18 marzo 2013
Sigue el camino de Veo7 o CNN+, vendiendo sus activos al grupo protestante TBN
Cierra LIBERTAD DIGITAL TV (LDTV) por quiebra, el grupo mediático de Jiménez Losantos se ve obligado a renunciar a su pata televisiva
Hechos
El 18 de marzo de 2013 D. Federico Jiménez Losantos anuncia el final de ‘Libertad Digital TV’ (LDTV).
Lecturas
24 Marzo 2011
Libertad Digital, la última televisión agraciada por Aguirre que se ve obligada a cerrar
ELPLURAL.COM lo anunció en exclusiva el 18 de julio de 2011. Libertad Digital, la televisión de Federico Jiménez Losantos, no era viable económicamente, por lo que sus accionistas asumían que su proyecto televisivo tenía los días contados. Tras muchos meses de negociaciones con diferentes grupos de comunicación, Jiménez Losantos finalmente ha podido deshacerse de las licencias de Televisión Digital Terrestre (TDT) que Esperanza Aguirre le concedió en el año 2006.
En concreto, el grupo Libertad Digital ha decidido vender sus cuatro licencias en la Comunidad de Madrid a la compañía TBN España Media, una cadena evangélica que basa la totalidad de su programación en la emisión de contenidos religiosos. De este modo, los madrileños ya no podrán sintonizar la televisión a través de la cual Federico Jiménez Losantos, César Vidal o Luis Herrero emitían su particular punto de vista sobre la actualidad política española -aunque el programa de Losantos todavía podrá seguirse en Intereconomía Televisión tras el reciente acuerdo que el comunicador alcanzó con Julio Ariza-.
El objetivo de la venta
Aunque Libertad Digital no ha informado de la cantidad económica que recibirá por parte de la televisión evangelista a la que ha vendido sus frecuencias, el grupo empresarial de Jiménez Losantos sí que ha admitido que la operación busca “permitir la continuidad” de su periódico on-line y cadena de radio, medios que también han sufrido de forma dramática la crisis publicitaria que ya ha dejado a miles de periodistas en paro.
El “alpiste” de Losantos
A este respecto, conviene recordar que el propio Losantos reconoció que a su grupo mediático le podía faltar “alpiste” en un contexto en el que los principales canales de televisión conservadores se estaban viendo obligados a suspender sus emisiones. Tanto es así que de las ocho frecuencias que Esperanza Aguirre concedió en 2006 a sus medios más afines, sólo tres continúan emitiendo.
Los agraciados de Aguirre
En su día, el Partido Socialista denunció que Aguirre había procedido al reparto de frecuencias de la TDT como si fuera “su cortijo”, yendo a parar todas ellas a “entornos políticos y círculos de confianza del Partido Popular”. Cabe recordar que los grupos agraciados por Esperanza Aguirre fueron Libertad Digital, 8 Madrid (propiedad de Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid y uno de los empresarios que aspira a hacerse con el control de Telemadrid), Kiss FM (del empresario Blas Herrero), Ver T (propiedad del Grupo Antena 3), EM2 (el canal de televisión del diario El Mundo), Popular TV (cuyo máximo accionista es la Conferencia Episcopal), e Intereconomía TV (de Julio Ariza).
Una programación desastrosa
De todas ellas, a día de hoy sólo siguen emitiendo 8 Madrid (centrando su programación en la redifusión de películas y serios de los años ochenta y noventa), Ver T (que únicamente emite espacios televisivos que fueron retirados de la parrilla de Antena 3), y Kiss FM (donde sólo tiene cabida la emisión de videos musicales). El resto de frecuencias han sido alquiladas a profesores de inglés (como es el caso de EM2), a espacios de la teletienda (como ocurre en la frecuencia de Intereconomía Business), o a canales de temática religiosa (en beneficio de 13TV y Enlace TBN).
Sin rastro de información local
Lo más llamativo es que en el pliego de condiciones del que Esperanza Aguirre se sirvió para adjudicar estas condiciones, se establecía el compromiso de que estas cadenas de televisión debían dedicar el grueso de programación a contenidos locales. A día de hoy, ninguno de estos canales dedica un solo minuto a analizar la actualidad política y social de la Comunidad de Madrid.
