13 abril 2009

Los diputados Antonio Robles y José Domingo manifiestan su oposición al acuerdo dejando a Albert Rivera como único diputado partidario del pacto

Ciudadanos aprueba hacer coalición con Miguel Durán y Libertas para las europeas tras fracasar sus negociaciones con UPyD

Hechos

El 22.04.2009 el Consejo de la formación política Ciutadans-Partido de la Ciudadanía aprobó presentarse a las elecciones al Parlamento Europeo de ese año bajo las siglas ‘Libertas’ con D. Miguel Durán como cabeza de lista.

Lecturas

¿SE JUGARÁ EL LIDERAZGO ALBERT RIVERA?

AlbertRivera_Ciudadans  El Presidente de Ciudadanos, D. Abert Rivera, apoyó firmemente aquella coalición Libertas, en la que el partido hará coalición con D. Miguel Durán, con el apoyo financiero del grupo irlandés Libertas y con pequeños grupos como el socialista de D. José Luis Balbás o la Unión del Pueblo Salmantina.

JOSÉ MANUEL VILLEGAS, DE CIUDADANOS, SERÁ EL ‘NÚMERO 2’ DE LIBERTAS

JoseManuelVillegas_Libertas  El Secretario de Relaciones Institucionales de Ciudadanos, D. José Manuel Villegas y fimer defensor del pacto con Libertas y el Sr. Durán será el número dos de la lista al Parlamento Europeo tras D. Miguel Durán.

18 Abril 2009

'¡Libertas, morituri!'

Arcadi Espada

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Querido J:

Las vueltas que da el mundo, amigo mío. ¡Hasta ponernos cabeza abajo! Si digo el nombre de Miguel Durán quizá te quedes igual, porque tú has logrado olvidar con más talento. Pero también es posible que entres en desazón, como un níveo personaje de Austen.Miguel Durán. Escribí su nombre en el prólogo de una nueva edición de la biografía de Juan Antonio Samaranch, que escribimos Jaume Boix y yo para la editorial Espasa. Me permitirás citarme, que es sobre todo citarle: «No podemos dejar de agradecer tampoco el interés que se tomaron algunos de sus conocidos [de Samaranch], como Miguel Durán, director de la Organización Nacional de Ciegos en los tiempos en que España era el mejor país para enriquecerse, o Alfredo Fraile, asesor de cualquier imagen opaca, para que abandonáramos la redacción de esta biografía por otro trabajo mejor: por desgracia no pudimos complacerlos». Eran las vigilias olímpicas. Unos meses después de haberle (me) echado a la calle, Durán llamaba a Boix, ya ex director del Diari de Barcelona, y le anunciaba que iba a cumplir el pacto de nombrarlo director de una revista catalana de cuya cabecera tenía la propiedad.Pero teníamos que dejar de joder con ese libro, que ya se estaba ultimando y cuya más profunda honra acabaría siendo, aunque hubo de pasar mucho tiempo, el que Juan Antonio Samaranch la considerase, también, su biografía.

Ésta es una anécdota mínima e inolvidable sobre Durán. Ciertamente: gota derramada en el océano de una época tumultuosa de favores, gestiones y absoluciones, cuando Durán creó en la Once una corporación que abarcaba actividades impropias de su labor social. Pero comprenderás mejor que recurra a ella si te anuncio que Miguel Durán será el candidato de Ciudadanos en las próximas elecciones europeas.¡Durán! Te aseguro que entre todas las hipótesis posibles sobre el futuro del partido que instamos a crear en junio de 2005 ésta figuraría entre las más descabelladas. Y tomo precauciones porque, aunque maltrecho, ese partido Ciudadanos continúa activo y no se sabe qué derivas podrá tomar aún.

En cualquier caso, lo peor es que Durán no viene solo. Si así fuera, aún habría motivos para pensar en el gesto quijotesco y hasta en el arrepentimiento. ¡Quia! Lo acompaña Mr. Declan Ganley, un irlandés nacido en Londres, que lideró la campaña euroescéptica en su país y contribuyó decisivamente al rechazo del tratado de Lisboa. Según los periódicos, Ganley tiene mucho dinero, que proviene de negocios en aluminio, joyería y telecomunicaciones, que se extienden por diversos países del Este. En Letonia llegó a ser asesor del Gobierno y hoy lidera Libertas, una organización paneuropea a la que Ciudadanos aparece prendida con el broche de Durán. Lo que sea Libertas desde el punto de vista ideológico tiene poca importancia saberlo a partir de las propias palabras de Ganley. Él sostiene que defiende Europa, la libertad, la familia y la vida, lo que sirve para defender cualquier cosa. Pero la coalición entre Ciudadanos y Libertas es sumamente espectacular teniendo en cuenta lo que sigue. Tápate:

En Polonia su socio es la Liga de las Familias Polacas. La Wikipedia anota que una emisora del partido, Radio Marja, ha sido criticada por el propio Vaticano por su carácter nacionalista y xenófobo.

