17 julio 1951
Leopoldo III no pudo hacer frente a las acusaciones de no haberse opuesto con suficiente vehemencia a la invasión y ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial e incluso haber colaborado con el gobierno nazi
Bélgica corona al príncipe Balduino como su nuevo Rey tras la abdicación forzada del Rey Leopoldo III
Hechos
El 17.07.1951 Balduino fue coronado como Rey de Bélgica. Había asumido la jefatura del Estado en agosto de 1950.
Lecturas
La dura pugna que mantienen en Bélgica desde el final de la Segunda Guerra Mundial los partidarios y detractores del retorno al trono del rey Leopoldo parece que toca a su fin.
Merced a un mensaje de Leopoldo al país, en el que mencionaba la posibilidad de ceder ciertos poderes a su hijo Balduino, se ha llegado a un acuerdo entre las partes para que el rey abdique en favor de su hijo cuando este alcance la mayoría legal, cosa que ocurrirá en septiembre próximo.
Hasta entonces Balduino, duque de Brabante, será príncipe real. En mayo de 1940, el príncipe Balduino emprendió el camino del exilio con sus hermanos Alberto y Josefina Carlota, permaneciendo durante algunas semanas en Portugal y regresando a su país.
Cuando se produjo la capitulación fueron trasladados a Alemania como prisioneros. El príncipe Balduino nació en el palacio de Laeken el 7.9.1930, y su madre la reina Astrid, murió a la edad de 30 años.
El Análisis
La proclamación de Balduino como nuevo rey de Bélgica en julio de 1951 cierra uno de los capítulos más turbulentos de la historia contemporánea de la monarquía belga y abre otro, lleno de incertidumbre, pero también de esperanza. Su padre, Leopoldo III, no ha abdicado por fatiga, sino por necesidad: su figura, vinculada a decisiones controvertidas durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, había dejado de ser aceptable para una parte significativa de la sociedad belga. En ese contexto, la abdicación se presenta como un acto doloroso, pero inevitable, para evitar una ruptura nacional.
Durante años, la cuestión leopoldista dividió a Bélgica. Mientras algunos defendían que el rey había actuado con patriotismo al no exiliarse, otros no le perdonaban su reunión con Hitler, su permanencia en el país mientras el gobierno se exiliaba o su casamiento en secreto durante la ocupación. Las manifestaciones, huelgas e incluso violencia política que acompañaron su tentativa de retorno en 1950 revelaron la profundidad del malestar. Al final, ha sido la figura del joven y soltero Balduino, apenas con 20 años, la que se ha ofrecido como tabla de salvación para la institución.
Balduino inicia su reinado sin la sombra directa de su padre, pero con el peso de una herencia compleja y el delicado reto de recomponer la unidad nacional y renovar la confianza en la Corona. En Italia, tras circunstancias no muy distintas, la monarquía fue abolida en 1946. Bélgica, sin embargo, ha decidido ofrecer una segunda oportunidad a su institución real. La tarea de Balduino no será fácil, pero su juventud, discreción y sentido del deber podrían convertirlo en el símbolo de una monarquía reconciliada con su pueblo. La historia empieza de nuevo.
J. F. Lamata