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El incidente dispara los rumores de que la vedette haya podido ser amante del Rey Juan Carlos I, así como los de chantaje contra Mario Conde

Bárbara Rey denuncia un robo en su casa de fotografías ‘comprometidas’, EL MUNDO y la COPE le dan máxima difusión

HECHOS

El 13.06.1997 Dña. María García García demandó a D. Manuel Prado y Colón de Carvajal y D. Eladio García Suárez por haber entrado en su casa y robado material personal, incluidas fotografías.

11_M_Rey El nombre del Rey Juan Carlos I no fue citado en aquel incidente, aunque su nombre estaba en el centro de todas las las insinuaciones.

UNO DE LOS DEMANDADOS: ‘UN AMIGO’ DEL REY:

Manuel_de_Prado El 13.06.1997 el ex administrador de la Casa del Rey, D. Manuel de Prado y Colón de Carvajal así como D. Eladio García Suárez fueron demandados por Dña. María García García (‘Bárbara Rey’) como sospechosos por haber sido las personas que pudieran haber entrado en su casa y haber robado»material personal». Inicialmente la demanda se puso discretamente, pero la historia de la demanda no tardaría en saltar a los medios de comunicación:

LA COPE Y EL MUNDO, MÁXIMA DIFUSIÓN

antonio_herrero_cope_2  El primero en informar del tema fue D. Antonio Herrero desde su programa ‘La Mañana’ de la COPE el 26.06.1997 junto a su tertuliano D. Jesús Mariñas.

portada_bárbararey El director de EL MUNDO, D. Pedro J. Ramírez, colocó el tema en portada de su periódico el 27.06.1997 con una gran fotografía de la Sra. Rey haciendo referencia a que se le había robado ‘documentación comprometida’. El periódico DIARIO16, dirigido por D. Juan Tomás de Salas (principal enemigo de EL MUNDO) aseguraría que detrás de EL MUNDO estaba la mano de D. Mario Conde, que buscaba ‘chantajear’ al Jefe del Estado (supuesto perjudicado de aquella ‘documentación comprometida’) para frenar así la causa judicial contra él.

POLÉMICA CON BÁRBARA REY EN EL PROGRAMA ‘TÓMBOLA’ DE CANAL 9

zap_1997_ximo_barbararey En el programa de cotilleos ‘Tómbola’ de CANAL 9 (emitido también por TELEMADRID y CANAL SUR) del día 26.06.1997 el periodista D. Jesús Mariñas informó del tema del robo y mostró ante las cámaras una copia de la demanda presentada por la Sra. Rey contra los Sres. Manuel de Prado y Colón de Carvajal. Al ser preguntado sobre cómo se había hecho pública la demanda, el Sr. Mariñas alegó que copias de la demanda habían sido enviadas a distintos medios de comunicación y supuso que podía ser la propia Sra. Rey la que los había enviado. Aquella declaración causó que la propia Dña. María García ‘Bárbara Rey’ entrara por teléfono para negar que ella hubiera mandado aquellas copias, de igual modo afirmó que lo que le habían robado ‘eran recuerdos de mi vida privada’ y, en un tono extremademente dramático y a voz en grito, aseguró que no podía seguir viviendo así, que ‘alguien’ le estaba haciendo la vida imposible amenazándole y pinchandole el teléfono y amenazando con todo tipo de consecuencias si alguien tocaba a sus hijos. Durante su conversación con ‘Tómbola’ no citó a D. Manuel de Prado, pero sí a D. Eladio García Suárez, del que dijo que era un viejo conocido de la policía.

El 17.07.1997 la Sra. María García fue invitada a participar en ‘Tómbola’ de nuevo, pero esta vez no por teléfono, sino sentándose en el plató como invitada, pero su presencia fue anulada minutos antes del comienzo, por lo que CANAL 9 tuvo que pagar a la Sra. García, aunque no participara. Entonces se especuló que se debía a un veto de Casa del Rey.

28 Junio 1997

CHANTAJE

Editorial (Director: Juan Tomás de Salas)

Mario Conde ataca de nuevo. Utilizando los canales habituales, el ex presidente de Banesto ha vuelto a conectar el gran ventilador de escoria para poder patas arriba este país. Por la mañana, era el periodista, promotor inmobiliario y cazador furtivo Antonio Herrero quien ‘informaba’ de la denuncia de Bárbara Rey ante la policía por el robo de documentos, carretes fotográficos y cintas de video en las que ‘se implica personas importantes de este país por ser comprometedoras’. Por la noche, un colaborador de Herrero lanzaba la noticia por televisión, provocando la intervención ‘espontánea’ de la actriz en un programa de máxima audiencia. Estamos ante la reedición del chantaje que viene intentando Mario Conde desde que entró en conflicto con los tribunales. Primero utilizó a Perote y sus papeles del CESID, ahora emplea una denuncia amplificada por sus medios afines para advertir a esas ‘personas importantes’ que no se atrevan a permitir que sea condenado de nuevo. Es indignante e intolerable que una sola persona todopoderosa quiere tener a un país entero como rehén.

