26 mayo 1905
Nunca se identificará al autor del material del atentado y los detenidos por posible complicidad serán absueltos
Atentado de la Rue Rohan: El Rey Alfonso XIII y el presidente de Francia sobreviven a un intento de asesinato con bomba
Hechos
- Durante la noche del 31 de mayo al 1 de junio de 1905, en la calle Rivoli de París (Francia), una bomba es lanzada contra el cortejo oficial del presidente de la República francesa Émile Loubet y de su huésped, el rey de España Alfonso XIII. Ellos saldrán indemnes, pero la explosión hiere a 15 persona.
Lecturas
Después del atentado sufrido en Francia por el monarca español, D. Alfonso XIII una delegación del ayuntamiento de Madrid ha acudido a la embajada francesa para testimoniar su simpatía por la actitud adoptada por Francia ante el fallecido magnicidio.
El Sr. Blas que es el alcalde accidental de Madrid, que presidía la delegación, expresó sus votos por Francia, así como por la salud de su presidente manifestándole la gratitud del pueblo madrileñ.
Le respondió el vizconde de Saringe, encargado de negocios de la embajada francesa.
En las cercanías, unos 200 estudiantes se manifestaban, con banderas francesas y españolas, demostrando su cariño al monarca.
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UN JUICIO MUY SEGUIDO EN ESPAÑA
Por aquel atentado se celebró en Francia un juicio a los anarquistas Charles Malato, Harvey y Vallina, a los que se consideró cómplices del autor del atentado (nunca identificado al que se le atribuyeron nombres como Alejandro Farrés o Eduardo Aviñó). Pero en el juicio no hubo suficientes pruebas y todos fueron absueltos.
El Análisis
La calle Rohan ha sido hoy escenario de ese horror moderno que no necesita ejército ni bandera: el atentado anarquista. Su Majestad el Rey don Alfonso XIII de España y el presidente de la República Francesa, señor Loubet, escaparon milagrosamente a una explosión dirigida contra la comitiva real. Una bomba, lanzada con pericia diabólica desde lo alto de un edificio, estalló cuando los carruajes pasaban saludando a la multitud. Hubo muertos, heridos y un espanto que sacudió incluso a los más republicanos del boulevard.
Se investiga la autoría, pero pocos dudan de que el crimen lleva la firma del anarquismo internacional, ese espectro que ya ha asesinado a presidentes, reyes, emperatrices y burgueses sin distinción. Lo inquietante no es sólo la bomba, sino la impunidad con que estas organizaciones, a caballo entre la célula revolucionaria y el delirio nihilista, operan por Europa. Ayer fue Sarajevo, antes Viena, ahora París. La consigna: volar todo, reinar nadie. Sus enemigos no son gobiernos, sino el concepto mismo de orden.
El Rey don Alfonso ha salido ileso —Dios lo guarde—, pero el zumbido de la metralla aún retumba en los salones diplomáticos. Este atentado no ha sido un acto contra un monarca extranjero en visita: ha sido un mensaje sangriento a toda forma de autoridad. En un siglo que presume de civilización, aún hay quienes creen que el progreso se alcanza con dinamita. Y mientras el joven Rey sonríe con gallardía en los balcones, no olvidemos que ese coraje será necesario, y a menudo solitario, frente a un enemigo que no se sienta en los parlamentos, pero sí siembra cadáveres en las aceras.
J. F. Lamata