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Conmoción en el Barça: Messi, el capitán del equipo anuncia por burofax que quiere abandonar el Barça pese a quedarle un año de contrato

HECHOS

El 26 de agosto de 2020 se hizo público que

27 Agosto 2020

Cristiano y Messi, obsesiones recíprocas

Alfredo Relaño

A Cristiano le amargaba la vida que a Messi le mimaran más que a él. Cada vez que el Barça le subía a este el sueldo, se sentía desdichado y daba la murga: “Estoy triste”. Florentino, que nunca le tragó del todo, acababa aflojando la mosca a desgana, sabedor de que cada mejora provocaba la cola de los que se llamaban a la parte. Pero la brecha se fue agrandando, Messi cada vez le sacaba más y más distancia en el sueldo a Cristiano, este agrió más sus quejas y Florentino le dio salida en el momento oportuno. El desacierto fue no comprar goles que compensaran su salida. Prefirió las grúas a los goles.

Messi ha sufrido una obsesión recíproca: las Champions. Las cuatro en cinco años que ganó el Madrid con Cristiano deslucieron la riada de títulos del Barça de Messi. Él lo llevaba dentro y lo soltó con lo de “esa copa tan linda y tan deseada”. Luego han sido frecuentes las alusiones a que “así no nos da para ganar la Champions”. Las bajas de Puyol, Xavi e Iniesta desmontaron un equipo que Bartomeu no supo reconstruir, en parte porque malgastó los 222 millones de Neymar, en parte por las barbaridades gastadas en las renovaciones de Messi y su camarilla. La plantilla es la más corta y la más cara en sueldos.

Ahora manda un burofax, que es como mandar a los padrinos, y me parece muy desagradecido. Lo manda, ojo, justo al saberse que la renovación comienza por su cuate. Messi llegó al Barça siendo un niño necesitado de tratamiento, creció en la mejor academia del mundo y fue la perla de un grupo extraordinario que sin él, por cierto, ganó un Mundial y dos Eurocopas. Sin ellos él no ha ganado nada con Argentina. Y se le ha echado en falta en las grandes debacles europeas. Bartomeu ha cometido muchos errores, pero el peor ha sido permitir que Messi y su grupo fagocitaran el club.

26 Agosto 2020

Por burofax

Vicente Jiménez

Tiempo habrá de consignar las verdaderas razones de la descomposición institucional y deportiva que ha llevado a que el jugador más importante en la historia del Barça deje el club de forma tan lamentable, por burofax, y en el peor momento de la entidad. Todavía queda mucho por ver y será entonces cuando se podrá concluir, con argumentos contrastados y no con conjeturas en caliente, si el cáncer anidó en el vestuario o en la junta directiva. O en ambos. Y desde cuándo. Si la salida del argentino se produce en estos términos, el de Bartomeu será un fracaso sin paliativos. La duda es qué papel corresponde a Messi en la tragedia (comedia para muchos).

A un presidente no se le piden goles, ni evitar desde la grada el 8-2 del Bayern. Eso es trabajo de otros, y otros son los que deben responder por ello. Pero sí corre por su cuenta dotar al club de las condiciones que garanticen que el mejor futbolista del mundo pueda ser eso, el mejor. No es un logro inalcanzable. De ello dan cuenta los 34 títulos logrados por Messi con el Barça, sus seis Balones de Oro y el mismo número de Botas de Oro. Es decir, esta era una feliz historia de éxitos sin fin que podía y debía haber acabado lo mejor posible.

Todavía se está a tiempo. No de retener al argentino, sino de evitar que su salida se produzca por la puerta de los juzgados. Ni el Barça debe tener cuentas pendientes con Messi, ni Messi con el Barça. Convendría que ambos eligieran el camino menos dañino para la entidad. Messi tiene una sartén por el mango: es inviable su permanencia a disgusto y el club debe valorar la posibilidad de sacar dinero de la operación, si esto es posible. Pero el Barça también tiene su sartén: el contrato de Messi fija una fecha límite de salida y llevar el tema a los tribunales podría ser largo y agotador para quien desea retomar sus éxitos en otro club.

