14 enero 1988
Es la tercera boda de la filipina, tras el fracaso de sus matrimonios con Julio Iglesias y el Marqués de Griñón
La boda entre el ex ministro socialista Miguel Boyer e Isabel Preysler, tras rumores, se convierte en símbolo de la ‘beautifule people’
Hechos
El 14.01.1988 la revista ¡HOLA! confirmó en su portada que D. Miguel Boyer Salvador y Dña. Isabel Preysler Arrastia habían contraído matrimonio en la intimidad.
Lecturas
PROFECÍA NO CUMPLIDA: «LO DE BOYER Y LA PREYSLER NO TIENE FUTURO»
El Análisis
La boda de Miguel Boyer e Isabel Preysler, celebrada este mes de enero, tiene mucho más de acontecimiento social que de simple enlace matrimonial. La portada de ¡Hola! convierte la unión en la fotografía oficial de una nueva élite española: la llamada beautiful people, formada por quienes llegaron a lo más alto con la nueva democracia y que ahora mezclan poder político, dinero, negocios y celebridad. Boyer ya no ocupa el Ministerio de Economía, desde donde protagonizó algunas de las decisiones más importantes de la primera etapa socialista, y su salida del Gobierno se produjo tras su enfrentamiento con Alfonso Guerra, pero continúa manteniendo excelentes relaciones con sectores decisivos del Ejecutivo, especialmente con el equipo económico de Carlos Solchaga. Preysler aporta el otro componente de la ecuación: antigua esposa de Julio Iglesias, después marquesa de Griñón por su matrimonio con Carlos Falcó, se ha convertido probablemente en la mujer más cotizada de la prensa del corazón española. La unión de ambos mundos —el poder económico y político de la nueva España con el glamour de las revistas— explica que esta boda sea mucho más significativa que cualquier otra ceremonia de la alta sociedad.
Pero toda nueva posición social tiene también sus herencias. Isabel Preysler no se casa solamente con Miguel Boyer: entra, aunque sea indirectamente, en el mapa de amistades y enemistades que el exministro ha acumulado durante sus años en la política y en los negocios. Entre ellas destaca especialmente la familia Ruiz-Mateos, cuyo enfrentamiento con Boyer alcanzó su máxima intensidad durante la expropiación de Rumasa y que convirtió al antiguo ministro en uno de sus principales enemigos personales y políticos. La ironía es evidente: la mujer que durante años había sabido moverse entre artistas, aristócratas y empresarios tendrá ahora que compartir protagonismo con un hombre que ha dejado tras de sí una larga estela de controversias económicas y políticas. La portada de ¡Hola! presenta una pareja perfecta para la nueva España del éxito, el dinero y la fama; fuera de la fotografía quedan, naturalmente, las facturas políticas de una época en la que algunos antiguos socialistas han descubierto que llegar al poder también permite incorporarse a la sociedad que antes pretendían transformar.
J. F. Lamata