12 marzo 1966

El Partido Comunista de Indonesia es el tercero que más afiliados tiene después del PCUS y el de China y ahora quedará fuera de la legalidad

El dictador de Indonesia Sukarno, forzado a nombrar jefe de Gobierno a Suharto como dique de contención al comunismo

Hechos

El 12 de marzo de 1966 Suharto asumió la jefatura del Gobierno de Indonesia.

Lecturas

En octubre de 1965 se produjo una intentona comunista en Indonesia. 

El presidente indonesio, Sukarno, entrega el control del gobierno al general Suharto, jefe de estado mayor (Sukarno permanece como Jefe del Estado, aunque su poder queda en gran medida delegado a Suharto).

Nada más jurar su cargo el nuevo primer ministro ha prohibido el Partido Comunista. El temor de Sukarno a que se repita otro intento de golpe de estado comunista como el del pasado 1 de octubre de 1965 ha llevado a entregar la dirección del país a un militar anticomunista.

En marzo de 1967 sobre la formación de la dictadura de Suharto.

El Análisis

Indonesia: del poder de Sukarno al ascenso de Suharto

JF Lamata

Hasta hace pocos meses, Ahmed Sukarno parecía un líder indiscutible. Desde la independencia, su figura se había confundido con la de Indonesia misma: un presidente con poder absoluto, árbitro entre las distintas fuerzas políticas y capaz de mantener un delicado equilibrio entre nacionalistas, islamistas y comunistas. Pero el fallido golpe comunista de octubre de 1965 cambió el tablero. La reacción rápida y eficaz del general Suharto no solo frustró la asonada, sino que le convirtió en el rostro de la autoridad militar y en el nuevo garante del orden, relegando a Sukarno a un papel cada vez más ceremonial.

El nombramiento de Suharto como jefe de Gobierno en marzo de 1966 consolida esta nueva realidad. Sobre el papel, Indonesia vive un reparto de poder: Sukarno conserva la jefatura del Estado, mientras Suharto dirige el Ejecutivo. En la práctica, muchos observadores creen que el verdadero hombre fuerte del país es ya el general, y que el presidente ha pasado a ser un símbolo, una figura decorativa que conserva el cargo por respeto a su papel histórico, pero sin control efectivo sobre la política nacional.

El viraje estratégico es evidente. Si bajo Sukarno Indonesia parecía navegar en aguas más próximas a la órbita soviética y cultivaba relaciones cordiales con el poderoso Partido Comunista local, hoy la situación se invierte: el PKI ha sido aniquilado, el Ejército dirige el país y los gestos hacia Washington se multiplican. Estados Unidos, preocupado por la expansión comunista en el sudeste asiático tras la caída de Vietnam del Sur, ve en Suharto un socio fiable y en esta nueva Indonesia una barrera clave. El país que hasta ayer practicaba el equilibrio entre Este y Oeste parece hoy inclinarse decididamente hacia uno de los bandos.

J. F. Lamata