2 junio 1966

Congo/Zaire: La dictadura de Mobutu ahorca al ex primer ministro Kimba y a otros tres líderes opositores

Hechos

El 2 de junio de 1966 fue ahorcado Evariste Kimba.

Lecturas

Mobutu es dictador del Zaire desde noviembre de 1965. 

El ex primer ministro de El Congo, Evariste Kimba, y sus colaboradores Jerome Anany, Emmanuel Bamba y Alexandre Mahamba, han sido ahorcados este 2 de junio de 1966 ante 200.000 personas, en Léopoldville, la capital del Congo.

Los cuatro dirigentes políticos habían sido detenidos hace tres días, y fueron juzgados por un tribunal especial, acusados de haberse vendido al imperialismo y de haber trabajado al servicio de intereses de países extranjeros.

Declarados culpables han sido ejecutados apenas 48 horas más tarde.

Todo parece indicar que el gobierno presidido por el general Joseph Mobutu – que llegó al poder tras el golpe de Estado del 25 de noviembre de 1965 – está decidido a acabar con cualquier forma de oposición.

Mobutu será derrocado en 1997.

El Análisis

Zaire: la horca como mensaje

JF Lamata

En apenas 48 horas, el régimen de Joseph Mobutu ha demostrado de qué está hecho: velocidad para eliminar adversarios y una frialdad que hiela la sangre. El ex primer ministro congoleño Evariste Kimba y tres de sus colaboradores —Jerome Anany, Emmanuel Bamba y Alexandre Mahamba— fueron detenidos, juzgados sumariamente por un tribunal especial y ahorcados el 2 de junio en Léopoldville, ante una multitud estimada en 200.000 personas. La acusación: haberse vendido al “imperialismo” y servir a intereses extranjeros. La realidad: oponerse, de una u otra forma, al nuevo amo del Zaire.

Mobutu, que tomó el poder en el golpe del 25 de noviembre de 1965, no ha necesitado un año para mostrar que su régimen no tolerará disidencia. El mensaje es doble: hacia dentro, un aviso a cualquier político que sueñe con desafiarle; hacia fuera, una imagen de control absoluto, destinada a tranquilizar a sus aliados. Porque Mobutu, lejos de ser un paria internacional, goza de la benevolencia de Bélgica —la antigua potencia colonial— y de Estados Unidos, que ven en él un dique sólido contra cualquier avance comunista en el corazón de África. En plena Guerra Fría, un dictador útil siempre encuentra asiento en la mesa de los bienvenidos.

Lo ocurrido en Léopoldville no es solo un episodio trágico de justicia sumaria; es un símbolo de la deriva que amenaza al país. Un Congo que, tras la independencia de 1960, pasó de la ilusión al caos, y del caos a una dictadura que se presenta como orden. Pero la horca pública, presentada como escarmiento, anuncia que la estabilidad prometida por Mobutu tendrá un precio: el silencio forzoso, la eliminación física de la oposición y una sumisión total al poder personal del mariscal-presidente. Zaire amanece más mudo, más temeroso… y más atado a los hilos de la Guerra Fría.

J. F. Lamata