28 Junio 1997

CONDE ATACA DE NUEVO

Pilar Cernuda

Ha aparecido con su cara buena – que la tiene – en los últimos días, con declaraciones exculpatorias que tiraban por tierra por cierto, la línea de la defensa del coronel Perote, del que se suponía amigo, hasta el punto de que compartieron abogado durante un tiempo. Abogado que no se sabe bien quien paga, porque desde luego no es Perote, como ha señalado el propio coronel. Ha aparecido con su cara buena, de chico que no ha roto un plato, pero desde sus refugios en Madrid, Toledo o Sevilla no hay día en que no ponga alguna operación en marcha. Mario Conde no quiere ingresar nuevamente en prisión y sabe que tiene muchas cartas para ingresar en prisión, y ha vuelto a chantajear a diestro y siniestro para ver si de esa forma se escabulle de las sentencias judiciales.  (…)

Para MC no existe separación entre los poderes, considera que el ejecutivo puede intervenir en asuntos judiciales y los jueces en asuntos políticos. El problema es que encuentra terreno abonado para sus maniobras, y siempre hay algún periodista y medio de comunicación dispuesto a poner una o varias páginas a su disposición. Lo saben muy bien los socialistas, y empiezan a saberlo los populares. No se duerme en los laureles este Mario Conde, expulsado de Banesto. Ha decidido que a él no le mete en prisión ningún juez, y de la misma manera que pone en cuestión la profesionalidad de quienes le sentenciaron, él pone en circulación asuntos mayores que cree, equivocadamente, que van a moverse para tratar de parar la maquinaria judicial que se le viene encima con sentencias de muchos años de cárcel.

29 Junio 1997

El «show» de Bárbara Rey

Flora Sáez

El 4 de noviembre de 1994 Bárbara Rey regresó inesperadamente a la pequeña pantalla como presentadora-vedette del programa de variedades Esto es espectáculo, en la primera cadena de la televisión estatal, en un día estrella, y a una hora estelar. Tras 17 años de ausencia televisiva, pocos se acordaban ya de lo grave que sonaba ante las cámaras la voz de la artista en un programa de éxito de finales de los 70 que se llamaba Palmarés y que catapultó a esta enorme mujer a la fama. Un marido amante de los leones y poco amigo de la actividad de su esposa había sido, al parecer, el responsable de tan largo paréntesis.

No ha hecho falta que volvieran a pasar años para que Bárbara Rey recuperase, tras el fin de emisión de su último programa, en 1996, el cetro del espectáculo, esta vez como protagonista de una noticia estelar. Al mismísimo secretario de Estado de Comunicación, Miguel Angel Rodríguez, le preguntaron el pasado viernes, al término del Consejo de Ministros, sobre una eventual inquietud del Gobierno en relación con unas denuncias presentadas en la comisaría por la actriz. Rodríguez zanjó el tema con un tajante no.

¿Y cómo es que a alguien se le ha podido ocurrir que las denuncias de una actriz-vedette-presentadora de 47 años ex miss y ex esposa de un domador podrían llegar a inquietarle a todo un Gobierno? El misterioso nombre de «personas importantes para este país» cuya identidad se desea proteger y la mención expresa del aristócrata, empresario y embajador permanente de España Manuel Prado y Colón de Carvajal tienen la clave.

El jueves comenzó el espectáculo. A las redacciones de distintos medios de comunicación llegó la fotocopia de una denuncia presentada por Bárbara Rey en la comisaría madrileña del barrio de Tetuán el 13 de junio pasado y ampliatoria de unas diligencias abiertas, también allí, el día uno del mismo mes. En ella, María García García -nombre bautismal de Bárbara Rey- hacía constar el robo, producido entre los días 5 y 10 de enero, de tres cintas magnetofónicas, cinco de vídeo y 20 diapositivas con escenas y conversaciones presuntamente comprometedoras para «una persona importante». También vertía sus sospechas de que Manuel Prado y «un tal Eladio García Suárez», que se habían puesto en contacto con ella para obtener información de esos documentos y para involucrarla en un negocio poco claro, podían ser los responsables del robo así como de los daños físicos que ella teme llegar a recibir -incluso la muerte-, tanto en su propia persona como en la de sus hijos.

