6 agosto 2003

Aunque el asunto no guarda relación alguna con la causa de la investigación, el 'Tamayazo', abre la sospecha de que Romero de Tejada esté cobrando fraudulentamente por trabajos que no realiza

Comisión Tamayazo – Ricardo Romero de Tejada (PP) queda en evidencia al olvidar declarar su relación con una empresa de fotocopias de la que cobraba como asesor

Hechos

El 5 y el 6 de agosto de 2003 D. Ricardo Romero de Tejada, Secretario General del PP en Madrid, fue interrogado por una comisión de diputados en la Asamblea de Madrid.

Lecturas

PRISA/PSOE DEJÓ EN RIDÍCULO A ROMERO DE TEJADA, QUE DESCONOCÍA LA EMPRESA POR LA QUE ESTABA EN NÓMINA:

romero_tejada_pais  Durante su intervención en la Comisión de Investigación, D. Ricardo Romero de Tejada fue preguntado por el representante del PSOE, D. Modesto Nolla, si tenía alguna relación con el empresario Sr. Sánchez Lázaro. A lo que este reconoció que tenía alguna vinculación con el sector ganadero. Quedando la duda en ese momento en por qué el PSOE preguntaba por un empresario cuyo nombre no había salido hasta ese momento vinculado a nada de lo que se trataba en esa comisión. Al día siguiente la Cadena SER desveló que D. Ricardo Romero de Tejada estaba en nómina de una empresa de fotocopias del Sr. Sánchez Lázaro. El hecho de que un hombre desconozca – o ‘olvide’ – la empresa que la tiene en nómina, hacía cuestionar que de verdad estuviera ejerciendo ese trabajo, en un aire chanchullero del que el Secretario General del PP madrileño tenía difícil zafarse. Fue un tanto para la sinergia PRISA/PSOE: El tema no tenía nada que ver con ‘el Tamayazo’, pero el político, había quedado en ridículo.

07 Agosto 2003

Mentiras bajo palabra

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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El secretario general del PP de Madrid cobra un sueldo mensual de una pequeña tienda de reprografía propiedad de un poderoso grupo empresarial (encabezado por los hermanos Sánchez Lázaro) con intereses en el sector inmobiliario, según reveló ayer la cadena SER y admitió luego el interesado ante la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid. Romero de Tejada dijo que la víspera, cuando le preguntaron por su relación con ese grupo empresarial, «no había caído» en el detalle de que trabaja (como asesor, dijo) en esa pequeña empresa que le paga un sueldo mensual y le tiene inscrito en la Seguridad Social. Como es inverosímil que nadie pueda olvidar algo así, es lógico concluir que a Romero de Tejada no le parece excesivamente presentable esa relación; en todo caso, es evidente que tenía interés en ocultarla. ¿Por qué?

Quizá sea porque se trata de una mera cobertura formal, de una ficción para justificar un sueldo y, sobre todo, como casi admitió, de un pretexto para seguir cotizando con vistas a su jubilación. Se trataría, entonces, de un favor que unos empresarios hacen a un político. Sería arriesgado asegurar que a cambio de algo, pero muy ingenuo descartarlo. Que una vez desvelada la relación, Romero de Tejada la presentase como algo normal es incoherente con que la víspera tratase de esconderla; es en cambio coherente con que considerase «de lo más natural» que un promotor inmobiliario hiciera de introductor de unos concejales ante el secretario general para proponer un determinado pacto municipal.

Es posible que la comisión de investigación no esclarezca la trama inmobiliaria que, según el PSOE, hay detrás de la espantada de los diputados Tamayo y Sáez; pero está revelando la existencia de pautas de comportamiento indicativas de una mezcla entre intereses públicos y privados que, como mínimo, deberían ser investigadas por un organismo especializado, como la Fiscalía Anticorrupción. Es decir, por un organismo sin las limitaciones que el PP ha introducido en la comisión parlamentaria respecto a documentación y comparecientes. Algunos antecedentes del grupo empresarial que paga su sueldo a Romero de Tejada más bien refuerzan esa necesidad.

La evidencia de que el secretario general del PP de Madrid ha tratado de ocultar la verdad sobre un tema relacionado con su interés personal obliga a desconfiar de otras afirmaciones suyas sólo avaladas por su declaración de que él «nunca miente»; por ejemplo, sobre su grado de conocimiento de lo que tramaba Tamayo; tal vez no supiera nada, pero ya no puede creérsele bajo palabra. Cada día hay más motivos para que el nuevo fiscal anticorrupción intervenga.

14 Agosto 2003

El arte de dimitir

Eduardo Haro Tecglen

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El secretario general del PP en Madrid, Romero de Tejada, da lección en el arte de dimitir. Acusado de cobrar de una fotocopiadora que sospechosamente tenía la contrata de algunos ministerios, descubiertas sus conversaciones con los tránsfugas del PSOE, Romero ha dimitido: pero solamente de su puesto de empleado de la fotocopiadora. Sublime. Fritz contaba a Otto que había descubierto a su esposa engañándole en el sofá del salón: «Pero he vendido el sofá», decía digno y lleno de honor. El PP está haciendo un papel más bien estúpido en la comisión de investigación de la Asamblea. Era repugnante el interrogatorio de Beteta al representante de la empresa Agecovi acusándole de «brazo armado del PSOE», después de haberle machacado con las mismas preguntas durante horas. Recordaba al Núñez que interrogó al marido de Ruth Porta: apretando siempre un mismo tornillo pasado de rosca. Estas gentes de ideas únicas, como sus consignas, no tienen por dónde salir. Imagino que toda la trama de la derecha constructora y gobernante tenía ya prevista la inquisición posterior: hay que acusar al PSOE. Se lo mandaron, y así hacen mientras lo que se va descubriendo es el tinglado: lo que ya se sabía desde el primer momento.

Pensé que era inútil la comisión de investigación porque, dada la mayoría imperante, y la presidencia, y el carácter correoso del PP, y su seguridad en el poder final, no iba a resolver nada. Ahora creo que vale para algo: para desenmascarar. Esto es así, ellos son así, y la televisión no es una televisión-basura como dice Aznar, sino un excelso medio que equivale al «luz y taquígrafos» con que definía Prieto la democracia. La basura está más allá de la pantalla: está en la vida, y se asoma. La basura es el «torso nuto» de Gil, abanicándose a lo reinona, en el Palacio de Justicia; o los concejales de Marbella escoltados por antidisturbios mientras iban a votar la moción de censura, después de haber estado escondidos en hoteles: como inventó el PP en las jornadas de Madrid.

No puedo hacer más que agradecer a las televisiones que pueden que paseen su espejo por los palacios de la mala vida, por los antros del poder oscuro iluminándolo con sus reflectores. «Espejo oscuro», decía san Agustín. Y los primeros planos de las jetas de las ricas gentes de la corte de los milagros. Pero ha dimitido uno: el chico de la fotocopia.