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Las empresas eran socias desde 'Toy Story' pero con Michael Eisner las negociaciones se atascaron

Disney, con Bob Iger al frente, logra absorber definitivamente a Pixar que pasará a formar parte de su compañía

HECHOS

En enero de 2006 se hizo pública la adquisición de los estudios Pixar por parte de Disney.

25 Enero 2006

Disney acuerda comprar Pixar por 7.400 millones de dólares

Carlos Fresneda

El trato entre Walt Disney y Pixar para dar nueva vida al gigante de los dibujos animados se cerró ayer por 7.400 millones de dólares (algo más de 6.000 millones de euros). El acuerdo permitirá el asalto de los creativos de Pixar a la casa madre y convertirá a Steve Jobs, el cerebro de Apple, en miembro ilustre de la junta directiva de Disney con un paquete de acciones valorado en 3.700 millones de dólares (unos 3.000 millones de euros).

El director ejecutivo de Disney, Robert Iger, celebró ayer la compra del pequeño gran estudio que ha revolucionado en las dos últimas décadas los dibujos animados por ordenador con éxitos como Toy Story, Buscando a Nemo, Monstruos SA o Los Increíbles, que han recaudado más de 3.200 millones de dólares en todo el mundo. «Con esta transacción, damos la bienvenida y abrazamos la cultura única de Pixar, que ha creado algunos de los filmes más innovadores y exitosos de la historia», dijo Iger en un comunicado.

Le tomó la palabra Steve Jobs, en el nuevo papel de rey Midas de los dibujos animados: «Disney y Pixar pueden ahora colaborar sin las barreras de ser dos compañías distintas».

Jobs adquirió la división de gráficos computerizados de Lucasfilm, embrión de Pixar, en 1986 por 10 millones de dólares. Durante 12 años, los acuerdos de coproducción y distribución con Disney permitieron catapultar las películas de Pixar, que poco a poco relegaron a los filmes creados por la propia casa madre, estancada en la vieja escuela de los dibujos animados.

Los recelos entre Disney y Pixar crecieron al tiempo que los éxitos en taquilla. El bombazo de Toy Story, en 1995, marcó un hito en la historia del cine y abrió definitivamente paso a la nueva era de los dibujos por ordenador. El acuerdo inicial de tres películas coproducidas, renovado luego hasta seis, expiraba este mes de junio con el lanzamiento de Cars y había dado lugar a todo tipo de especulaciones.

La tensa relación entre Steve Jobs y el ex presidente de Disney, Michael Eisner, estuvo a punto de llevar a la ruptura. De hecho durante meses, Pixar coqueteó con la Fox y la Waner.

Pero el aterrizaje en Disney de Rober Iger el pasado noviembre, empeñado en recuperar la vanguardia en los dibujos animados, cambió el panorama.

El estreno de Chicken Little, lsu primera película de dibujos animados totalmente computerizados, fue su carta de presentación.Pero los 100 millones de dólares de taquilla en EEUU no fueron suficientes para borrar la gran «deuda tecnológica» de Disney con respecto a Pixar.

Steve Jobs -que tenía el 50,6% de acciones de Pixar- se consolida como magnate de la galaxia multimedia y se asegura la entrada en la junta directiva de Disney y coloca en su proa creativa a los dos cerebros del pequeño estudio: el presidente Ed Catmull y el veicepresidente John Lasseter.

Disney, por su parte, se asegura la entrada en el mundo de los ordenadores, los videojuegos y los iPods.

El acuerdo fue recibido ayer con relativo alborozo en Wall Street.Las acciones de Pixar subieron un 3,5% y las de Disney, un 1% al anunciarse la compra. «La gente esperaba un precio algo menor por la compra», declaró a la agencia Reuters el analista bursátil Dennis McAlpine.

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