En Italia han contactado con La Destra, una escisión del MSI-Alianza Nazional, hecha efectiva tras los primeros viajes de Gianfranco Fini hacia la derecha berlusconiana.

En Chequia, con el Movimiento de Demócratas Independientes.

En Portugal, con Ribeiro, un político próximo a los movimientos salazaristas.

En Francia, con el Movimiento por Francia, el partido de Phillipe de Villiers que compite con el Frente Nacional de Le Pen.

Los datos son del diario Ya, que ha resucitado, como es natural.

Bien está, amigo mío. La cuestión importante no es ni siquiera política. Es psicológica. ¿Qué es lo que habrá llevado a Albert Rivera, y el resto de dirigentes de Ciudadanos, a una decisión tan grotesca? Las posibilidades del partido en las elecciones europeas eran ínfimas. Pero tenía poca importancia; entre otras cosas porque a las elecciones se presentaba y se presenta UPyD, con el articulado caballero Sosa Wagner al frente. ¿No parecía más lógico convocar a los simpatizantes de Ciudadanos en torno a ese candidato? Se objetará que UPyD se ha negado al pacto con Ciudadanos. ¡Y qué importa eso! No hay delito en matar a besos.Y lo que debió hacer Ciudadanos en las europeas debió hacerlo también en España. Es decir, considerar a UPyD lo que UPyD es en realidad (o lo que era antes de Durán y Libertas): algo propio.El principio de la realidad es inexorable en la política y en la vida, y desde la aparición de Rosa Díez, una carismática líder española, Ciudadanos no podía aspirar a ejercer sin ella su plan, ni en Europa ni en la mayoría de lugares de España. Su obligación estratégica era apoyar a UPyD (cristianamente, si tanto apego tiene al formato, es decir, poniendo la otra mejilla) y esperar la maduración de un acuerdo que de un modo u otro habría de llegar.Más precisamente, que llegaría tras las elecciones catalanas, cuando Ciudadanos hubiese revalidado o ampliado su presencia en el Parlamento de Cataluña y UPyD hubiese constatado su carácter residual y la imposibilidad de construir un proyecto político español con esos residuos.

Sorprendentemente, la dirección de Ciudadanos ha decidido acabar con su proyecto político. En Europa, en España. Y en Cataluña.Nunca pensé que Ciudadanos reclutara sus votantes entre el rojerío, sino en una transversalidad de decepción, a veces algo histérica, aunque por lo general muy razonable. Pero, aun dando por cierto que parte de sus votantes fueran lo que se entiende genéricamente por gente de derechas, la coalición con el llamado Libertas, y con Durán y Ganley, es intragable. ¡Ni las más beatillas, que se santiguaban al paso del Rivera desnudo de entonces! Aludía, querido amigo, a la necesaria perspectiva psicológica, porque Ciudadanos participará en la campaña europea a cambio de su pura y simple destrucción.

Creo que el rasgo de carácter más misterioso es el de la autodestrucción.Lo he visto, y lo veo en los individuos, y me consuelo vagamente pensando que una determinada programación errónea del circuito humano es capaz de provocarla. Pero si misterioso es en los individuos, mucho más lo es en los colectivos. Mucho más misterioso y mucho más desmoralizador.

Sigue con salud

A.

24 Abril 2009

Ex-Ciudadanos

Federico Jiménez Losantos

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EN LA POLÍTICA hay dos razones básicas para la supervivencia de un partido: la defensa de unos principios a pesar de su escaso éxito entre la masa social, o el éxito entre la masa social, aunque se cargue los principios por los que se fundó ese partido.Triste es decir que Ciudadanos-Partido para la Ciudadanía ha conseguido sintetizar, a modo de obituario, las dos cosas: la claudicación de unos principios y la presumible desertización de su base social. Y todo lo habrá conseguido Albert Rivera con una sola operación: la alianza con el grupo Libertas, defensor del nacionalismo contra la UE y del catolicismo como referencia en la acción política, amén de otros partidos como el socialdemócrata de Balbás y la Unión del Pueblo Salmantino.

