3 abril 1990

EGIN arremete contra EL PAÍS y el político Juan María Bandrés por volver a vincular a ETA con el asesinato de Pertur

Hechos

El 3 de abril de 1990 el diario EL PAÍS publicó un editorial de respuesta al diario EGIN.

Lecturas

El País y Egin se cruzaron descalificaciones a partir de que el 31 de marzo de 1990 El País publicar una información sobre el asesinato de Eduardo Moreno Bergareche ‘Pertur’ que atribuía a ETA, información que causó que Egin publicara un editorial el 1 de abril de 1990 para defender a ETA acusando a El País de mentir.

El periódico EGIN calificó en su portada de ‘rocambolesca’ la versión de que a Pertur lo había asesinado ETA y mantienen la teoría de que la culpa es del Estado.

  El periódico EGIN considera que la familia de Pertur al acusar a la dirección de ETA de la muerte de este se están dejando controlar por el político D. Juan María Bandrés (EE) y por el periódico EL PAÍS.

31 Marzo 1990

La familia de 'Pertur' acusa al jefe de ETA del asesinato del que fue ideólogo de los 'polimilis'

José Luis Barbería

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Los familiares de Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, el dirigente de ETA Político-militar desaparecido en el País Vasco francés hace ya 14 años, reclamarán próximamente la reapertura del caso, convencidos de que su hijo fue secuestrado y muerto por el hoy máximo dirigente de ETA Militar, Francisco Múgica Garmendia, y por Miguel Ángel Apalategui, Apala. Los padres de Pertur se proponen asimismo pedir de un juzgado donostiarra la declaración de fallecimiento.

La reapertura de la investigación judicial en un caso archivado por falta de pruebas, aunque no prescrito, requiere, en principio, la aportación de nuevos datos, pero la familla confia en que, con la perspectiva de los años transcurridos, la justicia francesa considere ahora el conjunto de los hechos y circunstancias que incidieron en la desaparición. La abogada de Biarritz que tramitó la denuncia de la familia, María Teresa Maniort, sostiene que aquella investigación fue puramente rutinaria y superficial. «La justicia y la policía francesas abordaron la cuestión como un problema interno entre vascos-españoles y se limitaron a tomar nota de lo que se les dijo».Lourdes Auzmendi, compañera de Pertur en aquellos años opina que la actitud de la policía francesa fue hasta cierto punto normal, «teniendo en cuenta que la propla ETA Político-militar los propios compañeros de la víctima, prefirieron orientar las sospechas hacia la extrema derecha». El europarlamentario de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, abogado de los padres de Pertur, indica que éstos no piden la reapertura del caso con ánimo de venganza, sino porque les parece terriblemente injusto no saber siquiera dónde está en terrado su hijo.

Personas vinculadas a la familia señalan que se trata sobre todo de conseguir que la policía y la justicia francesas no se olviden del caso Pertur en el supuesto de que se detenga a Franciso Múgica, a Miguel Ángel Apalategui o a otros que pueden saber lo que pasó el 23 de julio de 1976. «Eugenio Etxebeste, Antxon, por ejemplo, fue detenido en Francia, después estuvo en Argel, donde se entrevistó con representantes del Gobierno español, y ahora vive en Santo Domingo. Que se sepa, nadie se ha tomado la molestia de preguntarle dónde está Pertur», añadieron.

La sospecha inicial se sustentaba ya entonces en los antecedentes de aquellos a quienes hoy se vuelve a señalar como supuestos autores, pero la certeza moral que comparten hoy los familiares, amigos y ex compañeros de Pertur procede de la depuración consciente o no de los datos acumulados y se alimenta de hechos como los asesinatos de Mikel Lezaun y de Yoyes, y de otros sucesos oscuros igualmente siniestros.

Secuestrado varios días

Pocos meses antes de su desaparición, Eduardo Moreno Bergareche permaneció secuestrado durante varios días por miembros de su propia organización integrados o alineados con los denominados comandos bereziak (especiales), un grupoique disponía de cierta autonomía en razón de su supuesta mayor operatividad en la acción violenta. Se sabe que fueron Apala y Antxon, también conocido como Troglodita, y el entonces responsable de la denominada comisión de seguridad, Simón Loyola -expulsado del partido radical HASI hace un par de años-, quienes obligaron a Moreno Bergareche a salir de su casa en San Juan de Luz bajo la acusación de indisciplina y de fugas de información.

