27 mayo 2026

La Audiencia Nacional abre causa contra el PSOE por crear unas cloacas dirigidas por Santos Cerdán y Ana Fuentes para atacar a los que investigaban sus casos de corrupción

Hechos

El 27 de mayo de 2026 se informó de la apertura de una investigación contra una serie de personas implicadas con el PSOE incluyendo la gerente del partido Dña. Ana Fuentes.

28 Mayo 2026

El PSOE, investigado

EL PAÍS (Director: Jan Martínez Ahrens)

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El caso por una supuesta trama para “desestabilizar procedimientos judiciales” obliga más que nunca a dar explicaciones

Son muchos ya los escándalos y las investigaciones judiciales que apuntan al PSOE y al entorno del Gobierno como para que desde Moncloa se eluda por más tiempo la necesidad de respuestas claras ante esta sucesión de casos que extiende el desánimo entre los ciudadanos, debilita su confianza en las instituciones y puede acabar dando alas a la extrema derecha. La Audiencia Nacional envió ayer a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a la sede del partido para requerir información, e imputó, entre otros, a la actual gerente, Ana Fuentes, en el marco de una investigación judicial secreta que apunta a “una trama para desestabilizar procedimientos judiciales que afectan al PSOE o al Gobierno”, red presuntamente liderada por el exsecretario de Organización, Santos Cerdán.

La operación llega una semana después de que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero fuese imputado por tráfico de influencias y blanqueo. Y se suma a otros procesos abiertos que implican, entre otros, a Cerdán y a otro exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos. Corresponderá a la justicia esclarecer los hechos y la presunción de inocencia debe prevalecer hasta el final, pero la acumulación de casos deja claro que no se trata de episodios aislados o fruto de oscuras conspiraciones: las investigaciones atañen al núcleo del poder que ha gobernado en los últimos ocho años. Es la hora de la responsabilidad, en el sentido más literal del término. La hora de dar respuestas y explicaciones a los militantes y simpatizantes socialistas, así como al conjunto de la ciudadanía.

La investigación del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz toca de lleno al corazón de la estructura socialista y apuntan unas prácticas que, de confirmarse, buscaban influir en el normal funcionamiento de las instituciones en un Estado de derecho. El magistrado sostiene que existen indicios de que, desde el partido o su entorno, se realizaron pagos y sufragaron gastos a la exmilitante Leire Díez y otros investigados con el fin de torpedear procedimientos judiciales e investigaciones abiertas contra el PSOE y el Gobierno. Los pagos se hicieron, presuntamente, bajo la “unidad de acción y dirección” de Cerdán, implicado en otra trama de amaños de obra pública. El punto de inflexión ocurrió, según el auto judicial, cuando el presidente Pedro Sánchez publicó su Carta a la ciudadanía el 24 de abril de 2024 anunciando cinco días de reflexión después de que el cuestionado juez Juan Carlos Peinado imputara a su esposa, Begoña Gómez. En ese momento ya existía, según el juez, un “grupo organizado” para cobrar comisiones para “orientar procedimientos administrativos”. Pero la red, siempre según el auto, se orientó entonces hacia otro objetivo: maniobrar contra jueces, fiscales y agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad para destruir causas penales.

Aparecen en el auto de Pedraz hasta 22 reuniones en Ferraz entre Cerdán y Díez; abonos directos y a través de sociedades interpuestas para camuflar los pagos; facturas falsas; presuntos sobornos y extorsiones; y la implicación de múltiples personas vinculadas al partido. El juez señala que el exsecretario de Organización “puso a disposición de la trama criminal la propia estructura del PSOE”.

Ante estas acusaciones graves, no basta con decir que hay que dejar trabajar a la justicia. Sánchez, que además de presidente del Gobierno es el secretario general del PSOE, es quien puede dar explicaciones sobre lo ocurrido, tomar las medidas pertinentes y poner luz y taquígrafos en esas actividades cuyo beneficiario último, a sabiendas o no, eran el propio partido y el Ejecutivo. El momento exige una plena rendición de cuentas, ante la ciudadanía y los militantes. De lo contrario, quienes se acabarán beneficiando serán los populistas y los demagogos. Y sufrirán las instituciones, la imagen internacional de España y, en última instancia, nuestra democracia.