Bartomeu es un presidente zombi que se ha comportado como si el club fuera él. Pero Messi corre el riesgo de caer en el mismo error: confundir al presidente y su junta con el club. El Barça es otra cosa. Conviene distinguir esto con claridad. La actitud de Messi desde el desastre con el Bayern, sin un solo mensaje para la afición en un momento tan duro, y su burofax no son el camino. Ni siquiera la denunciada incompetencia de la directiva justifica ese proceder. Los que han sido los mejores años en la historia del club se merecen otra cosa. Además, ese burofax convierte al jugador, voluntaria o involuntariamente, en un agitador electoral por el subtexto que encierra: si Bartomeu dimite yo podría seguir. Sorprende este proceder en un hombre tan pausado, reservado y atento siempre con la afición. Tiene algo de provocación, genera un ruido que no favorece a nadie y deja víctimas por doquier (LaLiga, su prestigio e interés, entre otras).

Messi tiene todo el derecho del mundo a acabar su carrera lejos de Barcelona. Nadie dio al Barça lo que él. Y el club tiene el mismo derecho, y tal vez la obligación, de hacer todo lo posible para que el jugador engrose la lista de los one club men. Pero ambos deberían ser más cuidadosos con la fibra sobre la que se construyen los clubes: los sentimientos, que requieren de un linimento especial. Los madridistas no acuden a Cibeles a celebrar el superávit del club, ni los culés a Canaletas para dar vítores a la permuta de terrenos del Miniestadi. Es otra cosa.

Messi y Bartomeu pasarán. Los socios, por ese misterio que es el fútbol, seguirán donde han estado siempre. Los que con razón temen la decadencia del club se merecen algo mejor que un cruce de burofaxes y el silencio de los protagonistas. Un optimista diría que tanto el futbolista como el presidente tienen ante sí la oportunidad de cumplir con la tarea del héroe: Messi continuando, Bartomeu renunciando. No parece posible. Pero de ellos depende no ya un final incruento, sino simplemente un final decente. Lo que comenzó con una servilleta no puede terminar con un burofax.

26 Agosto 2020

Barcelonismo dolorido

Santi Nolla

a decisión de Messi de abandonar el Barça, comunicada ayer a través de burofax, dejó dolorido al barcelonismo. Leo forma parte de la mejor historia del FC Barcelona. Él contribuyó a construirla y este final es muy triste después de un 8-2 en Champions ante el Bayern, tras no haber ganado nada en la temporada, con elecciones convocadas para marzo, un nuevo proyecto con Koeman y el adiós de Suárez Vidal , de momento. Messdebería haber acabado su carrera en el Barça, pero ha decidido marcharse ahora, comunicándolo 24 horas después de que el nuevo técnico le dijera a Suárez, su compañero del alma, que no contaba con él para el futuro. Leo explicará un día el porqué del adiós y será interesante escucharlo. Con su marcha es más evidente que acaba un ciclo. Los buscadores de culpables ya tienen a Bartomeu , a los que les interesa el Barça por encima de todos necesitarán conocer toda la película con el máximo rigor.

MESSI SE QUIERE IR. ESO ES CLAROY el club quiere que se quede. Eso también. Ya están repartidas todas las bofetadas, con lo que sería interesante pensar en qué es lo más interesante para todos. No se ha podido alcanzar un acuerdo, porque Messentiende que su marcha no está sujeta ni a contrato ni a cláusula y puede irse gratis, mientras el FC Barcelona cree que para marchar debe abonar los 700 millones de la cláusula. Las diferentes interpretaciones pueden acabar en los tribunales. En el orden práctico hay que ir contestando a varias preguntas: ¿Debe irse Messi a reforzar a otro equipo sin dejar ni un duro en caja? ¿Ha de ser inflexible el club en el pago de los 700 millones como único argumento? ¿Es posible entenderse, sentarse, seguir este año y preparar una marcha al nivel del personaje? ¿El Barça debe tirar ya esta temporada, dimitir el presidente y la Junta, que venga una gestora, convocar elecciones y perder el mercado de fichajes o resistir el pulso? ¿El adiós de Messi debe ser por burofax? De momento, más dolor y poco tono de acuerdo

