16 diciembre 1876

Nace EL CORREO CATALÁN como periódico del carlismo en Cataluña

Hechos

  • El 16 de diciembre de 1876 es fundado el periódico EL CORREO CATALÁN por el periodista Manuel Milá de la Roca y Félix Sardá Salany como portavoz del movimiento carlista Comunión Tradicionalista en Cataluña el nombre de la empresa editora era Fomento de la Prensa Tradicionalista S. A.

Lecturas

El 16 de diciembre de 1876 es fundado el periódico EL CORREO CATALÁN por el periodista D. Manuel Milá de la Roca y D. Félix Sardá Salany como portavoz del movimiento carlista Comunión Tradicionalista en Cataluña el nombre de la empresa editora era Fomento de la Prensa Tradicionalista S. A.

EL CORREO CATALÁN logrará sobrevivir tras la Guerra Civil española siendo, junto con EL DIARIO DE BARCELONA, que ya existía antes que él, y los periódicos LA VANGUARDIA y EL NOTICIERO UNIVERSAL, que se fundaron después de él, los únicos que lo lograron.

En diciembre de 1957 la redacción quedó a manos de Andreu Roselló Pamies  y José Tarín Iglesias.

El Análisis

La voz carlista en Barcelona

JF Lamata

El 16 de diciembre de 1876 nace en Barcelona El Correo Catalán, fundado por Manuel Milá de la Roca y Félix Sardá y Salvany como órgano del carlismo en Cataluña. Apenas unos meses después de la derrota de Carlos VII en la Tercera Guerra Carlista y de su exilio en Francia, el movimiento tradicionalista intenta reorganizarse en un nuevo escenario político marcado por la Restauración borbónica y la consolidación de Alfonso XII en el trono. El carlismo, que todavía cuenta con arraigo en sectores rurales, en parte del clero y en núcleos sociales profundamente conservadores, busca mantener su influencia a través de la prensa, en un momento en que la lucha armada ha quedado atrás pero la batalla ideológica sigue abierta.

La aparición de El Correo Catalán supone un intento de dar voz a los partidarios de la Comunión Tradicionalista en Cataluña, territorio donde el carlismo tuvo fuerte implantación durante la guerra pero donde ahora debe disputar la opinión pública con cabeceras afines a la dinastía gobernante como EL DIARIO DE BARCELONA.(La Vanguardia aún tardará cinco años en ver la luz). Los retos del periódico eran tan enormes como los del propio movimiento: mantener viva la causa de Carlos VII, defender la fe católica frente al liberalismo y tratar de sobrevivir en un panorama donde la Restauración parecía haber sellado el destino de las aspiraciones legitimistas.

J. F. Lamata