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Cierra el digital progresista CUARTO PODER después de 11 años en la red

HECHOS

Cerró el 31.03.2021.

26 Marzo 2021

La noticia que no queríamos dar: cuartopoder dejará de publicarse el 31 de marzo

Editorial

La noticia que nunca quisimos dar toca escribirla hoy: cuartopoder dejará de publicar el próximo 31 de marzo. Por motivos económicos, este proyecto no puede continuar. Hemos intentado hacer frente a esta nueva crisis que estalló de repente y está arrasando con tantos proyectos personales, familiares y profesionales en los últimos meses. No lo hemos conseguido.

Con algunos días más de 11 años, este periódico finaliza su principal labor, informar y analizar sobre lo que acontece, aunque mantendremos hasta que nos sea posible el archivo de todas las historias que hemos contado durante este tiempo en el que el mundo cambió, España mutó y las personas envejecimos, algunas llegaron y otras marcharon. cuartopoder lo contó, y, como siempre, lo hicimos a nuestra manera.

La pérdida de un medio de comunicación es tapiar una ventana que tenía su propia y particular visión del mundo. El paisaje nunca se verá igual desde otra ventana. Desaparece así una perspectiva, una forma de contarnos lo que ocurre, voces propias y visiones que aportan a la construcción conjunta de una comunidad que, como tal, está condenada a entenderse desde la diversidad. Es una tragedia que de esta nueva crisis salgamos con menos pluralidad informativa, no deberíamos permitirlo.

Una despedida siempre tiene algo de amargo, de fracaso y de fin de ciclo. Es uno de esos hitos que nos permiten comprender el implacable paso del tiempo. Aquí llega nuestra despedida. Sin embargo, es inevitable echar la vista atrás y comprender que resistir 11 años es también un logro para un medio modesto como ha sido cuartopoder. Por ello, ante todo, queremos dar la gracias. Especialmente a las lectoras y lectores que han confiado en cuartopoder para informarse, que han valorado nuestro trabajo, han perdonado nuestros errores y han dedicado su bien más preciado, el tiempo, para leernos.

Desde el equipo de redacción, tampoco podemos olvidarnos de las personas que hasta el último momento han continuado y siguen trabajando todavía en este proyecto: Silvia Padrón (administración), Ángela Rubio (publicidad) y María Artigas (audiovisual), muchas gracias por vuestra necesaria dedicación.

El 5 de marzo de 2010 nacía cuartopoder. Tres periodistas empujaron con franqueza para fundar este periódico e iniciar esta aventura. Ellos fueron Francisco Frechoso, Juan Carlos Escudier y Pedro de Alzaga. Hoy hay que reconocer su valentía en aquel momento y su esfuerzo, y agradecerles enormemente su trabajo. Frechoso, quien fue director del periódico durante más de siete años, ha sido la persona que más tiempo y vida ha dedicado a este proyecto. No podemos más que reconocer su necesaria dedicación para que el medio no solo resistiera, sino que creciera y se consolidara como un periódico digital en el que primara el rigor, la independencia y, en definitiva, el buen periodismo. Quienes trabajamos con él sabemos que fue un maestro de periodistas.

En todos estos años hemos intentado tener honestidad al darle voz a movimientos sociales, ONG, luchas laborales y reivindicaciones colectivas. Además, hemos intentado aportar análisis y opiniones diferenciadas y acompañar con detalle y profundidad los diferentes procesos de cambio político vividos. En nuestras páginas está el resultado.

Por supuesto, también agradecemos enormemente la confianza de las socias y socios de Mesa de Redacción S.L., quienes llegaron al principio y quienes se fueron sumando más adelante. Nuestra historia no se podría entender sin sus colaboradoras y colaboradores, pues son cuartopoder. Son los periodistas, analistas, viñetistas, escritores y escritoras que apostaron durante todo este tiempo por ofrecer sus palabras y pensamientos a nuestra audiencia, haciendo un trabajo honesto y brillante. Gracias, gracias y gracias. En distintos periodos, también se pusieron al frente del diario Fernando Lizundia y Ana Isabel Cordobés, quienes desde la dirección también empujaron para hacer este periódico mejor y adaptarlo a los nuevos tiempos. También nuestro agradecimiento y reconocimiento.

No hay democracia sin periodismo; y no hay periodismo sin periodistas; y no hay periodistas sin unas condiciones materiales dignas. Agradecemos a aquellas instituciones y empresas que han confiado en cuartopoder como soporte publicitario y de campañas de sensibilización y concienciación. Unas gracias que ampliamos a aquellas lectoras y lectores que a través del crowdfunding o de la Caja de Resistencia han ayudado a que este proyecto fuera saliendo adelante. Os animamos desde aquí a que colaboréis económicamente con otros medios amigos con los que os sintáis identificados. Hay muchos y todos son necesarios. El periodismo independiente es más necesario que nunca.

El motivo por el que cuartopoder dejará de publicar el próximo 31 de marzo es el económico. La dependencia del dinero que proviene de la publicidad hace que medios como el nuestro pasen por problemas si estos ingresos caen. Hemos intentado solventarlo pero no lo hemos conseguido. Reiteramos: no se puede hacer periodismo sin periodistas, no puede haber un periódico sin un equipo (aunque pequeño en número) de periodistas detrás. La audiencia ha seguido confiando en este proyecto hasta el último momento, de hecho, en los últimos meses hemos percibido cómo las lecturas en nuestra web aumentaban. Nos ha arrollado la nueva crisis. Hace un año, pretendíamos celebrar nuestro décimo aniversario. El día de la fiesta, sin embargo, estábamos encerrados en casa por la maldita pandemia y todos nuestros planes empezaron a irse al garete.