26 Agosto 2020

Un error en tres tiempos

Xavier Bosch

Bartomeu insiste que el Barça está en una crisis deportiva. Para llegar al cataclismo, provocado por el 8-2 como consecuencia de un año y medio de fútbol sumamente pobre, incluso él sabe que se equivocó por tiempos. Ahora, a toro pasado, es más fácil, por parte de todos, interpretar esos momentos. El presidente se equivocó al seguir confiando en Valverde tras el fiasco de Anfield y la final de Copa regalada al Valencia. El 10 de mayo de 2019, sólo tres días después del 4-0 de LiverpoolBartomeu Mestre Segura Abidal tomaron un avión privado para intentar convencer a De Ligt de que se convirtiese en central del Barça. En el viaje de ida a Amsterdam, con el calentón por no haber llegado a la final de la Champions, se decidió que Valverde no seguiría. Ya en ese trayecto sonó el nombre de Koeman . Un año en blanco después, Ronald llega por fin al banquillo del Camp Nou. Del avión, sólo queda el presidente. Mestre dimitió hace un año, Segura renunció después y ahora acaba de largarse Abidal diciendo que no había conseguido hacer los cambios que quería realizar. Por ejemplo, el del entrenador. Algo pasó para que Bartomeu cambiase de opinión y, a pesar de todo, mantuviese a un honesto Valverde , que había ganado dos Ligas consecutivas.

Ya en la víspera de la final de Copa ante el Valencia, el 25 de mayo, todos los culés entendimos que Valverde seguiría cuando en rueda de prensa conjunta de Piqué Messi , el argentino dijo: “Sinceramente, creo que el míster hizo un trabajo impresionante. En la eliminación no tuvo culpa de nada. Nosotros somos los únicos culpables”. A pesar de perder también esa final copera, casi sin competir, Valverde empezó la temporada 19-20.

Bartomeu se equivocó, en segunda lugar, en echar al entrenador a mitad de Liga con el pretexto de darle un nuevo “impulso” al equipo, por más rendido que pudiera parecer Valverde . Y, especialmente, se equivocó al echar al entrenador sin tener un recambio a punto. Xavi , como primera opción, supo ver que no era el momento y negoció para que le dijeran que no. Koeman , como plan B de enero, tenía la máxima ilusión de disputar en junio la Eurocopa con Holanda, sin poder saber, entonces, que la pandemia se cargaría la competición. Así, contra las cuerdas y tras dos negativas retransmitidas prácticamente en directo, se contrató de un día para otro a Quique Setién , que había mostrado un buen fútbol con el LugoLas Palmas y el Betis, y que en su última visita al Camp Nou nos había dado un revolcón, con un Junior Firpo excepcional. Se habría dejado cortar un dedo por jugar con Cruyff , ¿qué más queríamos? No fue culpa de Setién que, en un abrir y cerrar de ojos, pasase de las vacas de Liencres a las vacas sagradas.

Al primer partido, el equipo dio más de 1.000 pases. A la primera semana, los GPS y demás marcadores del equipo ya daban un mejor tono físico. A los 15 días, en la Gala de MD, el familiar de un futbolista iba contando, de pie y en la mesa, que estos entrenadores que hablan mucho es porque no saben qué decir. En dos semanas, pues, Setién ya había perdido encanto en el vestuario. Tras la pesadilla del confinamiento, ya no lo recuperó. Eder Sarabia , de talante intenso y hablador, era visto como un pesado sin galones. El “¿cuántas Ligas has ganado tú?” sonó más de una vez. Luego, en las pausas de hidratación, todos nos dimos cuenta del menosprecio hacia un tándem que ya iba de capa caída. Setién , que no ganó ni un solo partido ante los grandes, no hubiese continuado ni ganando la Champions de puro bollo. La crisis de Vigo fue la sentencia y la noche de Osasuna –cuando el Madrid se proclamó campeón- la ejecución.

