23 octubre 1979
Cae el alcalde socialista de Granada, Antonio Camacho, por el escándalo Hipergranada
Hechos
- El 23 de octubre de 1979 el alcalde de Granada D. Antonio Camacho García, anuncia su dimisión.
Lecturas
El 23 de octubre de 1979 el alcalde de Granada D. Antonio Camacho García (elegido tras las primeras elecciones municipales), anuncia su dimisión al perder el respaldo del PSOE local por el escándalo Hipergranada, cuyas obras de edificaron en zona de protección agrícola con la autorización del alcalde socialista.
El nuevo alcalde de la ciudad es D. Antonio Jara Andreu, que iba de número 6 en la lista del PSOE en las elecciones, pero que accede al cargo al ser respaldado por la dirección local y previa renuncia a ocupar la alcaldía de los concejales colocados antes que él encabezados por D. Juan Tapia Sánchez.
A pesar de que UCD fue la formación más votada en las elecciones, el PSOE mantiene la alcaldía gracias al apoyo de la formación andalucista PSA.
El Análisis
a dimisión en octubre de 1979 del primer alcalde democrático de Granada, Antonio Camacho, sacude los cimientos de las promesas de estabilidad de la recién estrenada democracia local. Su renuncia no fue un paso atrás por cansancio, sino por un escándalo que ha abierto una herida política profunda: la construcción del centro comercial Hipergranada, levantado en zona agrícola protegida, con la autorización municipal bajo su mandato. El debate no es solo urbanístico, sino de autoridad democrática: como denunció con crudeza la prensa, ese “tema del hiper” ha puesto en tela de juicio tanto la legalidad urbana como la voluntad del poder civil para hacer cumplir la ley.
l relevo ha sido cuanto menos simbólico: Antonio Jara, socialista y profesor universitario, ha accedido al bastón de mando gracias a un pacto entre PSOE, PSA y PCE, tras la renuncia momentánea de Juan Tapia, que había sido elegido por la lista socialista pero declinó el cargo por salud. Este cambio convierte a Granada en una de las pocas capitales provinciales que han visto cambiar de alcalde tan pronto desde las primeras elecciones democráticas de abril de 1979, marcando un punto de inflexión en la gestión local (los otros casos hasta la fecha se han dado en Valencia y en León).
Pero más allá de las maniobras políticas, lo que está en juego es la credibilidad institucional. Camacho, un hombre comprometido, se convirtió en víctima de una batalla por la legalidad y el suelo de Granada. Jara hereda no solo una alcaldía, sino una ciudad dividida entre el desarrollo económico y la protección de su identidad agraria, entre la urgencia de crecer y la responsabilidad de hacerlo con justicia. Su mandato arranca bajo la presión de reconstruir la autoridad municipal y revalidar la confianza de los granadinos en el poder de sus representantes.
J. F. Lamata