Hoy, 26 de marzo de 2021, anunciamos el final de cuartopoder. Durante los próximos días de este mes, colaboradoras y colaboradores harán un pequeño homenaje a este periódico, al periodismo, a la pluralidad informativa, a la opinión, el humor, la cultura, el arte y, en definitiva, a la democracia. Quédense unos días más con nosotros. Como cantaba Chavela y escribió José Alfredo: «Tómate esta botella conmigo y en el último trago nos vamos». Todavía queda alguna copita más. «Que este adiós no maquille un hasta luego, que este nunca no esconda un ojalá».

Gracias,

el equipo de redacción: Sato Díaz, María F. Sánchez, Sara Montero, Miguel Muñoz

31 Marzo 2021

Anatomía de una despedida con sonrisa

Sato Díaz

Ya se acaban los funerales, llega el punto y final hasta de las despedidas. Hoy deja de publicarse cuartopoder tras más de 11 años de existencia. Hace unos días lo anunciábamos y desde entonces han sido inmensas las muestras de solidaridad, cariño y afecto que hemos recibido. En aquel artículo que firmábamos los integrantes del equipo de redacción (Sara Montero, María F. Sánchez, Miguel Muñoz y yo mismo), dábamos las gracias a todas las personas que han hecho que este periódico haya salido adelante durante más de una década. A todo ese listado de gente le reitero mi agradecimiento personal en este texto y sumo a mis compas, Sara, María y Miguel. Sois familia, la mejor compañía de trastadas que había podido imaginar.

Y claro, a pesar de que nos habíamos preparado moralmente para la ocasión y sabíamos que íbamos a ser noticia quienes tenemos la costumbre de darla, quienes tenemos oficio de hablar de la gente y de los hechos sin que se mencione nuestra existencia, la realidad abruma, la sorpresa siempre pilla sin previsión y estos días se ha liado la madeja. Y, si pensábamos pasar de puntillas por el barro y en silencio, nos hemos enfangado hasta el cuello y nos han gritado hasta las vísceras. Precisamente las vísceras, sin las cuales sería imposible que aflore la emoción.

Y la emoción tiende a reflejarse en el gesto, y para gestos la cara, por eso dicen de ella que es el espejo del alma (supongo yo, tampoco lo tengo muy comprobado). El llanto contrae los músculos faciales y el entorno de los ojos. Como consecuencia, la irrigación sanguínea excita las mucosas oculares y se origina el lagrimeo. Dicen que solo el ser humano puede vincular la lágrima a la emoción. Que el llanto es consecuencia de tristeza o pena es algo en lo que no estoy yo muy de acuerdo, pues llorar un poco hemos llorado estos días, pero no tanto por tristeza (la tristeza vino antes, hace ya algunas semanas), sino por cariño a las personas (y de las personas) que nos han hablado, abrazado desde la distancia.

Pero claro, aunque hay gente que tiene más cara que espalda, lo normal es que la cara no sea demasiado gigante y que en un palmo se recorra de cabo a rabo. Quiero decir, que los mismos músculos que se activan histriónicamente para el llanto, que se relajan como tontunos para expresar tristeza y melancolía, son los que trabajan en la risa. Del llanto a la risa, de la risa al llanto, no hay tanto. Y yo siempre fui más de reír. Si me dan a elegir… entre la tragedia y la comedia, hoy me quedo contigo (comedia), por ello de que triunfe el final feliz para los personajes. Pero tampoco vamos a ir a carcajadas por la vida, ya hemos dicho que no tenemos costumbre de generar mucho ruido, así como que una risa constante no permite hablar a los que están alrededor ni a uno mismo, y hablar vamos a seguir hablando. Ni queremos “parecer gilipollas”, como le pasaba al personaje que encarnaba Antonio Resines en Amanece que no es poco, del paisano José Luis Cuerda, cada vez que veía la luna.

Por todo ello, he escogido la sonrisa. Preparo algunos de mis músculos, el elevador del ángulo de la boca, el del labio superior, el orbicular de los ojos, el risorio, el cigomático mayor y el cigomático menor, esos seguro, para despedirme con una sonrisa. Eso sí, que se humedezcan los ojos un poquito, para no confundirme con una suerte de robot. Al fin y al cabo, estos músculos también habrían participado en el llanto, tampoco es tanta la diferencia, y gusta más la sonrisa, ya dije. Así que, “dientes, dientes, que es lo que les jode”, tal y como auguraba Isabel Pantoja ante los paparazis, sin que esto le tenga que joder a nadie, pues aquí no hay revancha alguna. “Cabeza alta” (por el trabajo hecho), nos han recomendado mucho estos días.

Así que una sonrisa para ustedes como despedida. Una sonrisa para agradecer que nos leyeran y que nos cogieran el teléfono, una sonrisa por las amabilidades que me he encontrado por el camino, también sonrío para reconocer los errores y para volver a agradecer a todas y cada una de las personas con las que he tenido la suerte de trabajar en este periódico. Y con una sonrisa les espero en la próxima estación (o en el próximo bar o teatro, vayan ustedes a saber). Y un consejo: sonrían, que falta nos hace, sonrían.

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