El objetivo del secuestro, impedir la participación de Pertur en una reunión de dirigentes, fue frustrado por la actitud de los asistentes a la asamblea, que exigieron y finalmente lograron, pese a la dura oposición de los bereziak, la presencia entre ellos del que era considerado el dirigente más destacado de la organización. La reunión había sido convocada por el propio Pertur y otros dirigentes para exigir a los bereziak que explicaran por qué habían tomado por su cuenta la decisión de matar al industrial secuestrado Ángel Berazadi y para conminar a Apala a que reconociera que su comportamiento negligente -llegar tarde a la cita en el Pirineo con los presos huidos de Segovia por haberse quedado dormido- había hecho fracasar la operación. Doce días antes de su desaparición, Pertur escribió a su compañera una carta en la que, aludiendo a sus secuestradores, indicaba: «Estos bestias han creado un clima tal que han transformado ETA, en Euskadi norte, no en un colectivo de revolucionarios, sino en un Estado policial».

El hecho es que el 23 de julio de 1976 Eduardo Moreno cayó en una trampa, urdida, evidentemente, por alguien que se sirvió de los mecanismos internos de la organización. Pertur salió esa manana para acudir a las diez a una cita, en el bar Consolation de San Juan de Luz, con una persona que había solicitado el contacto por medio de una llamada telefónica a la librería Mugalde de Hendaya.

Esa persona, que durante la llamada telefónica dijo haber conocido a Pertur un mes antes, nunca se ha dado a conocer, y Pertur no llegó jamás a la cita del bar Consolation. Fue visto por un refugiado a eso de las diez en las proximidades de ese bar, pero dentro de un coche Renault 5 conducido por Apala. El mismo refugiado, vinculado a ETApm, afirmó que Pertur ocupaba el puesto de copiloto y que Francisco Múgica Garmendia iba sentado detrás. Una descripción que no concuerda con la que Múgica Garmendia (Artapalo y Pakito) suministró a los policías franceses, ante los que declaró forzado por sus compañeros. En su testimonio a la policía, Artapalo se ubicó mentalmente en el puesto de copiloto y dijo que Pertur ocupaba la parte trasera del coche. Quienes vivieron de cerca aquellos sucesos, previos a la escisión de los bereziak, consideran ciertamente extraño que Eduardo Moreno accediera voluntariamente a viajar en esa compañía, pero tampoco lo juzgan enteramente imposible, siempre que hubieran concurrido circunstancias muy especiales.

01 Abril 1990

La eficacia de la mentira

EGIN

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La plena identificación de algunos periódicos y periodistas con los párrafos más selectos del Plan ZEN elaborado en su día por el general Casinello y su adscripción incondicional a formaciones políticas subordinadas en su filosofía y praxis a la acción gubernamental contra los insurrectos vascos les conduce en no pocas ocasiones al escabroso terreno de lo burdo y ridículo.

En esta ocasión ha sido el corresponsal del rotativo pro-gubernamental EL PAÍS en Donostia, uno de los prohombres de EE en el mundo de la prensa, el que, emulando al lobo del cuento, ha mostrado la patita tras un cúmulo de falsedades, inconcreciones e intoxicaciones que, a modo de pastiche, recordaban vagamente a lo que se entiende por un reportaje de investigación.

Hablan desde EL PAÍS de investigaciones que ETA p-m nunca realizó, y silencian a lmismo tiempo que son los actuales compañeros de viaje de Bandrés y Barbería quienes conformaban en aquel tiempo la dirección de esta organización armada. Atribuyen desde las mismas páginas convicciones inconfesadas a líderes de la talla y credibilidad de Txomin y Argala, pero lo hacen cuando ninguno de los dos puede confirmarlas o desmentirlas. Reconocen la inexistencia de dato alguno que corrobore la nueva tesis, y se delatan al reconocer que ésta se alimenta de acciones como las que costaron la vida a Yoyes o Solaun.

En su afán por contribuir a la estrategia policial del PSOE Bandrés y EL PAÍS espolvorean la mentira sobre uno de tantos capítulos negros de la historia de Euskadi inconscientes de que, en cualquiera de los casos, el baldón ha de recaer sobre ellos mismos. Sin pretenderlo Bandrés y Barbería piden cuentas a sus propios compañeros – eran los tiempos del desdoblamiento ETA pm-EIA, ¿recuerdan? – por no haber produndizado en la investigación del caso y tratan, sin conseguirlo por zafio, de exculpar a quienes el pueblo, la familia de Pertur y ellos mismos, señalaron como responsables del secuestro y muerte del dirigente peeme: Los mismos que, revestidos con nuevas siglas, hicieron desaparecer a Naparra, Lasa y Zabala o los que mataron a Argala, Santi o Josu Muguruza.

