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Bill Clinton nombra a Madeleine Albright como su Secretaria de Estado en EEUU siendo la primera mujer que accede a ese cargo

HECHOS

Fue noticia el 6 de diciembre de 1996,

07 Diciembre 1996

La dama y el elefante

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

EL PRESIDENTE Clinton ha hecho historia nombrando a Madeleine Albright secretaria de Estado, la primera mujer que alcanza tan alta posición en el Gobierno norteamericano. Al mismo tiempo, ha nombrado secretario de Defensa a William Cohen, un senador republicano. Ambos nombramientos subrayan el estilo de un presidente que es la quintaesencia de lo político, entendiendo por ello un agudo sentido de la oportunidad. Por una parte, atiende al voto femenino, que le fue mayoritariamente favorable hace un mes, y pone las bases para una repetición de esa inclinación en el 2000 con el hoy vicepresidente Al Gore como candidato. Por otra, el giro al centro y la voluntad de consenso con el Partido Republicano, mayoritario en el Congreso, se plasma en la elección de un miembro del mismo para la cartera de Defensa. Algo cuyo antecedente más próximo fue la presencia de McNamara, miembro del partido simbolizado por el elefante, en la Administración del demócrata Kennedy.La señora Albright, de 59 años, nacida en la antigua Checoslovaquia, ex profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown, hasta ahora representante de su país en las Naciones Unidas, simboliza muy bien lo que el Clinton más reciente ha significado en política exterior: lo que cabría denominar internacionalismo musculoso. La futura secretaria de Estado, que había debutado en política como miembro del Consejo de Seguridad en la Administración de Carter, fue partidaria de la acción en la guerra del Golfo y está convencida no sólo de que Estados Unidos es la única superpotencia que queda en el globo, sino de que ha de actuar con la energía necesaria para demostrarlo. Su oposición a la continuidad del secretario general de la ONU, el egipcio Butros Butros-Gali, en parte en respuesta a los ataques republicanos, ha sido su último servicio a esa línea.

Su personalidad contrasta con la de su antecesor, el abogado Warren Christopher, el hombre de la negociación paciente y poco visible, o con la de anteriores estrellas del firmamento diplomático como Henry Kissinger, de quien se distancia por su interés mucho mayor por la mecánica de lo próximo y efectivo en contraste con el gran diseño planetario. En cuanto a Cohen, es un moderado. Su cooptación intenta seguramente recortar el terreno de un Partido Republicano que, tras la derrota, ha anunciado, por boca de Newt Gingrich, reelegido presidente de la Cámara de Representantes, un estilo «más dialogante y moderado».

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