Y para coronar la operación, un militante de UDC, el partido nacionalista catalán que dirige a dos manos Durán i Lleida, y que por azares del destino se llama también Durán, el mismísimo Miguel Durán, brazo armado mediático del PSOE en los años del felipismo.

Si juntar materiales tan distintos ya es de por sí difícil y se presta a confusión entre los electores, reunir todos los ingredientes contra los que se forjó Ciudadanos para aliarse con ellos es casi, casi imposible. Pues lo han conseguido. Y lamento no poder alegrarme de su éxito.

Ciudadanos ha sido el movimiento intelectual y político más ilusionante en los últimos años de la política española. Basta ver lo sucedido en la asamblea que ratificó la decisión de Albert Rivera y el grupo dirigente, que sólo se impuso por 36 a 24 votos. Si de los tres milagrosos diputados de C¿s en el Parlamento Catalán dos están también en contra del acuerdo electoral, mucho tendrá que gastar el multimillonario irlandés de Libertas para convencer a los españoles de que voten al candidato nacionalista catalán y democristiano Miguel Durán. Que probablemente es, para rematar la brillante jugada, el único español invidente al que no apoyará de ningún modo la ONCE.

El Grupo Intereconomía, ama de cría de ese proyecto multipartidista ha logrado dos milagros que no beneficiarán a Rajoy: crear una candidatura visible a la derecha del PP y reforzar a la UPD de Rosa Díez como candidatura de izquierdas para los votantes catalanes de Ciudadanos.

Si en la operación, además de perjudicar al Partido Popular, no se hubieran cargado aquella idea de Albert Boadella, Arcadi y los 14 intelectuales más que llamaron en su manifiesto a crear Ciudadanos, hasta tendría gracia.

26 Abril 2009

Un error histórico

Antonio Robles

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La decisión de C’s de coaligarse para las europeas con el partido Libertas, del millonario irlandés Declan Ganley y con partidos regionalistas y municipalistas engendrados a imagen y semejanza de los partidos nacionalistas llevando como cabeza de lista a Miguel Durán, no solamente es un error, es la voladura sin miramientos de la doctrina de Ciudadanos y una muestra de ingratitud difícilmente explicable hacia todos aquellos intelectuales que arriesgaron su prestigio y hacienda, y hacia todos los militantes que se entusiasmaron, se sumaron y se dejaron la piel en el proyecto.

Que nadie se engañe, en Cataluña ganarse el respeto democrático si defiendes la libertad lingüística y una nación constitucional española de ciudadanos libres e iguales, es muy difícil. Y has de demostrarla y rivalidarla cada día. A los nacionalistas se les supone gente razonable y democrática, mientras, a quienes nos oponemos a su exclusión, toscos y antidemocráticos. Acabar con ese estigma ha costado 30 años de resistencia y coherencia de miles de ciudadanos anónimos, entre ellos muchos de los intelectuales que un día se decidieron sin red a apostar por un proyecto político de raíz ilustrada, beligerante con el nacionalismo y armados con los valores de la ilustración: la Razón, la ciudadanía, la libertad, la igualdad, el laicismo y la soberanía constitucional española. Ciudadanos fue la culminación de ese esfuerzo ético. Y fue posible porque 15 intelectuales dieron fe con sus impecables trayectorias vitales de la legitimidad de unas demandas que hasta entonces estaban criminalizadas. Ahora, con ese pacto contrario a todos esos ideales, se hecha por la borda la herencia ética costosamente acumulada durante años, expulsa a los que creyeron en ellos y rompe todo vínculo con los intelectuales.

