12 septiembre 1993

El ataque se produce después de que los nacionalistas catalanes hayan firmado un pacto de legislatura con el PSOE

Demoledor ataque de Luis Mª Anson (ABC) a la inmersión lingüística de la Catalunya de Pujol: «Es una persecución de la lengua castellana igual a la que hizo Franco con el catalán»

Hechos

El 12.9.1993 el diario ABC publicó una portada con la imagen del Presidente de la Generalitat de Catalunya, D. Jordi Pujol, con el titular: «Igual que Franco, pero al revés: Persecución del castellano en Catalunya’.

Lecturas

El 12 de septiembre de 1993 el diario ABC dirigido por Luis María Anson Oliart publica una portada contra la inmersión lingüística de la Generalitat de Cataluña que preside Jordi Pujol acusándola de ‘persecución del castellano’ y comparando la política lingüística de la Generalitat con la política lingüística del dictador Franco. En su editorial del día 13 el periódico La Vanguardia que dirige Joan Tapia Nieto acusará a ABC de ‘anticatalanismo’.

El director de ABC, D. Luis María Anson, que tenía como máximos responsables de su edición en Catalunya a D. Mauricio Casals Aldama y D. Francisco Marhuenda García, fue uno de los primeros medios en denunciar la supuesta persecución del castellano en la Catalunya a través de la Generalitat gobernada por D. Jordi Pujol Soley. En aquellas el Partido Popular no hacía ningún tipo de campaña en este sentido, pero sí, a título individual el presidente del PP catalán, D. Aleix Vidal Quadras.

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LA VANGUARDIA CONTRA ABC

El diario LA VANGUARDIA del Grupo Godó, dirigido por D. Joan Tapia Nieto  publicó al día siguiente un duro editorial acusando al diario ABC de ‘anticatalanismo’, que fue igualmente repicado al día siguiente por una nota de ABC en la que echaba en cara el pasado franquista de LA VANGUARDIA.

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12 Septiembre 1993

Igual que Franco, pero al revés: persecución del castellano en Cataluña

ABC (Director: Luis María Anson)

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El idioma catalán es uno de los grandes tesoros culturales de España. En catalán se ha creado una espléndida literatura y en catalán se expresa el pueblo de una de las más entrañables y fecundas regiones españolas. Apoyar y ensalzar el catalán – en contra de lo que hizo la dictadura – es labor imprescindible de la Monarquía de todos, en beneficio de la cultura española. Pero reconocer lo que al catalán le corresponde no supone que se tome a la vez una venganza provinciana y mezquina contra el castellano. Un hombre de tan buen sentido como Jordi Pujol debe ya tomar cartas en el asunto y evitar que desde ciertos organismos de la Generalidad, haciendo lo mismo que la dictadura, algunos personajillos continúen con una campaña de persecución del castellano que alcanza en ocasiones límites grotescos. El castellano no sólo está definido en la Constitución como lengua a cuyo conocimiento tienen derecho todos los españoles, sino que se ha convertido en el segundo idioma del mundo, después del inglés. En las dos grandes potencias – Estados Unidos y Japón – el castellano es el idioma más estudiado después del inglés, con gran diferencia. Una nación de casi doscientos millones de habitantes como Brasil ha establecido como obligatoria la enseñanza del castellano, mientras en España algunos rábulas y jefecillos de la Generalidad tratan de erradicarlo de una admirable región española.

13 Septiembre 1993

EL ABC DEL ANTICATALANISMO

LA VANGUARDIA (Director: Juan Tapia)

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Dice un viejo adagio del periodismo anglosajón que la información es cara y la opinión barata. Esta sentencia subraya el peligro de que cuando la obtención de una información contrastada resulta difícil, lo más fácil es acudir a la opinión para hacer cuadrar, de forma más simplista, el círculo que se resiste. Sin embargo, la opinión no sólo es legítima cuando se basa en hechos, sino absolutamente necesaria. De ahí, precisamente, la responsabilidad que en democracia tienen aquellos diarios que crean opinión.

Lamentablemente, a estas alturas de la democracia española las tintas siguen bajando turbias en determinada prensa. Es la era de las vacas gordas para los manipuladores, cuya opinión tal vez no sea barata desde el punto de vista económico, pero sí en cuanto a la calidad del producto. La incomprensión de Cataluña, que destilan algunos sectores de la sociedad española, con determinados medios de comuniación como caja de resonancia es buen ejemplo.

El resultado de las elecciones del pasado 6 de junio ha abierto las puertas a una mayor participación de los nacionalismos catalán y vasco en las tareas del Estado. Pero esta situación, que entre otras cosas proporcionaría una oportunidad histórica para resolver la plurinacioalidad de España, parece haber proporcionado abundante munición a los sectores anticatalanistas, que aprovechan cualquier punto de diálogo y negociación – prácticas democráticas frente al anterior ordeno y mando – para salirse por la tangente. Este es el caso, por ejemplo de las negociaciones sobre la cesión a las comunidades autónomas – y no sólo a Cataluña – del 15% del IRPF.

Pero la imaginación de estos anticatalanistas no se limita a cargar las tintas con una supuesta conspiración mercantilista del catalanismo. Cualquier campo es bueno. Y un ejemplo paradigmático es el duro ataque lanzado en su edición de ayer por el diario ABC contra la normalización lingüística en Cataluña. De orma simplista el citado diario resume así la situación: ‘Igual que Franco, pero al revés: persecución del castellano en Cataluña».

