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Messi pide "cambios" en el Barça

La derrota 2-8 del Fútbol Club Barcelona ante el Bayern provoca el despido fulminante del entrenador Quique Setién y su reemplazo por Koeman

HECHOS

El 17 de agosto de 2020 el Sr. Quique Setién fue destituido como entrenador del Fútbol Club Barcelona y reemplazado por Ronald Koeman

18 Agosto 2020

La pentocracia resabiada del Barça

Alfredo Relaño

La cuestión del Barça es que el mando lo lleva una camarilla del vestuario, una especie de pentocracia resabiada ante la que Bartomeu se ha visto impotente. Hablo de Messi, Piqué, Luis Suárez, Busquets y Jordi Alba. Por ellos pasa todo. En torno a ellos, algunos medran (Arturo Vidal…), otros flotan (De Jong…), otros se marchan (Coutinho…). Valverde quiso desmontar eso y saltó. Ellos pensaban en Xavi o Koeman, pero la cosa acabó en Setién, con el que se han hecho un llavero. Culpa suya, en parte, porque va por el mundo con la adherencia indeseable del joven Sarabia. Al tercer día ya le dijeron que lo apartara, no hizo caso y…

Conste que los entiendo. Se sienten sinceramente como lo mejor del club. Miran con escepticismo los manejos de la directiva, han tenido (hasta Lisboa) el fervor de todo el barcelonismo y piensan que todo lo que sale mal es porque no les hacen caso. Porque no vino Neymar y sí Griezmann, porque se malgastó el dinero de aquél en Coutinho y Dembélé, porque la plantilla se quedó corta… No piensan que se quedó corta por todo lo que ganan ellos, mejorados una y otra vez. Así que pierden por ocho y Piqué dice que no hay que mirar al equipo ni al entrenador, sino más arriba. Son la plantilla mejor pagada del mundo, pero en eso no caen.

Después del brindis al sol de Piqué vino ayer la Junta Directiva, de la que se esperaban fantasías, de nuevo los montes que truenan entre dolores de parto y al final alumbran un ratón, ese comunicado que se retrasó horas. Pero, ¿qué otra cosa se puede hacer? El cable rojo es Messi, pero ¿quién lo corta, si es él mismo quien tiene las tijeras? Sus próximos deslizan que quizá se haya enfadado, que quizá se marche, y la mera sugerencia paraliza los ánimos de quienes no pudieron enfrentarse a él en su día. Y también hay que entenderlos: ¿quién lo hubiera hecho? La catarsis que necesita el Barça va a ser endiabladamente difícil.

18 Agosto 2020

Ahora sí, fin de ciclo

Gerard López

Cuando se suelen pedir explicaciones sobre la mala marcha de un equipo, la respuesta es habitualmente la misma: “Las valoraciones, a final de temporada”. Pues bien, hemos llegado a ese punto y es momento de poner nota a la campaña del FC Barcelona. Así a bote pronto, cualquier primera sensación sobre el curso del equipo azulgrana es totalmente negativa, triste y frustrante. La impotencia que siento después de haber visto la forma tan esperpéntica como ha terminado todo esto es muy grande. Todos los caminos llevan únicamente a una única dirección: hay que reconocer que la temporada ha sido pésima y que son necesarios cambios a gran escala, de verdad. Nada de parches.

Todo lo que ha sucedido esta temporada, sobre todo tras la debacle del otro día en Lisboa, nos lleva a pensar que ha terminado un ciclo. Comenzando por el entrenador, casi siempre el eslabón más débil, el primero que salta y el primero que recibe. En el caso de Setién él mismo asumió en rueda de prensa que después de una derrota así era casi imposible no pensar en otro escenario que no fuera su destitución. Ni él mismo tenía fuerzas para seguir y fue fulminado ayer. Pero es que a mi juicio todo esto va mucho más allá y estoy convencido de que debe afectar a la parcela deportiva. No ha sido solo un tema de vestuario, sino que la planificación ha sido nefasta. Que el día del Bayern, tal y como estaba de fundido y de ánimo el equipo, solo hagas dos cambios es un indicativo de que no sabes qué rumbo tomar ni tienes un fondo de armario decente para jugar ante los mejores equipos de Europa.