Libertas es la apuesta personal de un extravagante millonario irlandés que hasta ahora se ha caracterizado por oponerse al Tratado de Lisboa y al aborto. En realidad es una marca vacía que otorga franquicias en los distintos países europeos donde está implantado. La mayoría de esas franquicias son de partidos reaccionarios políticamente y ultracatólicos. Libertas en Francia, está liderado por el Movimiento por Francia. Nacido en 1994 se ha caracterizado por el «no» al Tratado de Maastricht y está liderado por Philippe de Villiers, un político situado a la derecha de Le Pen, contrario a la Construcción europea, hostil a la laicidad, muy nacionalista, contrario al aborto, incluso en casos de violación, y a la contracepción, enemigo de la homosexualidad y de los derechos que pudieran derivarse de sus uniones matrimoniales, tanto de tipo fiscal, sucesiones, patrimoniales, etc. Contrario a la construcción de mezquitas, sus proclamas contra la islamización de la sociedad francesa y su apuesta por el restablecimiento de fronteras en la UE le han situado en el racismo cultural más duro. Es incluso partidario de la «preferencia nacional» a la hora de acceder a un puesto de trabajo o a una vivienda. Los eslóganes de Libertas en campañas electorales nos dan cuenta de su extremo nacionalismo: «La derecha patriótica del gobierno», «Construcción Europea de los Pueblos».

Libertas Malta es un partido ultranacionalista que no tiene empacho en poner por orden, el orden de sus principios: Nación, Libertad (Estado mínimo), Democracia, Seguridad, Comunidad (geografía, tradición, herencia y sentido de la identidad), Elección, Empresa y Desregulación. Como la destra italiana, sus valores son propios de la ultraderecha (no en el sentido democrático, sino en su posición geográfica en el espectro ideológico).

Pero es quizás La liga de las Familias Polacas en Polonia, donde Libertas alcanza los valores más reaccionarios. Es claramente antieuropeísta, ultracatólica, antisemita y contraria a la homosexualidad y la eutanasia. El propio vaticano ha reprobado su emisora Radio Marja por su carácter nacionalista y ultracatólico. Su clara mentalidad ultraconservadora llevó a su eurodiputado, Maciej Giertych (padre del líder de la Liga de las Familias Polacas, Roman Giertych), a defender a Francisco Franco, «salvador de España y la Iglesia».

No parece asumible que podamos ir en coalición con partidos tan contrarios a nuestros propios principios, ni podríamos asumir formar parte de sus idearios si la coalición logra un grupo parlamentario propio. Engañarse con un pacto exclusivo para estas elecciones que salve los exabruptos ideológicos más extravagantes de estos partidos, es suicida. Ni disculpa éticamente los medios para conseguir representación parlamentaria, ni podríamos soportar la campaña mediática contra valores que no son nuestros, pero que inevitablemente nos encadenarían a ellos. Evidencia tan obvia, da casi pudor escribirla.

Las contradicciones con nuestro ideario no se acaban con Libertas. Unión del pueblo Salmantino (UPS) es un partido regionalista y municipalista, cuyo origen debería bastar para salir corriendo. Su fundador y presidente, Moreno Balmisa fue expulsado del PP por fraude electoral.

Pero si no bastase con eso, la conclusión de su ideario es precisamente lo contrario del ideario de Ciudadanos: «El fundamento de Unión del pueblo Salmantino es defender lo nuestro y a los nuestros y que las próximas generaciones salmantinas, hereden una tierra mejor y con más posibilidades». Identidades colectivas frente a derechos individuales, territorio frente a ciudadanía. Y si no fuera suficiente tanta humillación, su página web nos informa que en marzo del 2006, UPS se coaligó con el partido regionalista Unión del Pueblo Leonés (UPL). Ese que propugna la separación de Castilla y deja por las tapias lo de «León sólo» y «Puta Castilla». La misma monserga de «puta España» de nuestros nacionalistas. Y como no hay nacionalismo que se precie sin lengua propia, éste también reivindica la suya. Propugna la enseñanza en las escuelas de una jerga que llaman lengua lionesa y que no es más que una recopilación de arcaísmos, vulgarismos y localismos del castellano. Preconizan una identidad propia como los más rancios nacionalismos, inventándose una nación leonesa. Una más.

El Partido Socialdemócrata (PSD), convertido de la noche a la mañana en PSDE, es el tercero. Los trásfugas Tamayo y Balbás han sido relacionados por la prensa con el primero. José Luis Balbás, me ha asegurado por teléfono que él no tiene nada que ver con el cambalache.

Construir un reconocimiento público cuesta mucho. «Hoy todos quieren ser ingenieros», decía Gala, «pero se niegan a hacer esfuerzo alguno por conseguirlo». Hay una generación de jóvenes impacientes, dispuestos a saltarse las reglas y los principios con tal de conseguir el reconocimiento público y disfrutar del paraíso.

Ciudadanos no es eso, ni sus militantes merecen ser confundidos con este cambalache.

Antonio Robles