Ni pluralidad ni viabilidad
Supuestamente, para proceder a la adjudicación de las frecuencias, el Gobierno de la Comunidad de Madrid también valoró la pluralidad de la oferta informativa, la viabilidad económica de los proyectos y la creación de empleo de los grupos mediáticos que optaban a las licencias. Como prueba de la seriedad con la que se efectúo el reparto, basta con observar la valoración que en su día obtuvo Libertad Digital, la empresa que consiguió la nota más alta en el apartado de “pluralidad de la oferta informativa” y del que se ensalzaba su “muy completa y variada” parrilla de programación.
No vine para quedarme
2013
Javier Rubio decidió abandonar su puesto de dirección en la casa. En aquel entonces ignoraba yo los motivos. Debo decir que la marcha de Javier Rubio provocó un obligado reajuste del organigrama de Libertad Digital. Recuerdo, por ejemplo, que en una reunión mantenida con esa finalidad, Alberto Recarte planteó que alguien debía sustituir a Javier Rubio al frente de Libertad Digital TV. No sé nos ocurría a ninguno quién podría colmar ese vacío y entonces Recarte – siempre he pensado que en broma – dijo:
- ¿Alguno quiere dirigir la televisión?
Apenas había terminado de pronunciar aquellas palabras, Dieter Brandau levantó el brazo derecho y, como si estuviéramos en el colegio gritó: “¡Yo, yo!”.
Reprimí la carcajada en ese momento porque pensé que se trataba de una broma sarcástica, pero no, ¡era verdad! Dieter Brandau se postulaba para dirigir la televisión y Recarte decidió, al fin y a la postre, entregársela.
De Dieter como periodista se puede pensar lo que se quiera. Algunos consideraban que es un chico con chispilla y poco más. Otros lo ven inseguro y, por ello, tendente al despotismo. Yo, personalmente, lo he contemplado siempre como alguien voluntarioso y trabajador que si un día decidiera instruirse y tener un mínimo criterio propio quizá podría llegar a algo. Ahora bien, como director de la televisión de Libertad Digital demostró ser una verdadera plaga bíblica.
Libertad Digital TV tuvo una vida breve, pero excelente en sus primeros tiempos. Ofrecía una programación que nadie daba – incluido mi Corría el año… de Historia o el programa de informática de Isaac Jiménez – y por eso congregaba a una audiencia cansada de otras fórmulas. Por supuesto, su cota de máxima audiencia la tenía con una película de la sobremesa del sábado. Pues bien, una de las primeras decisiones – desastrosas todas ellas – adoptadas por Dieter Brandau fue la de sustituir la película por la repetición del programa de Federico. Sospecho que Dieter, por un lado, creía que la clave no estaba en el producto sino en la hora y, por otro, deseaba adular a Federico mostrándole luego lo que había subido la audiencia que lo veía. Fuera como fuese, la audiencia se desplomó porque la gente no estaba, en términos generales, por volver a ver el programa de Federico y, sin embargo, deseaba distraerse con una película.
Como ejecutiva peor que mal su cometido, Dieter optó por una regla que se aplicaría en la casa – la aplicaría él y alguna otra persona – que podía enunciarse como ‘si yo lo hago mal, que nadie lo pueda hacer bien porque va a quedar demostrado que es posible hacerlo bien’. En poco, poquísimo tiempo, los programas se fueron cayendo de la parrilla de LDTV – alguno de los directores me avisó entonces de que Dieter Brandau en un par de años habría aniquilado la televisión… fue generoso – y todo quedó reducido a la repetición de los programas de radio, anuncios para exterminar ratas y una pitonisa que aparecía por la noche anunciando el porvenir. Por supuesto Dieter Brandau llevó la televisión a la quiebra, pero ¿hubiera podido ser de otra manera?
Yo seguía convencido de que podíamos salvar la televisión y que teníamos que hacerlo, pero mis esfuerzos resultaron inútiles. Federico consideró que lo más adecuado era seguir dando carta blanca a Dieter, Recarte comenzó a decir que la televisión había que venderla y así se cayó la tercera pata de nuestro proyecto.
Logré que se cerrara el acuerdo para la compraventa de la televisión. Fue, ya queda dicho, con TBN y por la cantidad recortada debido a la torpeza de las lumbreras que llevaban la gestión de la empresa. Inmediatamente telefoneé a Federico – no podía ser menos – se puso muy contento.