28 Mayo 2026

Fue persecución de Estado para proteger a Pedro Sánchez

EL MUNDO (DIrector: Joaquín Manso)

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EN PLENO estallido del caso Zapatero, con el juicio al hermano de Pedro Sánchez arrancando hoy y a la espera de la próxima sentencia sobre José Luis Ábalos, la última operación anticorrupción en torno al caso Leire no es sólo un golpe más contra un Gobierno terminal: la gravedad penal y política que describe el juez Santiago Pedraz es extrema. Por orden de la cúpula del PSOE, el Estado ha maniobrado contra el Estado mismo, creando estructuras paralelas dentro de las instituciones, con el objetivo explícito de proteger al presidente y a su entorno familiar más íntimo de las múltiples investigaciones que los acechan. El retrato es insoportable: el lawfare no lo practican los jueces; lo ha practicado el partido en el poder, destruyendo los principios democráticos más básicos. No hay en Europa un equivalente que no sea la Hungría de Orban.

Igual que ocurrió con la operación Kitchen, creada por el Ministerio del Interior de Mariano Rajoy para destruir las pruebas contra el PP que guardaba su ex tesorero Luis Bárcenas, es inverosímil que Sánchez no tuviera conocimiento de la presunta organización criminal montada y pagada por el PSOE para desbaratar las causas abiertas contra su partido, su familia y su Gobierno. Con la diferencia de que, en este caso, la cloaca desplegó sus actividades delictivas tras el aparente mandato político del presidente.

Según detalla el juez de la Audiencia Nacional, ocurrió en los cinco días de «reflexión» en los que Sánchez amagó con dimitir tras la imputación de su mujer, Begoña Gómez. Si los indicios y las conversaciones y anotaciones intervenidas a la trama se confirman, con aquella Carta a la ciudadanía el presidente hizo lo que pareció: lanzar una operación netamente populista de desestabilización de las instituciones, enmascarándola en la necesidad de «limpiarlas», para mantenerse a toda costa en la Moncloa.

Según los expresivos indicios recopilados por Pedraz, la trama persiguió a jueces, fiscales y mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, buscando información perjudicial contra ellos, tratándolos de sobornar como al fiscal José Grinda o intentando comprar voluntades para lograr, entre otros objetivos, la nulidad del oscuro caso Hidrocarburos y así torpedear el caso Koldo, a lo que dieron prioridad «por orden del One», según una afirmación que Leire Díez atribuye en sus notas al ex secretario de organización del PSOE Santos Cerdán.

Las víctimas de la trama han sido tres funcionarios públicos cuyo desempeño ha resultado clave para que, pese a tantas presiones, todas estas causas también la de presunta financiación ilegal del PSOE hayan seguido su curso: el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón; el teniente coronel Antonio Balas, responsable del área de delitos económicos de la UCO; y Beatriz Biedma, jueza instructora del caso Hermanísimo.

La agonía de la legislatura es tal que, ante la noticia de otra operación anticorrupción, al ciudadano le es imposible saber cuál de las numerosas investigaciones ligadas al PSOE la ha motivado. Cuando aún digeríamos las fotos de las joyas halladas en la caja fuerte del ex presidente Zapatero, este miércoles agentes de la UCO irrumpieron en Ferraz, donde permanecieron hasta entrada la noche, y la lista de socialistas en el foco judicial aumentó considerablemente.

La actual gerente, Ana Fuentes, que presuntamente fabricó facturas «mendaces», está imputada, al igual que Gaspar Zarrías, implicado en el megafraude de los ERE. En el foco del magistrado están también Juanfran Serrano, miembro de la Ejecutiva y negociador con Carles Puigdemont; y el primer jefe de gabinete de Sánchez que después arruinó Correos, Juanma Serrano. Todos ellos, salvo el histórico socialista andaluz, son o han sido colaboradores de primera línea de Sánchez. A ello se suma la implicación de las fuerzas de seguridad a través de Juan Sánchez Yepes, un ex integrante de la UCO que habría contribuido a desprestigiar a la unidad señalando la existencia de una supuesta «UCO patriótica» que varios medios compraron.

El Gobierno no tiene mayoría parlamentaria ni opción de recuperarla. No tiene autoridad política ni moral. Tampoco agenda posible: los tribunales mandan. La corrupción lo desborda. El ambiente es irrespirable. Por eso ya sólo cabe entender que si Sánchez se aferra al cargo de esta forma desesperada es por el exclusivo motivo de procurarse la protección que otorga el poder. Para ello cuenta con la complicidad de sus socios, que, cautivos de la estrategia política del «muro» y del proyecto plurinacional que la vertebra, sostienen y seguirán sosteniendo al presidente. Son colaboradores necesarios del desastre.

Hace tiempo que la legislatura no es operativa. Pero cada día que pasa no sólo se confirma su muerte: se multiplica exponencialmente el veneno que la continuidad del Gobierno inocula en las instituciones y en la imprescindible confianza de la ciudadanía en el sistema. La convocatoria de elecciones generales ha trascendido lo conveniente para convertirse en una auténtica urgencia democrática.