03 Abril 1990

El silencio alimenta el miedo

EL PAÍS (Director: Joaquín Estefanía)

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EL 23 de julio de 1976, Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, dirigente de ETA, desapareció en algún lugar del País Vasco francés, sin que haya vuelto a saberse de él. Un denominado comando Antonio Guezala, de la Triple A -siglas utilizadas para reivindicar acciones de grupos paramilitares de extrema derecha-, se responsabilizó de su «secuestro y ejecución». Once meses después, Asun Bergareche, tía de Pertur y persona muy conocida por su milltancia nacionalista y anti-franquista, dirigió a la cúpula de ETA Militar una carta -que tiempo después haría pública esa organización- en la que advertía estar «dispuesta a sacar públicamente la denuncia de la desaparición de mi sobrino y los motivos que llevaron a cometer ese crimen». En enero de 1978, familiares de Pertur ofrecieron una conferencia de prensa en la que desvelaron las gestio nes realizadas para intentar esclarecer los hechos, y en la que afirmaron: «Los presuntos sospechosos de la desaparición de Pertur son ciertos elementos de la organización a la que pertenecía», precisando que se trataba de elementos del sector berezi, rival del que encabezaba Eduardo Moreno Berga.reche, y que para entonces ya se habían integrado en ETA Militar. Los familiares afirmaron también que sus sospechas se apoyaban en el hecho de que Pertur ya había sido se cuestrado anteriormente por miembros de ese sector cuando aún pertenecían a ETApin y en el contenido de una carta escrita 12 días antes de la definitiva desaparición y en la que Pertur advertía del clima «policial» creado por ese sector en el seno de la organización y de la existencia de una «dinámica que tiende a eliminar rivales políticos no por medio del debate, sino a través de sucias maniobras»., La dirección de ETApin confirmó ese primer secuestro, realizado por tres personas, dos de las cuales -Miguel Ángel Apalategui y Francisco Múgicafueron vistas en compañía de Eduardo Moreno, en el interior de un automóvil, el mismo día de la desaparición de este último. Múgica, considerado el principal dirigente actual de ETA, alegaría posteriormente ante los familiares de Pertur y ante el juez francés que dirigió la investigación que su rival político les había pedido que le trasladasen en coche desde San Juan de Luz a Behobia. Durante años, esos datos sirvieron para elaborar diversas hipótesis sobre su desaparición. ETApm consideró, en su último comunicado sobre el asunto, que si bien existían indicios «tanto en una dirección como en otra, no se han podido reunir elementos de juicio ni pruebas para formular una acusación concreta». Pese a ello, las personas más próximas a Pertur han reiterado en diversas ocasiones las sospechas públicamente expresadas en 1978. Ahora esos familiares han comunicado su intención de solicitar la reapertura de la investigación judicial, que en su día fue archivada por falta de pruebas. Entre,los hechos ocurridos con posterioridad al archivo judicial del caso y que podrían aconsejar su reapertura figuran los asesinatos, reivindicados por ETA, de Yoyes y Nikel Soláuri, antiguos miembros de esa organizacion, lo que podría dar verosimilitud a la hipótesis de la eliminación de Pertur a manos de sus compañeros.

De ello informaba EL PAIS el pasado sábado, recordando’los datos públicamente conocidos sobre el asunto. El día siguiente, el diario Egin se hacía eco de tal información bajo el título: «Bandrés y EL PAIS pretenden implicar a ETA en la desaparición de Pertur». En el resumen que se hace del texto de EL PAIS se omite mencionar el primer secuestro de Pertur por parte de Múgica y Apalategui. En un recuadro titulado La eficacia de la mentira se relaciona la información de EL PAÍS con «la plena identificación de algunos periódicos y periodistas con el Plan ZEN» -plan policial de lucha contra Íel terrorismo-, y se acusa al autor del artículo de haberlo construido con «un cúmulo de falsedades, inconcreciones e intoxicaciones». La nota, redactada en tono intimidador, abunda en otras descalificaciones y llama «nueva tesis» a la que fue expuesta por los familiares de Pertur hace 12 años y que ayer mismo corroboraron en un comunicado publicado en Egin, en el que se afirma que «tanto los padres como hermanos compartimos la sospecha de la autoría de la muerte de Eduardo Moreno por parte de alguno(s) de los actuales dirigentes de ETAm».

En Euskadi, el silencio alimenta el miedo. Si alguien intenta romperlo, diciendo en voz alta lo que muchos callan, en seguida surgirá la voz amenazante de quien se sabe a cubierto. La voz de personas cuyo temor a disgustar al que manda es superior a cualquier consideración moral. Son voces de un enorme poder amedrentador porque todos saben que tras ellas hay un caudal inapelable de hechos consumados.

Por ello no sólo confesamos tener miedo a ETA, sino a los amigos de ETA y a los amigos de los amigos de ETA. A esos miserables que pintaron en una pared «Yoyes, traidora» y a quienes jalean cada día a quien ordeno matarla. Pero informaremos como si no tuviéramos miedo.