VANGUARDIA Española, EL DIARIO DE BARCELONA y SOLIDARIDAD NACIONAL, el periódico del Movimiento en Catalunya. EL CORREO CATALÁN debía buscar algún elemento para singularizarse o su futuro sería cada vez más complicado.
J. F. Lamata