Y eso es muy preocupante y significativo. La gestión del ‘caso Arthur’, el desastroso mercado de invierno, plantilla corta y envejecida… Lo que ha sucedido desde diciembre es una verdadera calamidad. Sabías que tenías una plantilla corta y que no te daría para luchar por grandes cotas y aun así te sacas a jugadores de encima y lo que es peor, dejas a los titulares sin competencia. Este ha sido uno de los grandes males de esta temporada, una plantilla vieja y que no ha sentido presión desde atrás, se ha visto con el puesto más que garantizado, relajada. En diciembre comenzó el inicio del fin, de la debacle. Hay que decir que estos ocho meses han ido de esperpento en esperpento. Y ya no miramos más atrás, porque si nos ponemos a analizar lo que se ha gastado el club en intentar buscar una alternativa a Neymar… Y ni siquiera has llegado a fichar a medio ‘Ney’. Su exhibición del otro día es aún más leña al fuego.

El caso es que fuiste a la desesperada a fichar tras la lesión de Dembélé y te gastaste casi 20 ‘kilos’ en un jugador (Braithwaite) que apenas ha tenido incidencia. Después resulta que vendes que tu gran objetivo en verano es traer a Lautaro y a Neymar y no tienes dinero ni para acometer el fichaje de uno de ellos. Luego está el ‘Espai Barça’, un proyecto tan necesario como utópico ahora mismo sobre el que apenas tenemos información y que está totalmente parado. El escándalo del ‘Barçagate’ todavía no está aclarado y creo que las explicaciones y las audiencias no convencieron a nadie. Por todo ello creo que es obvio decir que la junta no ha estado a la altura y debía tomar decisiones en consonancia. Bartomeu tendría que haber convocado elecciones ya y dejar paso a otro grupo que llegara con las ideas claras, con ilusión y con ganas y un proyecto para tirar esto hacia adelante.

Es cierto que la pandemia le dio un cierto margen y que confiaba que una recta final buena en las competiciones que quedaban pudiera maquillarlo todo, pero el ejercicio de supervivencia ha pasado, se ha desgastado y esto ya no hay por donde cogerlo. Esta nave deambula sin rumbo alguno y este ciclo está más que finiquitado.

20 Agosto 2020

Banquillos ilusionantes

Santi Nolla

El deporte no es una ciencia exacta. Es, fundamentalmente, un juego y puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. Por eso es grande y moviliza a tanta gente y tanta pasión. Pero la apuesta del FC Barcelona en los banquillos de los dos grandes deportes, fútbol y baloncesto es realmente ilusionante. Ya lo fue para el Palau cuando fichó Saras Jasikevicius y lo ha sido ahora con la llegada de Ronald Koeman , capaz de provocar el regreso de los mejores tics en los discursos de entrenadores del Barça.

Cualquier barcelonista pudo sentirse representado ayer en las palabras del técnico holandés. hijo de los mejores entrenadores de la escuela del fútbol total como Cruyff , Van Gaal Hiddink . Se volvió a escuchar la palabra disfrutar como eje de actuación en un vestuario en cuya plantilla la selección se hará en función del hambre de los futbolistas y del compromiso. Koeman no acepta futbolistas que no quieran estar en el club.

La leyenda blaugrana que logró el mágico gol de Wembley hablará con Messi para convencerle de la bondad de un buen proyecto y ya ha charlado de fichajes con Bartomeu para potenciar el equipo. Es bueno que firme por dos años ya que así los futbolistas lo creerán más y no parecen acertadas ahora las declaraciones electorales en contra del técnico porque todavía ni se ha sentado en el banquillo del Barça. Una de las palabras que más utilizó Koeman fue la de trabajo, eso suena muy bien en el FC Barcelona que debe revertir la dinámica de un vestuario aburguesado que necesita recuperar sus mejores sensaciones, su condición física y su más alto nivel de intensidad para competir por todo en una temporada que nadie puede lanzar por la borda. La presencia de Koeman ayer abonó la mejor teoría de que este año el Barça va a pelear por todo

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