2 mayo 2004
Piers Morgan era director del Mirror desde 1994, antes lo había sido de la revista News of the World de Rupert Murdoch, pero al contrario que este, lel Mirror era contrario a la guerra de Irak
Destituido el director del diario sensacionalista británico Daily Mirror, por unas fotos falsas sobre torturas en Irak
Hechos
El 13.05.2004 el director del periódico Daily Mirror, Piers Morgan, fue despedido por decisión de la empresa propietaria Trinity Mirror de que las fotos publicadas el 1.05.2004 sobre torturas en Irak eran falsas.
Lecturas
Coincidiendo con el escándalo de las torturas de soldados norteamericanos en Irak, el diario Daily Mirror publicó unas fotos falsas sobre torturas de soldados británicos:
Las fotos publicadas el 1 de mayo por el Mirror dirigido por Piers Morgan representaban a uno o varios militares, supuestamente miembros del regimiento Queen’s Lancashire, dando patadas a un civil iraquí, antes de orinar sobre su cuerpo. Sin embargo las armas de los militares en las fotos no se corresponden con las utilizadas por el regimiento y ese camión no estuvo en Irak, señaló el general.
17 Mayo 2004
El poder, la gloria y la caída de un gran ego
Para ser periodista de uno de los potentes diarios sensacionalistas británicos, los llamados tabloides, hay que tener ganas, estómago y un ego de tamaño gigante, dicen los entendidos.Como Piers Morgan, el director del Daily Mirror, despedido el pasado viernes por publicar unas fotos sobre abusos en Irak que resultaron ser falsas. Su soberbia es tan desmesurada que, negándose en redondo a pedir disculpas, tuvo que ser escoltado por unos guardias de seguridad a la puerta del periódico después de que la nueva consejera delegada, Sly Bailey, le informara de que el consejo de administración había perdido la confianza en él.
Este fin de semana se ha ido al fútbol con uno de sus tres hijos (está separado), ha anunciado que se tomará tres meses de vacaciones, y ha decidido exigir un millón y medio de euros de indemnización por el despido. Después continuará con la carrera televisiva que inició con Tabloid Tales, un programa de cotilleos. De él ha dicho Cherie Blair, la mujer del primer ministro, que carece de «compás moral».
Poco antes de su caída, Morgan añadió otro atributo al perfil de director de tabloide, uno de los oficios más duros de la despiadada Fleet Street: «Piel de rinoceronte. Y yo la tengo». También tiene este hombre de 39 años con cara de niño y tendencia a engordar, una increíble confianza en sí mismo, una gran capacidad de trabajo y ese punto hortera indispensable para editar un diario de tan mal gusto.
«Es un tipo brillante, el mejor. Tienes que entrevistarlo», fue la recomendación de Steve Dennis, el negro del mayordomo de la princesa Diana, y uno de los reporteros mimados del Mirror desde que consiguió convencer a Paul Burrell de que les diera la exclusiva tras su detención acusado de robar objetos a Lady Di. «Haría cualquier cosa por conseguir una exclusiva. Es abominable», fue el comentario de uno de los directores serios de Fleet Street.
Hijo de un mercader de carne de East Sussex, al sur de Inglaterra, es de clase media. Morgan comenzó trabajando como periodista local, y a los 24 años pasó a ocuparse de la columna de espectáculos del Sun cuando éste lo dirigía el histórico Kelvin McKenzie, a quien Margaret Thatcher haría Lord. En 1992, McKenzie lo recomendó a Rupert Murdoch y éste lo hizo director del News of the World, la edición dominical del Sun. Morgan tenía 28 años y se convirtió en el director de periódico más joven de Fleet Street desde 1937.En 1995 fue contratado por el Daily Mirror, que entonces vendía dos millones y medio de ejemplares diarios. Su sueldo: 600.000 euros anuales.
Este pasado viernes, al final de una jornada llena de presiones, Gobierno, accionistas y el Ejército se lo llevaron por delante.El pensó que ésta era otra de las tormentas a las que ha tenido que enfrentarse en estos nueve años. Como la de la Eurocopa del 96, cuando en las semifinales contra Alemania, escribió en portada: «Achtung!» (¡Rendíos!) En esa ocasión tuvo que pedir disculpas.
Tras el 11-S, Morgan decidió convertirse al periodismo más serio dado la magnitud de lo ocurrido. Su decisión de oponerse a la guerra de Irak fue para algunos el principio de su caída. Esta arriesgada apuesta editorial enfureció a muchos accionistas, sobre todo a los estadounidenses, englobados en la empresa Tweedy Browne. La tirada del Mirror también se resintió. El mes pasado, alcanzó su cifra más baja: 1,89 millones, un 2% menos que en el mismo periodo del año anterior.
El sábado, el diario se mantuvo en sus trece. Junto a un calendario que recuerda los días sin encontrar armas de destrucción masiva en Irak (381), el periódico afirma, junto a fotos de Bush y Blair: «Nosotros hemos admitido nuestro error, ¿y ustedes?». Desde que retiró su apoyo al laborismo, el Mirror se ha convertido, junto al Daily Mail, en el tormento del Gobierno.
Los problemas de Morgan no acaban con el despido. Hace cuatro años invirtió en la compañía Viglen Techonologies, el día antes de que una columna en su periódico lo recomendara. La investigación sobre este caso de supuesta información confidencial aún no ha terminado.
Dicen que fue determinante en la caída de Morgan esta frase del coronel David Black, ex jefe del regimiento de Lancashire: «Es hora de que el ego de un director de periódicos se mida contra la vida de un soldado». Pero el gigantesco ego de Morgan le impidió murmurar una frase que habría cambiado el guión de la carrera más meteórica de Fleet Street: «Lo siento».