Antes del BayernBartomeu ya había contactado con el recambio. Sondeó a Xavi en julio. Firmó a Koeman en agosto. Un año y un drama después, al fin dio con la tecla.

Me ha gustado

Hansi Flick, el impulso era esto

Desde que la Champions es Champions, no había pasado que un equipo que había tenido que relevar a un entrenador a media temporada ganase el campeonato. Hasta que, en 2012, un inexperto Roberto di Matteo tomó las riendas del Chelsea en marzo, después que Abramovich se hubiese cargado a Villas Boas. Y el Chelsea ganó su Champions con un entrenador que ya había echado seis meses después. Zidane, en 2016, ganó una Champions con el Madrid que había empezado la temporada con Rafa Benítez. De nuevo, un equipo en crisis fue capaz de rehacerse y legar a ser campeón de la competición más importante. Así pues, el Bayern se ha sumado a la nueva moda de hacer una crisis en el primer tercio de la temporada y terminar el curso como motos. El 1 de noviembre de 2019, el Eintracht de Frankfurt le metió un 5-1 al Bayern. Los muniqueses quedaban cuartos en la clasificación de la Bundesliga, a 4 puntos del Borussia MonchengladbachRummenigge se cargó a Niko Kovac y puso a uno de la casa, Hans Dieter Flick. El resto es historia. Liga, Copa y Champions. Triplete con un rodillo futbolístico, con todos los partidos de la Champions ganados, 100% de victorias en 2020 y 29 victorias de los últimos 30 partidos sin derrota. El impulso era esto.

No me ha gustado

Al César lo que es del César

Alphonso Davies es el jugador revelación del año. El joven canadiense del Bayern se doctoró ante el Barça y, aunque en la final de la Champions lo pasó mal en defensa y no pareció el mismo en ataque, ya ha demostrado que es el lateral izquierdo del próximo lustro. Publiqué, la semana pasada, que el Barça lo pudo tener por 5 millones y no los quiso pagar. Los implicados en el tema han tenido interés en precisar y completar mi información poco ajustada. La película de los hechos es la siguiente: quien da el primer aviso del talento del jovencísimo jugador del Vancouver es Bojan Krkic padre, ojeador del BarçaPep Boada sí hace el primer viaje para verle jugar. José Mari Bakero es quien va a verlo por segunda vez. Todos los informes que hay en el club son muy positivos. Hasta el punto que el propio Bakero es quién cruza el Atlántico y se va a Canadá a hablar con el agente y la familia del jugador, antiguos refugiados de Liberia que se exiliaron a Edmonton cuando el chaval tenía 5 años. El Barça, pues, sí puso 5 millones sobre la mesa, con la posibilidad de llegar hasta 8 en variables. Esta fue la oferta culé. El Bayern de Múnich ofreció 12, los pagó y se llevó al jugador.

MALA LECHE

1. Pacheta coge el Elche en Segunda B en 2018. Sube a Segunda A. Ahí queda séptimo en la clasificación, juega el playoff y sube a Primera en 2020. Tres días después, le echan. En Elche, también, “con todos los honores”.
2. Gerard Piqué, en el césped de Lisboa, fue el primero en ofrecerse para marcharse. Koeman no le ha nominado para irse. Como diría el mismo, “se queda”. Mejor para el Barça.
3. Viendo que Koeman llamaba a Luis Suárez y Arturo Vidal, ¿Pepe Costa habrá apagado el móvil por si a Ronald se le ocurría llamarle?
4. Óscar Ruggeri lo está petando en la red. Primero por sus desaforadas críticas a Piqué, ayer por decir que es una locura prescindir de Suárez. La pregunta es: ¿Quién es aquí Ruggeri para que le demos tanta bola? Si criticas, ¿ya eres entorno?

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