El envío de la denuncia estaba acompañado de un documento anónimo de nueve páginas en las que se pormenorizaban, narradas en tercera persona y, a veces, en primera, los rocambolescos peligros que han acosado y que todavía se ciernen sobre la actriz.

El relato arranca en la primavera de 1996, fecha en la que, según se dice, se distribuyó en los medios de comunicación un «panfleto» en el que se daba cuenta y se aportaban detalles de la relación de Bárbara Rey con una relevante figura del Estado, así como de la intención de la actriz de chantajear a su amante con un vídeo grabado por ella misma y tasado en 400 millones de pesetas. Un vídeo que habría contribuido, a la postre, para encontrarle a la vedette un multimillonario contrato en televisión. Según el anónimo relato, Prado y Colón de Carvajal fue el emisor de aquel comunicado.

Prado, cuyo anuncio de traslado temporal a su residencia de Laussane (Suiza) ha recordado que su implicación en el sumario del caso De La Rosa está por decidirse en la Audiencia Nacional, encargó el viernes a sus colaboradores que estudiasen una respuesta legal a las manifestaciones de la artista y que transmitieran a los medios que está tranquilo. Es decir, que Prado, que para eso es diplomático, ha sabido plantarle cara de póquer al asunto.

Quienes no parecen estar tan acostumbradas a jugar a las cartas son otras de las personas que trufan el enrevesado y anónimo relato de los mencionados nueve folios. Es el caso, sin ir más lejos, de Cristina Ordovás, condesa de Ruiz de Castilla. La supuesta amiga que, según se desprende de lo narrado, pudo aprovechar encuentros pretendidamente ocasionales con la actriz y una inocente merienda de tarde de domingo en su casa para hacerse con la llave con la que los secuaces de Manuel Prado y Eladio García Suárez pudieron penetrar limpiamente en el domicilio de la artista y hacerse, entre otras cosas, con el material comprometedor que ésta guardaba en una caja fuerte y bajo clave de 18 dígitos.

Cristina Ordovás, informada por la propia actriz del robo, le habría recomendado ponerse en contacto con un par de abogados y un policía de su confianza. Unos profesionales que no habrían ayudado a Bárbara Rey a salir de su atolladero y que habrían demostrado una sorprendente incompetencia a la hora de practicar rutinas tan sencillas como la simple toma de huellas dactilares.

La versión que la condesa de Ruiz de Castilla ofrece sobre los mismos hechos es bien distinta: «Es increíble cómo este personaje ha utilizado mi nombre y se ha aprovechado de mí para mezclarme en una historia de bandidos».

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Historia de bandidos

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Dice Cristina Ordovás que hacía entre 12 y 15 años que no veía a Bárbara Rey, a quien conoció durante su etapa circense, cuando se la reencontró en la reciente boda en Madrid de la hija del joyero Yanes, de quien ambas son clientes. Que volvieron a coincidir después, y también por casualidad, en dos actos sociales más, en los que Bárbara aprovechó para invitarla insistentemente a una merienda en su casa. Que más bien por educación y sin ninguna gana, aceptó la propuesta y que maldito el día en que lo hizo, porque la actriz, a bocajarro, le puso al corriente de una increíble relación amorosa que había finalizado hacía tres años después de prolongarse durante varios y de la que Cristina Ordovás hubiera preferido no enterarse.

Explica también que cometió el error de darle su número de teléfono móvil a la actriz -o de ponerse a tiro para que ella le sustrajera su tarjeta telefónica personal-, confianza que ella aprovechó para llamarla insistentemente, incluso al extranjero, y calentarle la cabeza con unas «historias terribles de Antoñita la fantástica y de agente 003». Que le habló de traiciones, de chantajes, de Manuel Prado y de Mario Conde, de cantidades de 2.000 millones a medio desembolsar y de montar un Cristo en los medios de comunicación, y que ella llegó a pedirle, por favor, que dejara de contarle todo aquello y menos aún por teléfono. Por un teléfono intervenido a solicitud propia y por orden del juez, para más señas.

Que consciente de los problemas que al país todo aquello podría causarle, ella, Cristina Ordovás, había decidido contarle todo a la Policía, a sus policías de confianza, los mismos que investigan la carta-bomba sin reivindicar que hirió gravemente a su marido, Juan Goyeneche Moreno, en 1992.

Y que, finalmente, esos mismos policías, días después, le pidieron que se tranquilizara porque el asunto estaba, por fortuna, «controlado ya desde las alturas».

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