Sean cuales sean las razones que han llevado a este periódico a echar más leña al fuego anticatalanista, lo más grave del asunto es la irresponsabilidad que destila un ataque de esta dimensión. Comparar la represión que el catalán padeció durante la dictadura con la situación del castellano en una Cataluña y España democráticas es un insulto al régimen de libertades que disfrutan los españoles. Las pruebas en su contra son, más que abundantes, contundentes. Sin ir más lejos, el que los dos diarios catalanes de mayor difusión se editen en castellano contrasta claramente con el hecho de que el primer diario publicado en catalán después de la Guerra Civil tuvo que esperar al final de la dictadura para salir a la calle.

Cabe preguntarse sobre el porqué de la actitud de este diario. La normalización lingüística en Cataluña es un proceso que se ha venido desarrollando con normalidad durante más de diez años. Puede haber algunos aspectos discutibles y mejorables pero los problemas que puedan haber surgido no abonan la disparatada tesis de comparar la situación del castellano con la padecida por el catalán durante el franquismo. Es más, durante este periodo ni el citado diario madrileño ni ningún partido con representación parlamentaria formularon una crítica global como la expresada ahora por ABC.

Pero lo importante no es esto. Lo más grave del asunto es que manifestaciones tan irresponsables  como estas sólo contribuyen a echar más leña al fuego. En Cataluña, porque este tipo de opiniones, que ignoran la buena convivencia social existente, sólo pueden servir como caldo de cultivo para los minoritarios sectores radicales e independentistas. Y en el resto de España, porque alimentan la incompresión hacia Cataluña y el Estado de las autonomías. En resumen, el diario que un día galardonó a Jordi Pujol como español del año ha hecho ahora un flaco favor al clima de convivencia entre los pueblos de España.

14 Septiembre 1993

LA VANGUARDIA CONTRA ABC

ABC (Director: Luis María Anson)

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LA VANGUARDIA y ABC han sido dos diarios con afinidades ideológicas en muchas cuestiones sustanciales. Desde hace algunos años, la línea zigzagueante del gran diario barcelonés, con irrefrenables inclinaciones al poder socialista, han chocado con la firmeza de ABC. Ayer, el diario de Juan Tapia dedicó un editorial contra ABC. No era un editorial en defensa del catalanismo o de la lengua catalana. Era un texto destinado a atacar a ABC y a intentar levantar a la opinión pública contra nuestro periódico. LA VANGUARDIA, durante la dictadura, llegó a ofender de tal forma a la lengua catalana que su director, Luis de Galinsoga, ante el clamor popular, tuvo que ser destituído. ABC, en esos mismos años de opresión, llamó a la lengua catalana ‘vaso de agua clara’. La posición de ABC en defensa del catalán y del castellano – de ambas lenguas – está sobradamente clara. La de LA VANGUARDIA también. El diario de Tapia no desea otra cosa que hacer daño a un competidor que desde hace varios años le ha desbordado en número de lectores y en influencia.

El Análisis

¿ABC contra la inmersión o contra el PSOE?

JF Lamata

La portada de ABC plantea en realidad dos debates diferentes. El primero es lingüístico y merece discutirse sin necesidad de recurrir a la comparación con Franco: la Generalitat ha optado por hacer del catalán la lengua vehicular general de la enseñanza, otorgándole deliberadamente una posición predominante respecto al castellano dentro de la escuela. Para Pujol y los defensores de la inmersión, esa discriminación positiva resulta necesaria para garantizar que una lengua históricamente perseguida y socialmente más débil sobreviva y sea conocida por todos los catalanes; para sus detractores, significa vulnerar los derechos de las familias castellanohablantes y forma parte de un proyecto nacionalista de progresiva desespañolización cultural de Cataluña. Será finalmente el Tribunal Constitucional quien tenga que decidir hasta dónde permite llegar la Constitución. Lo que parece bastante más difícil de sostener es la equivalencia escogida por ABC: privilegiar el catalán mediante una política aprobada por instituciones democráticas y sometida al control de los tribunales no convierte automáticamente a Pujol en «Franco, pero al revés».

Pero existe un segundo debate, quizá más interesante: ¿por qué precisamente ahora? La política de normalización lingüística catalana venía desarrollándose desde la ley de 1983, aunque los decretos de 1992 y su plena aplicación escolar en este curso proporcionen actualidad a la polémica. Entre tanto ha ocurrido otra cosa: Pujol, dirigente de centroderecha al que sectores conservadores españoles habían contemplado como posible aliado natural de José María Aznar, ha decidido sostener parlamentariamente al PSOE de Felipe González después de las elecciones de junio. La posterior hostilidad de ABC hacia ese entendimiento sería tan intensa que el periódico calificaría el apoyo de CiU al Gobierno con términos cada vez más duros; incluso dirigentes convergentes recordarían después el contraste entre el Pujol anteriormente elogiado por Ansón y el convertido repentinamente en objeto de sus ataques. Es imposible demostrar que la portada del 12 de septiembre sea simplemente una represalia dictada por ese pacto, pero resulta igualmente difícil separarla de él. Quizá el enorme rostro de Pujol en primera página esté dirigido formalmente contra la inmersión lingüística; políticamente, parte del proyectil parece destinado a atravesar a Pujol para terminar golpeando a Felipe González.

J. F. Lamata